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hace 1 mes
[Espectáculos]

Evoca Woody Allen a los grandes en San Sebastián

Por EFE

Arranca el festival fílmico con una cinta del realizador neoyorquino

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Evoca Woody Allen a los grandes en San Sebastián
Foto: Zócalo | Especial
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Nueva York.- La edición 68 del Festival de Cine de San Sebastián se estrenó ayer con la proyección, fuera de concurso, de Rifkin's Festival, un homenaje de Woody Allen al viejo cine europeo que ama y que, según dijo en una rueda de prensa, no tiene por qué ser algo del pasado.

“Bergman, Truffau, Fellini. Es posible tener cineastas autores en el futuro, no veo la razón por la que no pueda haberlos. Aquellos fueron una gran influencia y siguen siendo clásicos, igual que las obras de literatura”, señaló el director vía satélite desde Nueva York, conectado al Palacio del Kursaal, sede del certamen, a través de una pantalla de plasma.

“Pero estoy seguro de que habrá artistas iguales a esos maestros (...) Hoy hay cineastas muy buenos que hacen películas muy serias, que suelen funcionar menos bien que el cine comercial; desgraciadamente vivimos una época en la que el cine comercial gana miles de millones; eso antes no pasaba”.

A las salas, señaló, “no les sale rentable mostrar filmes de bajo presupuesto y ganan más con esas otras; siempre es así, pero los que son artistas surgirán y aparecerán, aunque sea con una llama más baja, pero también será mas duradera”.

“La cosmética ha cambiado, pero el principio sigue siendo el mismo”,
resumió el creador.



Allen disparaba así desde la primera respuesta: “Mi festival ideal sería uno que tuviera películas sin mucha promoción a nivel comercial y que pudiera ver mucha gente; cintas curiosas, no las típicas, y que las pudieran ver los críticos y difundirlas por el mundo”.

La sala de prensa del Kursaal se estrenaba en esta difícil edición del Festival con menos de la mitad de los periodistas que suelen acudir a sus encuentros internacionales; así, con apenas 80 representantes de medios de comunicación de todo el mundo, Allen en una pantalla y el actor protagonista, Wallace Shawn, en otra, fueron recibidos con una ovación.

Esta es la segunda vez que Allen inaugura el Zinemaldia, tras la apertura en 2004 con Melinda and Melinda, cuando el Festival le entregó el Premio Donostia y le dedicó una retrospectiva a su obra, pero hoy su presencia, aunque sea virtual, tiene un significado especial:

“Había rodado en Barcelona, en Oviedo, en Avilés y fue maravilloso. Me pregunté dónde podía rodar que no hubiera estado antes y me acordé de la hermosa y encantadora ciudad, recordé el festival y pensé hacer un guion con esa base”.

Pero el Zinemaldia se ha rendido muchas otras veces al genio inapelable del cine que es el neoyorquino; desde 1979
, Allen ha mostrado al público donostiarra sus mejores obras: Manhattan (1979), Zelig (1983) o Manhattan Murder Mystery (1993), igual que ahora, fuera de competición, y también en secciones paralelas.

En Rifkin's Festival se repite no menos de una decena de veces en las voces de varios de sus protagonistas “lo bonita” que es esta ciudad, entre ellos, los españoles Elena Anaya y Sergi López.

Toda la cinta es un flashback que narra la historia de un matrimonio estadunidense que acude al Festival de San Sebastián a causa del trabajo de ella, más joven y activa que él, y cómo sus vidas dan un vuelco no solo a nivel personal y afectivo, sino por el embrujo que causa en ambos el encanto de un certamen donde aún es real la fantasía del mundo del cine.


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