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hace 3 semanas
[Vida]

La mujer que vivió 738 días en un árbol de 55 metros

Una joven ambientalista habitó durante 738 días una secuoya con el fin de evitar su tala

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La mujer que vivió 738 días en un árbol de 55 metros
Foto: Especial
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Ciudad de México.- A fines de los 90s, una joven ambientalista habitó durante 738 días una secuoya con el fin de evitar su tala. “Luna”, como fue bautizada por su cuidadora, es un árbol de 1.500 años, cuya altura es la de no despreciables 55 metros, siendo parte de un bosque nativo que sería cortado por la industria maderera.

Julia ‘Butterfly’ Hill captó la atención del mundo con su acto radical, que ella explica en una entrevista como una manifestación de necesidad espiritual y política. Durante el período de rehabilitación de un accidente automovilístico, decidió trepar el árbol y resistir, con el fin de evitar su tala.



“Aprender a transformarse o morir”

El grupo ambientalista Earth First le propuso custodiar la integridad del árbol; ellos se encargarían de suministrarle lo necesario para su supervivencia en el espacio aéreo donde residiría: una carpa improvisada sobre una plataforma hechiza, equipada con lo mínimo. Julia comenzó a familiarizarse con Luna, y frente a las tormentas entendió -a través del suave susurro de una voz aún desconocida- que las ramas rígidas se rompen y las flexibles sobreviven.



La voz de Luna

Luna era uno más de los tantos árboles de la reserva Humboldt, en california. Julia sintió una afinidad tan fuerte hacia ella, que su estadía –que no debía durar sino dos semanas– se alargó por un poco más de dos años. se vio padeciendo heridas e infecciones; resistió el asedio de los guardias de la empresa maderera y, aún peor, soportó el paso de la corriente del niño, que casi la expulsa de su endeble morada. Y ésto último marca el punto en que sus vidas se comunican y el lazo se vuelve profundo.



“Me adentré en el bosque y por primera vez experimenté lo que significa de verdad estar viva. Entendí que yo formaba parte de aquello”.

La noticia de la joven activista instalada en un árbol con el propósito de salvarlo se volvió tema para radios y canales de tv. Los entrevistadores no temían ir y tener que subir para conversar con Julia. El éxito mediático se transformó en donaciones para Earth First, y así pudieron ofrecer 50 mil dólares a la compañía maderera Pacific con el fin de que comprometerlos a proteger a luna y a todos los árboles que estuvieran a 61 mts. a la redonda y Julia descendió envuelta en un llanto de amor, para, con dolor, despedirse de la amiga con la que mutuamente se salvaron la vida.



“La experiencia me ha enseñado que no solo se trata de cómo sobrevivir, sino también de como prosperar. En mi vida no he aprendido a hacerlo, más bien la sociedad me ha enseñado a encajar mediante el apego y el miedo”.

Con información de Pupa


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