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[Arte]

Deja Quino huérfana a la pequeña Mafalda; fallece el historietista argentino

Arrebata un ACV la vida del importante creador de uno de los iconos pop más importantes de Latinoamérica

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Deja Quino huérfana a la pequeña Mafalda; fallece el historietista argentino
Foto: Zócalo | Mafalda Digital
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Saltillo, Coahuila | Gustavo Ochoa-.Un día después de que Mafalda, la ingeniosa niña amante de Los Beatles y odiadora de la sopa, cumplió 56 años, tuvo que despedirse de su papá, el historietista Joaquín Salvador Lavado Tejón, Quino, quien ayer a sus 88 años cerró su cuaderno de bocetos, dejó su lápiz en reposo y se despidió de su creación.

Seguramente ahora, Mafalda, con la cara triste y el dolor del adiós en su corazón, replica una de sus emblemáticas viñetas y sostiene con sus manos gruesas y temblorosas un curita mientras piensa: “Bueno, ¿y cómo hace uno para pegarse esto en el alma?”.

Y no es la única, ya que cómo ella miles de niños, y adultos lloran la partida del ingenioso humorista quien, a través de sus tiras cómicas, formó a miles de lectores en todo el mundo.



La lectura, en principio fácil, de la niña del vestido rojo y el pelo alborotado, se revela también como una crítica fuerte que es necesaria ahora y siempre. Y aunque es una obra agridulce y a veces amarga, mantiene la esperanza de un mejor futuro, como señaló el historietista Bernardo Fernández “Bef” (Ciudad de México, 1972), para quien Quino fue un nombre importante en su vida, ya que gracias a él, como a Rius y Don Gato, descubrió su vocación.

Criado en una familia de izquierda, “Bef” creció rodeado de las aventuras de Mafalda, “antes de aprender a leer, yo ya veía sus dibujos”, apuntó el creador de El Instante Amarillo. “Quino es alguien que siempre estuvo presente en mi casa y, ahora, después de todos estos años de carrera como historietista, me doy cuenta que le debo el descubrimiento de mi vocación. Quino es un autor muy importante en mi educación sentimental y en la educación profesional de toda la vida”.


Universal y sin tiempo

Para el también escritor, el trabajo del argentino, especialmente Mafalda, sigue vigente a más de 50 años de su publicación por una razón bastante simple: la cercanía con la que habla y la empatía que siente hacia los problemas de su lector, porque son los mismos que le pasaron a su familia y amigos. Temas importantes en su momento y que lo siguen siendo.

Para mayor ejemplo está la relación con las pantallas. No es sorpresa para nadie que Mafalda odia la televisión. En una de sus tiras, su padre le pregunta “¿qué haces aquí con el televisor desenchufado?”, a lo que la ingeniosa niña contesta “¡Pensar! Alguna vez quería darme el gusto de poder pensar mientras estoy sentada mirándolo”.

Para Mafalda la televisión es una novedad tecnológica, y aunque ahora los niños no ven televisión, no los despegas del teléfono. Eso revela la vigencia de Quino, porque lo que yace debajo de esa anécdota es algo profundo que muestra un mundo que ha cambiado en la forma, pero no en el fondo.

En el mundo y tiempo de Mafalda existen el hambre, guerra, desigualdad y la sopa, incluso. Ahí vemos que a pesar del paso del tiempo, continúan una serie de problemas no resueltos que la misma Mafalda vivió desde su creación”.

De la misma manera es imposible no ver en la pequeña y sus amigos Felipe, Manolito, Susanita, Miguelito, Libertad y Guille a alguien parecido al lector o a sus cercanos. Niños que revelan en su complejo pensamiento y forma de ser, arquetipos que hablan sobre la realidad.

Ese trabajo ha hecho que “Bef” vea al historietista como “uno de los grandes de la literatura latinoamericana”, debido a que “su trabajo es humor gráfico que toma una profundidad que llega a tener resonancias universales”.

“Esa universalidad, aparentemente simple, esconde una profundidad gigantesca que se puede leer en muchos niveles y por eso sigue vigente. Sus anécdotas se pueden leer como un chiste, pero también puede verse el trasfondo político y alcanzar niveles simbólicos y alegóricos; tiene muchos niveles de lectura, que puede notarse principalmente en Mafalda y que iba a ampliar en su obra posterior, en la que alcanza niveles de profunda reflexión porque está cruzada por un desencanto casi misántropo, pero que está, también, siempre iluminado por un rayito de esperanza”, detalló el autor de Uncle Bill.




Humor e inmortalidad

Aunque, como resaltó “Bef”, el trabajo de Quino puede llegar a ser amargo, siempre está acompañado por una dulce risa o una carcajada. Ya que el historietista usó el humor como un arma para hablarle a todos.

“Su trabajo pudo ser una obra de denuncia bastante amarga, como muestra en algunas tiras posteriores a su gran creación, pero siempre lo salva el sentido del humor. Por eso hoy en día niños y jóvenes pueden disfrutarlas tan cercanamente”.

A los 88 años, ayer, falleció Quino. Justo un día después del 56 aniversario de su más preciada creación, y 40 años después de que “Bef” leyó por primera vez una de sus tiras cómicas. Aún así, el mexicano no se siente triste, ya que sabe que aunque el papá de Mafalda terminó su vida “ya se había ganado, desde hace muchos años la inmortalidad. No solo en los cómics” sino en la historia del arte y, ahora, más que nunca, “brillará su obra artística”.




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