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[Internacional]

La trágica reasignación de sexo de Bruce Reimer

Una mala cirugía le cambió la vida

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La trágica reasignación de sexo de Bruce Reimer
A los 38 años de edad, decidió quitarse la vida | Foto: Especial
Ciudad de México.- ¿Has sentido alguna vez que no perteneces al género que te fue asignado? Algo similar le ocurrió a Bruce Reimer luego de que una mala cirugía le cambiara por completo la vida.

Hoy en día se habla de identidad de género, orientación sexual, transexualidad e intersexualidad, pero en la década de los sesenta apenas comenzaban a estudiarse dichos temas.

Fue en esa época cuando nacieron en Canadá, Bruce y Brian Reimer, dos gemelos que a los siete meses de edad fueron sometidos a un nuevo método de circuncisión que, por desgracia, fracasó en uno de los niños.



El desafortunado fue Bruce Reimer, cuyo órgano sexual quedó completamente quemado luego de la cirugía.

Tras enterarse que el procedimiento había salido mal en uno de sus hijos, los padres de los gemelos quedaron devastados y más aún cuando los doctores rompieron toda esperanza de poder rescatar el miembro del pequeño.

Esta terrible noticia motivó a los Reimer a buscar otras alternativas para darle solución al problema que su hijo enfrentaría en un futuro.

Fue así como conocieron a John Money, un psicólogo y sexólogo neozelandés quien en ese entonces estudiaba el tema de la identidad de género.

Experimento fallido

John Money fue el primer científico en acuñar los términos identidad y rol de género.

El psicólogo era reconocido y respetado por sus estudios sobre el comportamiento sexual de las personas, pero fue justo el caso Reimer el que puso en duda los avances que el investigador había aportado a la sexología.

Con la teoría de que la biología no determina si somos mujeres u hombres, sino la forma en como somos criados, John Money se dispuso a ayudar a los padres de Bruce.

Su compromiso con el caso fue tal, que pronto lo convirtió en un experimento para poner a prueba su teoría.

Aprovechando la vulnerabilidad y desesperación de los padres, John los persuadió para que hicieran algo insólito con su hijo Bruce: que lo criaran como si éste fuera una niña sin decirle jamás que había nacido siendo un varón.

Confiados en que lo recomendado por John solucionaría la vida del pequeño, los Reimer accedieron a llevar a cabo tal proeza sin pensar ni un solo momento en las consecuencias que esto podría traer.

Así fue como, después de algunos meses, los Reimer pusieron en marcha la primera etapa del “tratamiento” y siguiendo fielmente las instrucciones de John Money, sometieron a Bruce a una castración.

Los padres de los gemelos sabían que al dar este paso no habría marcha atrás y entonces decidieron convertir a Bruce en Brenda.



Pero la transformación del pequeño Reimer no terminó ahí. La ahora Brenda tuvo que asistir frecuentemente a terapia con el psicólogo Money, quien seguía recabando más datos para lo que parecía una teoría comprobada.

Hasta ese entonces, cuando ‘Brenda’ tenía nueve años, el experimento del psicólogo neozelandés había sido todo un éxito, pero cuando entró a la pubertad, las cosas para él y los Reimer comenzaron a cambiar.

Brenda había cumplido trece años cuando empezó a sentir que algo en ella no estaba bien. Se comportaba sumamente rebelde, actuaba mucho más masculina, tenía problemas para relacionarse e incluso, mostraba pensamientos suicidas.

John Money creía que los comportamientos de Brenda eran parte de su adolescencia, hasta que ocurrió lo que se temía. La joven niña dijo a sus padres que ella no se sentía una mujer.

Por temor a que Brenda atentara contra su vida, los Reimer le dijeron la verdad sobre su nacimiento, la castración y su crianza como niña.

Como era de esperarse, el golpe para la joven fue muy duro, pero a los 15 años, decidió cambiar nuevamente su identidad con el nombre de David Reimer.



Después de esta decisión, la familia Reimer no volvió a tener contacto con John Money, pues se habían dado cuenta del gran error que cometieron al dejar que el psicólogo hiciera de la vida de su hijo un experimento.

Mientras tanto, David Reimer luchaba por llevar una vida normal. Años más tarde se casó y aunque no pudo tener hijos, se convirtió en padrastro de tres.



Aparentemente la vida de David parecía que había tomado su rumbo, pero lo cierto es que jamás logró recuperarse del trauma que le causó el enterarse que había sido parte de un experimento científico.

Esto a la larga le provocó una fuerte depresión, la cual se agravó cuando su esposa lo abandonó y su hermano gemelo murió en el año 2002 producto de la por una sobredosis.

David Reimer no pudo recuperarse de estos dos embates y a los 38 años de edad, decidió quitarse la vida.



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