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[Arte]

‘Escribo para perdedores, los que nunca han sido favoritos’

Presenta Érick Villaseñor su poemario De Nada. Poesía para Underdogs

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‘Escribo para perdedores, los que nunca han sido favoritos’
Foto: Zócalo | Gerardo Ávila
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Saltillo, Coah-. “En todo lo que he hecho está ese sentimiento, el de perder”, dice Érick Villaseñor. “En la música con mis grupos, con los proyectos que he tenido, con mi bar y, ahora, con la poesía”, agrega sobre De Nada. Poesía para Underdogs, un pequeño libro autogestionado y de color gris plomizo, tonalidad que recuerda a la profunda incertidumbre de todos aquellos “güeyes que siempre pierden, los que nunca están en el primer lugar”.

Esa periferia social de oportunidades y victorias huidizas es en la que Villaseñor desenvuelve sus versos cortos que hablan sobre los recuerdos, las creencias, lo efímero del momento, pero también de apostar todo porque ya todo está perdido, excepto la posibilidad de reivindicar el camino y saborear, por una vez, la victoria.

Así, los poemas están escritos desde una “perspectiva de perdedor, de medio loser, del menos favorito, del que está siempre en último lugar. Y me gusta porque le da un gran valor a todo lo que consigues: las victorias están más chidas porque, aunque pierdas, eso no importa, vale madre porque nadie apostaba por ti”, comentó el autor a Zócalo en entrevista.

El libro es un repaso cruel y honesto por una vida de constantes derrotas que han vencido a la voz poética, mismas de las que busca reponerse. Por eso conserva la voluntad suficiente para levantarse y enfrentar esa realidad que le sigue poniendo un barrera y le niega las mieles del éxito en muchos aspectos.

Las relaciones amorosas, las personales y familiares, incluso las victorias políticas se encuentran vedadas para quien habla en las estrofas y que, sin embargo, siguen ahí, a un brazo de distancia de él. Lo único que tiene que hacer es estirar y tomarlo, pero ¿podrá? Esa es la pregunta que plaga las páginas del libro que se presenta hoy a las 18:00 horas en el Museo de Artes Gráficas (MAG).

Es por eso que este trabajo que inició desde el año pasado “ha sido plasmar esa onda del güey de la periferia. Esas ideas me ayudaron a crear un personaje, no mío, que no soy yo, pero que sí tiene una voz que le habla a las personas de una forma muy realista y no pesimista; no triste pero sí crudo.

Es una forma de decirle a esa gente que sí está gacho y siempre se está perdiendo, pero que sin importar eso, aquí están. Es hacer que se pregunten qué van a hacer con ese momento que tienen. Para mí es más hablar del reto de seguir, porque siempre hablamos de lo que ganamos, pero ocultamos lo que perdemos. Quiero dejar la idea de que todo lo que hacemos nos lleva a ganar algo y a perder otra cosa, y darnos cuenta de qué es eso que dejamos”, detalló el también músico.

Comunidad de underdogs

Es por esa actitud que De Nada. Poesía para Underdogs nació bajo la estrella del fracaso, a veces tan cercana que parecería que el libro no se concretaría. Ya que los poemas que lo conforman fueron escritos a lo largo del 2019 y, cuando estaban listos para salir, la pandemia llegó funesta a negarlo. Pero eso no fue suficiente para detener la determinación de su autor quien autogestionó la publicación de la obra, primero en formato digital y, ahora, después de varios meses, física.

El tiraje de 200 ejemplares en edición de autor, no hubiera podido salir sin “un grupo de gente que comenzó a conjuntarse con el libro porque me decían ‘es que yo también me siento así; la gente me hace menos y estoy luchando desde mi trinchera. Soy yo contra un monstruo’”.

Es por esa capacidad comunitaria que De Nada no se quedó solo en un montón de páginas escritas, sino que decidió salir al mundo en un proyecto mutlidisciplinario que conjuga música, video e ilustración, ya que el volumen cuenta con los dibujos de Cabeza de Plátano, y una serie de videopoemas musicalizados que pueden encontrarse en su página de Facebook.

“El proyecto fue pensado en chiquito, lo vimos crecer y, aún así, pensamos en que a nadie le podría importar algo que está hecho para perdedores. Pero aún así a la gente le interesó y eso nos hizo pensar en qué fue lo que hicimos, por qué estamos generado ese gancho. Y darte cuenta de que es algo chido, y ese es el mensaje que quiero dejarle a la banda: sí se puede, también es una chinga y te desvelas, te estresas y a veces te cierran mil puertas pero, con una que se abra, con esa la armas”, comentó el socio del bar Oniria, en donde el viernes 27 se expondrán algunas de las ilustraciones que llenan el libro.



Sin meta, con triunfo

A final de cuentas el poemario nació sin un rumbo planeado, igual que la música que ha hecho Érick. Un trabajo hecho por la necesidad, solamente. Más allá de pensar en su futuro fue entregarse a la creación del momento, a la idea de lograr, por un momento, la sensación de que algo se ha conseguido y no se ha escapado.

Nunca hice música para tocar en el Vive Latino y este libro igual. No lo escribí pensando en que mañana me iban a invitar a una feria del libro, si pasa qué chido, pero nunca fue mi meta. Lo hago para sacar todo lo que tengo dentro y no explotar”.


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