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[Salud]

Importante brindar educación sexual a las infancias, previene abuso infantil

De acuerdo con la experta Rosario Alfaro es de gran importancia brindar educación sexual a los niños, niñas y adolescentes

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Importante brindar educación sexual a las infancias, previene abuso infantil
Foto: Especial
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Ciudad de México.- De acuerdo con la experta Rosario Alfaro, la educación sexual previene el abuso infantil por lo que es de gran importancia brindar esta a las infancias y adolescentes.

El abuso infantil es definido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como los maltratos y la desatención de que son objeto los menores de 18 años, e incluye todos los tipos de maltrato físico o psicológico, abuso sexual, desatención, negligencia y explotación comercial o de otro tipo que causen o puedan causar un daño a la salud, desarrollo o dignidad del niño o niña.

La especialista en terapia familiar afirmó que vivimos en un círculo de violencia, donde mujeres y hombres sufren violencia por parte de sus parejas, pero también hacia sus hijos e hijas, y esto es algo que debe parar.

El círculo vicioso de la violencia

Rosario Alfaro compartió que en la Asociación Guardianes siempre reiteran que para detener la violencia en las calles, primero debe ser detenida la violencia dentro de los hogares.

"Todos los días nos quejamos del número de muertos, que la gente se siente insegura, que ya no puede utilizar el transporte público o ir al supermercado, pero en nuestras casas se viven situaciones similares", señaló Alfaro.


Un caso grave del escalamiento de violencia hacia niños y niñas es la de tipo sexual. La violencia sexual contra los niños es una grave violación de sus derechos.

Sin embargo, es una realidad en todos los países y grupos sociales.

De acuerdo con la Unicef, esta violencia toma la forma de abuso sexual, acoso, violación o explotación sexual en la prostitución o en la pornografía.



Puede ocurrir en hogares, instituciones, escuelas, lugares de trabajo, en las instalaciones dedicadas al viaje y al turismo, dentro de las comunidades, en contextos de desarrollo y de emergencia.

Asociación Guardianes

La Asociación Guardianes comenzó a trabajar con adultos, asesorando matrimonios y parejas; sin embargo, encontraron un factor común en estos casos: quienes tenían problemas más fuertes que detonaban en sus relaciones interpersonales, en el fondo eran reflejo de otro de abuso en la infancia por parte de alguno de los dos o de ambos, que generaba un problema muy particular en cada caso, y en muchos de ellos el abuso se estaba replicando.

Respecto a esto, la OMS considera que la exposición a la violencia de pareja también se incluye a veces entre las formas de maltrato infantil.

Explicó la directora que el primer año que decidieron dedicar los esfuerzos de la organización a la prevención del abuso infantil atendieron a más de 8 mil personas, y en el transcurso de ocho años han atendido a más de 285 mil personas, en cursos y asesorías tanto pedagógicas como psicológicas.

Resaltó que atender esto es una necesidad grave porque la violencia física y psicológica está normalizada.

Importancia de la educación sexual

En opinión de Rosario Alfaro, la violencia sexual tiene muchas más aristas de las que no hablamos, ya que siguen existiendo marcados tabúes al respecto.

Dijo que los estudios reflejan que la edad entre los 5 y 6 años de edad es cuando se sufren mayor cantidad de abusos de naturaleza sexual.

Respecto al PIN parental, Alfaro manifestó que entiende la preocupación y que la educación sexual se debe dar en equilibrio, ni poca información ni demasiada.

Pidió a los padres y a las madres que, en lugar de ver a la escuela como un enemigo, la vean como un aliado en la educación sexual de sus hijas e hijos.

Dijo que, en su experiencia, a los niños que no mandan a la escuela cuando hablan de estos temas están viviendo un problema de maltrato o violencia.

Hay que recordar que esto suele suceder dentro de la familia, y en muchas ocasiones más que evitar la pérdida de la inocencia algunos padres tratan de evitar que salgan a la luz situaciones de abuso que podrían ocasionar desintegración familiar.


Dijo que más que buscar que no les hablen de sexualidad es mejor hacer una alianza para que esta educación llegue a tiempo a todos, que está muy bien que todos los papás y las mamás se comprometan con la educación sexual y emocional de sus hijos.

Comentó que los adultos creen que hablarles de sexualidad es "contarles la película completa", pero no es así, tiene que ser de acuerdo con su edad, con su sensibilidad y con madurez.

La educación sexual generalmente comienza con la curiosidad de un niño sobre su cuerpo.

La directora de Guardianes explicó a Debate que sobre todo es muy importante que los pequeños puedan distinguir lo que es una caricia afectiva de una caricia erótica, así como a diferenciar a los adultos que en verdad los cuidan de los que los manipulan o chantajean.

Explicarles a niños y niñas estas diferencias es una cuestión básica, y sobre todo ponderó la importancia de que esta información llegue a tiempo.

Dijo que los niños y las niñas aprenden de acuerdo con lo que ven con sus papás, por lo que es importante que la educación sea clara, adecuada y les permita saber que tampoco un abuso sexual tiene que marcar su vida necesariamente.

Hablar y sanar el abuso

La información en muchas ocasiones asusta, porque si no se hace de manera apropiada, los niños entienden que si les toca vivir esta situación es lo peor que les puede pasar, entonces eso se vuelve más grave porque no lo van a contar.

A decir de la especialista, el abuso sexual infantil no debería dejar una huella psicológica tan grave es atendido a tiempo.

Resaltó que es muy importante que se les crea siempre a las víctimas, porque es muy difícil que un niño o una niña tengan el alcance de inventar una situación de este tipo.

Recomienda la directora de Guardianes que se les den primeros auxilios emocionales, que les hagan comprender que no fue su culpa y así tenga el menor impacto posible en su vida.

Dijo que esto sí es viable, ya que nuestra capacidad de resiliencia es tan fuerte y nuestro cerebro tan plástico que no debe dejar huellas graves.

Las deja cuando el abuso se guarda en secreto, luchando con los síntomas de estrés postraumático, y deja secuelas en muchas áreas de su vida

Falta de atención temprana

La especialista aseguró que el daño se hace más grande cuando no es atendido. Hay personas que hablarán del abuso hasta treinta años después, y se considera normal.

Dijo que ante una experiencia traumática, contamos con una adaptación biológica para defendernos del dolor y del sufrimiento emocional, hay mecanismos que empleamos para superarlo, como la amnesia, ya que nadie quiere estar repitiendo la experiencia traumática.

Otro mecanismo es el de no oponer resistencia; es decir, cambiar sexo por vida al ponerse en situación de docilidad, no porque quieran el abuso, sino para sobrevivir al abuso.

Explicó que visto desde la perspectiva del niño, hay factores que están todos en su contra, desde la altura, la jerarquía, el poder, el control... factores de dominación, y más cuando es perpetrado por un cuidador primario.

Mencionó que en el treinta por ciento de los casos el agresor es el padre o una figura paterna, el 18 por ciento un abuelo o un tío, y un doce por ciento un hermano mayor; es decir, personas que quieren y en quienes confían.

Expresó que los niños y las niñas no tienen la capacidad de entender lo que sucede, y que en muchas ocasiones las víctimas de abuso relatan que hacen uso de la disociación; es decir, que su mente se fuga para no estar conscientes de lo que están viviendo, y en muchos casos hasta lo pueden olvidar.

A esto obedece que el relato de la experiencia traumática pueda fluctuar, no porque lo estén inventando.



Mientras más fuerte haya sido la agresión, es mayor el estrés postraumático

En ocasiones la víctima que olvidó el evento experimenta una estimulación de tipo sensorial, auditiva, olfativa o un suceso similar que le hace recordar el evento vivido en la infancia.

Las huellas quedan en el alma

La experta hizo hincapié en que a veces pasan muchos años para contar el abuso vivido, y entonces, al pasar del tiempo, el problema es que no les creen a las víctimas,y se les piden pruebas, marcas, cuando la mayoría de los abusos son besos y caricias, que no dejan huellas físicas, sino que dejan huellas en las mentes y en las almas de las personas.

Muchos problemas afectivos que tenemos en la vida adulta, como depresión, ansiedad, vivir habituados al conflicto, pésimas relaciones de pareja, son cosas que vamos cargando desde la infancia que no hemos podido sanar

Con información de Debate



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