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Deja autoridad sola a Fátima; ‘todos le fallamos’

Indaga la CDMX posible negligencia de sus propias autoridades en feminicidio infantil

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Deja autoridad sola a Fátima; ‘todos le fallamos’
Foto: Especial
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Ciudad de México.- Fátima desapareció el martes 11, apenas unos minutos después de salir de la escuela ubicada en Xochimilco, Ciudad de México. La encontraron muerta cinco días después. La pequeña de 7 años fue asesinada con brutalidad y su cuerpo fue abandonado en una bolsa de plástico.

Ayer, la Fiscalía de la Ciudad de México ofreció una recompensa de 2 millones de pesos a quien dé información sobre una mujer que se presume sustrajo a la niña Fátima, quien luego apareció muerta.

Ulises Lara López, vocero de la Fiscalía, indicó que en cámaras se observa cómo una mujer es quien recoge a la pequeña en la escuela, antes de que arribara su madre.

En tanto, familiares de Fátima, menor víctima de feminicidio en Tláhuac, acusaron dilación e incapacidad de las autoridades para activar los protocolos tras su desaparición.

En cuanto notaron la ausencia de la niña, acudieron a las instalaciones de la Fiscalía General de Justicia para realizar la denuncia, detallaron, pero la Alerta Amber fue activada hasta el día siguiente.

Si hoy Fátima no está con nosotros es porque no se siguieron los protocolos que se debían seguir, fue porque las autoridades no dieron la atención que se debía de dar.


“No es posible que haya pasado tanto tiempo, no es posible que la familia haya reunido todas las pistas, no es posible que se hayan perdido horas fundamentales para dar con ella”, reclamó Sonia López, tía de la víctima.

Los deudos también criticaron que las autoridades de la escuela permitieran que alguien desconocido se llevara a la pequeña.


‘Todos le fallamos a Fátima’


Fátima, de 7 años, esperaba a su mamá afuera de la escuela el martes pasado por la tarde, pero tuvo contratiempos. Sus maestros permitieron que permaneciera al exterior de la institución, donde la mano de la muerte la arropó sin poderse evitar.

Cuando María Magdalena llegó, Fátima ya no estaba. La próxima vez que la podría ver, sería el lunes por la mañana, en la morgue. Durante cinco días fue una búsqueda incesante por parte de la familia, de temor e incertidumbre.

Mientras tanto, la niña fue violada, torturada y asesinada. El sábado por la tarde sus restos fueron encontrados dentro de una bolsa negra, en un camino de terracería, en la Alcaldía Tláhuac.

La jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum Pardo, dijo que hubo negligencia en el caso, por lo que darán a conocer a detalle las investigaciones, así como el actuar del Ministerio Público y diversas instituciones que estén relacionadas.

“Es una situación muy dolorosa, al mismo tiempo indignante, y como lo he dicho en otras ocasiones: siempre hemos estado del lado de las víctimas y se va a hacer justicia. Platiqué con la familia, con el padre y madre, vamos a llegar a la verdad. Hay una cadena, yo lo diría, de negligencias en instituciones y para cambiarla (necesitamos) saber la verdad desde el principio hasta el final”, indicó.


La titular de la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México, Ernestina Godoy Ramos, informó que hay dos líneas de investigación en torno al caso de Fátima, una es por el feminicidio y otra para determinar responsabilidades en caso de negligencia por servidores públicos.

“Nosotros no vamos a caer en autocomplacencia, aquí el resultado es que una niña perdió la vida, estamos revisando si se activaron los protocolos y si estos fueron suficientes para evitar una tragedia”.


En conferencia de prensa, Godoy Ramos indicó que habrá sanciones a los servidores públicos que cometieron presuntamente negligencia y que esta será de acuerdo al nivel de responsabilidad que tuvieron.


Lo señala

María Magdalena Anton, madre de Fátima, reconoció a Alan Herrera autor intelectual del secuestro y el responsable de la muerte de la pequeña de 7 años, a quien habría rapado y pintado las uñas de color rosa, “como a otras de sus víctimas”.

“Hoy fue mi hija, mañana puede ser la de ustedes. Ese hombre no se va a tentar el corazón con ninguna mujer”, dijo Magdalnea Anton en un video que circula en redes.


La mujer declaró, además, que el presunto culpable tiene a dos de sus sobrinos, quienes están con vida, pero no han podido recuperar porque Alan Herrera está supuestamente protegido por la Fiscalía.


Lincharlos

Por redes sociales, vecinos, familiares y padres de familia de la escuela Enrique C. Rébsamen acordaron llamar al pueblo de Tulyehualco a exigir justicia.

Se apostaron en la entrada del plantel y cerraron sus puertas. Ellos acusan a los directivos de ser los responsables de la muerte de Fátima.

Acusan que los maestros nada más esperan la hora de salida para obligar a los menores a salir del plantel y cerrar las puertas, entonces ahí, en la calle, los menores esperan el arribo de sus padres. No hay algún maestro o directivo que vigile que los estudiantes se retiren del lugar en compañía de sus familiares.

Los vecinos de la zona aseguran que Fátima no es la primera niña que se pierde al salir de la escuela: dicen que los menores permanecen en la calle, rodeados de la gente que acude al mercado y en riesgo permanente.

Debido a esto, los padres de familia de la escuela primaria llamaron a los habitantes de Tulyehualco para que cerraran las calles del pueblo.

Al lugar también arribó un grupo de feministas para intentar marchar por las calles del pueblo, pero fueron los mismos pobladores quienes les impidieron manifestarse de la manera en la que estos grupos exigen justicia.

“En Tulyehualco no se arreglan las cosas destruyendo edificios o pintándolos. Aquí se busca a los delincuentes para lincharlos”, indicó uno de los vecinos del lugar.




‘Muy feliz’


Alegre, sonriente, feliz, rebelde, “muy vaga” y platicadora, es como los vecinos de Fátima la recuerdan. Su asesinato despertó a toda la comunidad de San Sebastián, en la Alcaldía Tláhuac de la Ciudad de México.

Colectivos, organizaciones civiles y gente que no la conocía llegó a su pequeña casa a darle muestras de apoyo a su familia. Unos llegaron con despensas, otros con dinero, el resto, puso sus manos para limpiar el lugar donde sería velada.

Sacaron la basura, limpiaron la calle frente a su casa, improvisaron una lona. Tuvo que pasar una tragedia así para que se organizaran, para que todos presentaran sus respetos, “el dolor nos unió, me gustaría que desde siempre fuera así y quizá, así se pudiera evitar la tragedia, pero creo que es demasiado tarde, nada de lo que hagamos ahora nos regresará a nuestra Fátima”, comentó Cleotilde, una vecina.

La pequeña vivía con su familia en una condición precaria.

Dos adultos y tres niños vivían en un cuarto de no más de 10 metros cuadrados, ubicado en la calle María Dolores Obregón. El trabajo y los quehaceres diarios de los adultos, obligaron a la menor de 7 años a crecer prácticamente sola, su compañía siempre eran sus dos perros: “Lucky” y “Spike”.


‘Ella era un sol…’

“Ya sabíamos cómo vivían, no nos metíamos con ellos ni les decíamos nada, pero ella era un sol, siempre nos hacía reír, platicaba mucho de las novelas, de cómo le iba en la escuela, de sus amigos del salón.

“Había días en los que se iba sola a la escuela, todos la conocían, cuando no había qué comer en su casa pasaba y le dábamos con gusto, de todo corazón; siempre pedía comida también para sus perros, era un encanto de niña, no se vale que la hayan matado así”, comenta Margarita, quien vive a escasos 30 metros del domicilio de la niña.

Durante todo el lunes llegaron las manifestaciones de apoyo y colectivos feministas a entregar ayuda.

Las veladoras, colores y globos blancos nunca faltaron. Aproximadamente a las 16:00 horas de este lunes llegaron niñas de sexto año de primaria y primero de secundaria y se identificaron como integrantes del Colectivo Violeta. Antes de arribar al domicilio reunieron 6 mil pesos, e íntegros, se los dieron a la familia.

A las 6 de la tarde llegó el féretro. Se formó una valla humana para que el pequeño ataúd blanco pasara lentamente, los aplausos y las lágrimas no se hicieron esperar, “Fátima, Fátima, Fátima”, gritaban todos.

El llanto de su madre y abuelo se escuchó a lo lejos. “Ya es muy, muy tarde, todos le fallamos a la niña, todos, de nada sirve que estén todos aquí cuando ella nos necesitó, no había nadie”, reclamó Cleotilde, al tiempo que se retiraba del lugar.


Con información de Agencia Reforma y El Universal/EFE






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