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[Arte]

La palabra como alquimia

La poeta uruguaya recibió ayer el Premio Cervantes; es la quinta mujer en ganarlo

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La palabra como alquimia
Saltillo, Coah.- “Ahora seres benévolos y palpables movieron las piezas de un superior ajedrez, situándolas en posición favorable y acá estoy, agradecida, emocionada”, dijo Ida Vitale, poeta uruguaya nacida en 1923, en su discurso de aceptación del Premio Cervantes, el más importante de la lengua española.

Vitale fue notificada sobre este reconocimiento a su trayectoria durante la FIL Guadalajara el año pasado, a la vez que resultó vencedora del Premio FIL en Lenguas Romances. Para la poeta de 95 años, toda su carrera ha sido un trabajo de creación alquímica, de simbolismo claro y fuerte, donde la naturaleza y lo político han ido de la mano.

La poeta es la quinta mujer en recibir el Cervantes, antes de ella lo ganó la mexicana Elena Poniatowska (2013), la española Ana María Matute (2010), la cubana Dulce María Loynaz (1992) y la española María Zambrano (1988).

Vitale es también la segunda uruguaya en recibir el importante galardón, el primero fue el narrador Juan Carlos Onetti en 1980. Además de eso, se rompió la regla no escrita que vive en el premio: entregarlo un año a un español y, después, a un latinoamericano.



Cervantes y el Quijote

El premio, entregado por el Ministerio de Cultura de España, fue otorgado a Vitale por los reyes del país ibérico en el paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares, la tierra donde nació Miguel de Cervantes y con él, el gran Quijote de la Mancha.

En su discurso Vitale recordó al caballero enloquecido como una de sus lecturas de infancia. Aseguró que en su biblioteca existe más de una edición, pero que su primer acercamiento con la obra cervantina fue en la escuela: durante la niñez y la adolescencia. Fue compañera leal de Alonso Quijano, tan fiel como el mismo Sancho que en la ficción ejerce como escudero.

Narrador uno, poeta la otra. La palabra y su juego mágico que hace tangible lo imaginario es lo que los acerca, o como lo dijo Vitale “¡qué discreción, qué respeto muestra Cervantes por su personaje! En vez de rodearlo de magia y hechizos auxiliares, deponer a su héroe a disposición de tortuosos espíritus malignos hace que, una y otra vez, todos sus tropiezos nazcan de él mismo”.

Para la uruguaya, la relación que la une con el Caballero de la Triste Figura, así como con su autor, es la poesía.

“Muchas veces lo que llamamos locura del Quijote podría ser visto como una irrupción del frenesí poético, no subrayado como tal por Cervantes, un novelista que tuvo a la poesía por su principal respeto”.

A sus 95 años Vitale hace honor a su nombre y se mantiene vivaz y de buen humor. Aún después de ser exiliada en 1974 de su país y llegar a las tierras mexicanas donde comenzó una larga andada por las revistas nacionales como Vuelta, ayudada por Octavio Paz, así como la del Fondo de Cultura Económica y del periódico Uno Más Uno.

La también traductora se afincó durante 10 años en nuestro país, hasta su retorno a Uruguay, la tierra primera en donde sus antepasados, italianos todos ellos, plantaron sus pies y echaron sus raíces.



Poesía humilde


Su lengua familiar era la italiana, pero Vitale prefiere “ser consciente y agradecer, claro en español, cosa que además, es un valor añadido a la felicidad de este instante”.

Esa lengua primigenia no permeó en la pequeña Vitale, como sí lo hizo el español, la lengua de Cervantes. Para ella “El Quijote y ese Sancho que hablaban de ‘otra’ manera, que acepté de inmediato, como un lenguaje que me integraba a un mundo en el que, sola, me sentía acompañada, capaz de manejarme en él como si fuese el mío propio”.

Figura intelectual de las letras uruguayas y latinoamericanas, con más de 70 años de trayectoria –perteneció a la Generación del 45–, y ahora con el máximo galardón que la lengua española puede otorgar, junto con los 125 mil euros de bolsa económica, Vitale sigue siendo una mujer humilde cuyo máximo tesoro es la palabra.

“Para terminar debo disculparle una afirmación que como suya (del Quijote), podría ser aceptada sin más ‘que no hay poeta que no sea arrogante y piense de sí que es el mayor poeta del mundo’. No es mi caso, puedo asegurarlo. Sin duda, don Quijote no imaginó jamás que ese género femenino al que se consideraba por oficio llamado a honrar y defender pudiera caer en tan osada pretensión. Y en eso, estoy segura que acertó”, finalizó la autora de La Luz de Esta Memoria.





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