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hace 4 años
[Especial]

“El Panda” despierta conciencias

Dice las cosas como son, que no es la verdad absoluta, pero lo hace diferente

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Saltillo, Coah.- Carlos Alejandro Espinoza Domínguez, “El Panda”, es el que se entrevistó con 100 pandillas, el que a los 13 bailaba con los Grafitos Colombia, y quien a los 15 ya dictaba conferencias binacionales sobre drogas y adicciones en Estados Unidos.

Un lobo que si habla de suicidio es porque ya lo intentó dos veces; que si habla de violencia, es porque ya la vivió.

“Si alguien me dice Carlos, no volteo, no sé a quién le hablan. Yo no pienso dejar de ser yo, mi esencia es mi esencia, incluso las conferencias las doy así como soy, conmigo la formalidad y ese rollo, no, soy más de mediante la pachanga entiende el mensaje”.

Tan es así que su nueva actividad en la mira son las “Pandaconferencias”.

“Quiero llegar a universidades y el sector educativo para que empiecen a conocer este nuevo sistema, tengo cerca de 30 temas para poder compartir con la juventud, creo que la historia que ya me ha tocado vivir avala todo esto.

“Decirles que no tener recursos no es impedimento para no salir adelante. Hemos batallado demasiado, pero ya estoy certificado como ‘coaching’ de vida. Con lo que ya llevo conocido, viajado, salido, puedo ayudar a más personas a que no dejen de soñar y le echen ganas, que sean personas productivas, que entiendan los pros y los contras de entrarle a una pandilla, no puedo hablar mal, pero no todo es perfecto y quiero llegar a ese sector.

“Puedes ser un buen ciudadano aunque no traigas lana, puedes ser exitoso aunque no traigas lana, no se ocupa dinero; para hacer dinero, lo último que se necesita es dinero, se ocupa ser creativo y ser constante, ser aferrados y ahorita estoy haciéndolo, ya me di de alta en Hacienda, mi página está lista.

“Noto a la gente como zombis. La gente está triste, hay una tristeza general, personas que trabajan donde no querían, que no son felices porque no hacen lo que les gusta.

“Yo nunca he trabajado, a pesar de que tengo mis negocios, porque me encanta lo que hago. Me certifiqué como tatuador, me gusta la cosa bien hecha y profesional y me fui, no sabes cuánto se batalla para juntar la lana, pero ya lo hice.

“Si buscas a alguien que te hable bonito y te diga lo que quieres oír, no soy yo; soy el que digo las cosas como son y así creo; no significa que es la verdad absoluta, pero me diferencia que soy un güey normal, no ando con la pose de nada, llego y comparto, disfruto estar ante el público.

ENTRE AMIGOS

“Llego y pregunto, les doy la charla formal o entre ‘compas’, entre amigos y te desabrochas el botón del saco y empiezas a entenderlos. Mi meta larga es trascender, irme y que alguien sepa que existí. No por ego sino porque se benefició al escuchar. Son charlas vivenciales”.

Ha sido conferencista, en la última campaña electoral le ayudó al Partido Social Demócrata a obtener su primer regiduría al contabilizar insólitos 20 mil votos en la campaña de Tomy Vives. Ha sido grafitero, editor de la revista “Ájale” que aborda la temática de las tribus urbanas y en Éxtasis, el local donde su amigo “El Kevin” hace tatuajes. “El Panda” se arremanga saco y camisa y muestra su oficio de tatuador.

Nada qué ver con las asesorías que ahora ofrece a la industria. Trabajar con la piel, dice, es muy difícil, pero es aún más complejo tatuar la mente, trabajar encima de los tatuajes que ya se traen.



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