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hace 4 meses
[FILC 2019]

La violencia nos transforma, el miedo es difícil de callar

Luis Jorge Boone plantea algunas respuestas sobre en qué nos convertimos tras perder a alguien

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La violencia nos transforma, el miedo es difícil de callar
Foto: Zócalo | Archivo
Saltillo, Coah.- El Chaparro vive en un pueblo olvidado del norte de México, su existencia misma está arraigada en la desmemoria. Abandonado por sus padres desde que era pequeño, forma parte de una tribu de niños y adolescentes salvajes que cría la abuela Librada.

En su reciente novela, Toda la Soledad de la Tierra (Alfaguara, 2019), Luis Jorge Boone crea un territorio propio y ficticio que abreva del imaginario del desierto norestense. Imposible apartar de la mente la imagen de Allende –o San Fernando, Tamaulipas– cuando se lee esta historia de violencia y exterminio.

Ya lo ha dicho el monclovense en varias ocasiones: su experiencia vital está en el desierto. “Nunca me voy de Coahuila”, suele expresar con una sonrisa.

“El Chaparro vive en la orfandad, pero no solo él, sino todo el pueblo que ha sido arrasado por los criminales, como ha pasado en muchos lugares de este país”, apunta el autor en entrevista con Zócalo.

“Qué nos van a hacer. A todos o nomás a los demás. / A nosotras las mujeres. A nosotros los niños./ A nosotros los ancianos”, declara el coro que, a la manera de la tragedia griega, interviene en la historia para dar voz a los muertos, los desaparecidos, los que perdieron todo.

“Los levantamientos, las desapariciones, los asesinatos han marcado la vida de muchísima gente. Es terrible que se tengan que aguantar su duelo porque no encuentran a sus seres queridos.

“El Chaparro escucha las voces de los desaparecidos del pueblo y que surgen de un pozo cuya boca tiene el tamaño de un carro. De ahí emergen los testimonios de las víctimas de la violencia que crece sin control y que amenaza con acabar con todo”, detalla el también poeta.

Para Boone la poesía es otra forma de narrar, por eso recurre a ella en su segunda novela. “Como es ligero, el verso soporta un alto nivel de profundidad y significado. Además te permite ser frontal para dar voz a la memoria que desea imponerse al olvido y la aniquilación”

En Toda la Soledad de la Tierra el miedo es el que habla, el que le arrebata la voz a los habitantes de ese pozo oscuro enclavado en un cuarto sin puerta, en medio de un terreno de 40 hectáreas en el que sólo crecen mezquites retorcidos.

“Pero el miedo es difícil de callar. / El miedo no quiere guardar silencio. / Lo más fácil es dejarlo, que sea él el que hable”, canta el coro de espectros desde su agujero.

“El libro habla de la memoria, del dolor, de la necesidad de saber quiénes somos después de la desgracia y la mutilación. Lo que define a los personajes es que, incluso sin saberlo, están buscando una revelación que se da cuando se plantean ¿hacia qué volteamos y qué decidimos ignorar?

“Después de la pérdida y la mutilación hay una vida distinta. Aquí vemos hacia dónde nos puede llevar la desaparición de nuestra familia, en qué tipo de de seres humanos nos transformamos después de vivir la violencia”, explica.

El coahuilense considera que la creación, tanto literaria como artística, debe aspirar a la honestidad. Un ejercicio al que alude la novela al crear esta memoria colectiva, una suerte de enjambre coral que sacude al lector. Y es que, señala el escritor, decir una cosa, poner la luz sobre ella, no sólo es un acto estético, también es un acto político.

“Las palabras sirven para decirnos quiénes somos, qué tipo de sociedad es la nuestra. Por eso no hay que ocultarnos ni enmascararnos, porque la palabra tiene el poder de revelar”, concluye.

Agéndalo

» Presentación del libro Toda la Soledad de la Tierra
» De Luis Jorge Boone
» Participa Jesús de León » Hoy, 17:30 horas
» Sala Manuel Acuña


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