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[Cultura]

El futbol y la literatura, a la misma altura: Juan Villoro

Villoro pertenece a la clase intelectual que acepta el futbol como parte inherente de la cultura

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El futbol y la literatura, a la misma altura: Juan Villoro
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Ciudad de México.- Juan Villoro es uno de los escritores mexicanos al que se le identifica por novelas como Materia dispuesta, o cuentos como La noche navegable. Pero también es reconocido por su afición al futbol, su sentimiento por el Necaxa, pasiones que las ha reflejado en libros como Los Once de la Tribu, Dios es redondo y Balón dividido.

El también columnista de Grupo REFORMA, Villoro pertenece a la clase intelectual que acepta el futbol como parte inherente de la cultura, y una actividad que no tiene por qué ser relegada a los bajos niveles.

"Ha habido un prejuicio en la historia que ciertas expresiones culturales no pertenecen a lo más sublime, sino que es solo para el disfrute de la gente, y que no desafían a la inteligencia. La gran paradoja es que el Quijote en su momento fue vista como una obra subcultural, algo popular, como un cómic, no fue sino hasta siglos después que se consideró una obra mayor", analizó Villoro.

Y agregó: "El prejuicio hacia lo subcultural has estado siempre, el futbol fue relegado a esta zona baja. El primer texto profundo que me hizo romper el complejo de que no se pudiera hablar de manera inteligente fue un texto de la final de México 70, me refiero al de Pier Paolo Pasolini en el que habla que se enfrentaban dos discursos, uno de prosa representado por Italia, y otro de poesía representado por Brasil", recordó Villoro.

Desde su punto de vista, han existido cronistas que han enaltecido al futbol, y para él el principal fue Ángel Fernández (QEPD), famoso locutor de los años 60 y 70.

"Era una persona que reinventaba el juego, podía ser el partido más aburrido del mundo y él lo convertía en la Guerra de Troya, bautizaba a jugadores en forma inolvidable, por ejemplo, un delantero brasileño, espléndido, que por desgracia no llegó a la Selección en Mundial de 1982 donde no tenía un centro delantero tan bueno como él, este jugador de nombre Evanivaldo Castro Cabinho, era buenísimo pero tenía una característica bastante brasileña me parece, que cuando fallaba un gol, con sangre ligera se limitaba a sonreír, entonces Ángel Fernández le puso "el hombre de la sonrisa fácil", un apodo realmente memorable y muy literario", dijo Villoro, quien esta tarde que participó en una videoconferencia titulada "Literatura y futbol", en el marco del inicio de la FIL, Villoro junto al escritor brasileño Sergio Rodrigues, y moderada por Mauricio Lyrio.

Villoro recordó también cómo Ángel Fernández apodaba a otros jugadores según sus rasgos físicos.

"Por ejemplo a Enrique Borja, quien tenía una nariz contundente le puso "el Gran Cyrano" por Cyrano de Bergerac. A los equipos los rebautizaba, al Cruz Azul le puso la Máquina Celeste cuando empezó a ser campeón, al futbol en su conjunto le puso "el juego del hombre", y al Estadio Azteca "El Coloso de Santa Úrsula", comentó Villoro.

Por su parte, Sérgio Rodrigues, autor de la novela El Regate, apuntó que la relación entre futbol y literatura es complicada.

"Hay una relación entre la novela y el futbol que no es fácil, es una competencia como si fueran dos formas de organizar la vida, de contar historias, que son como rivales y no es muy fácil llegar con sus mentiras y fantasías a un mundo que es autosuficiente como el futbol, y para mí el futbol es el rey de los deportes colectivos, tiene todo un universo de símbolos, tiene ejércitos que son muy celosos de esos personajes", dijo el escritor brasileño.


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