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Desentierra pasaje oculto de la historia de la nación

Retrata Francisco Haghenbeck con su novela Sangre Helada el encarcelamiento de alemanes en México

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Desentierra pasaje oculto de la historia de la nación
Foto: Zócalo | Cortesía
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Saltillo, Coah / Gustavo Ochoa-. Entre los episodios más opacos de la historia de México se encuentra el pasado de una edificación militar ubicada en Perote, Veracruz, la cual el Gobierno utilizó como campo de concentración para supuestos espías alemanes en el país durante la Segunda Guerra Mundial.

Francisco Haghenbeck, novelista y guionista de cómics, marca su regreso al género del horror con su novela Sangre Helada, en la que, además de indagar en los acontecimientos de la Fortaleza de San Carlos de Perote, rescata y conjuga la leyenda de Xipe Tótec, la deidad prehispánica cuyo nombre en náhuatl significa Nuestro Señor el Desollado. El dios gigante despierta de un sueño ancestral cuando una expedición arqueológica descubre un templo dedicado a él cerca de la fortaleza.

No es la primera ocasión en la que el autor incursiona en la misión de revisitar la historia del mundo y de México a través de un lente macabro y difuso, a través del cual la realidad y la imaginación se amalgaman. Modificar la historia con elementos fantásticos permite exponer “una especie de metáfora para hablar de los horrores que hay en la historia y en el humano, a través de otros horrores paranormales”, apuntó el autor en entrevista con Zócalo.



Maldad interior

A diferencia de lo que sucedía en territorio nazi, dentro de los muros de la Fortaleza de San Carlos eran los alemanes quienes ocupaban las celdas y quienes eran fusilados por el enemigo. No obstante, no todos los prisioneros eran espías, pues cualquier alemán encontrado en territorio mexicano fue aprendido y recluido. Con el despertar de Xipe Tótec, mexicanos y alemanes por igual se encuentran a la merced de un poder sanguinario e indistinto.

“Es una metáfora porque estamos hablando de la discriminación que hubo en 1943 a los extranjeros, en especial a los japoneses y alemanes. Hablando del miedo que teníamos hacia los extranjeros, es una metáfora que a veces el mal lo tenemos dentro”, detalló Haghenbeck.

De esta manera, al alterar la historia y ponerla en perspectiva, el autor apunta hacia el reconocimiento de conflictos arraigados en la mente mexicana, como su xenofobia y racismo. Para Haghenbeck, la narración de Sangre Helada sirve “para voltear la cara y revisar estos pasajes y preguntarnos qué tanto nos están afectando actualmente. Creo que es un tema actual, quizás ha cambiado el racismo o la discriminación a los grupos extranjeros”.

“Hoy en día, es lo mismo con los centroamericanos y sudamericanos que están llegando a México, los estamos apartando o incluso atacando. Están buscando una mejor vida y que era lo mismo anteriormente. El pasado sirve para hablar muchas cosas del presente”, agregó.



Terror reconfortante

Hoy es cuando la literatura que retrata el horror se vuelve una verdadera necesidad, pues al ver la realidad a través de este lente, se suaviza y se vuelve más soportable. “Por eso hay un boom del horror, por las fechas que estamos viviendo de horror real. Porque no nos gusta que nos digan las cosas de frente, entonces, el horror lo esconde”, puntualizó el autor de Sangre Helada. “Te están diciendo las verdades, pero a través del horror metafórico. Estamos buscando la explicación de estas situaciones a través de historias paranormales”.

“Creo que hay una gran ola de horror en Latinoamérica para poder hablar de este tipo de cosas. Es hablar de los horrores de nuestra sociedad a través de la literatura”, finalizó.


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