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[Arte]

Libera Carmen Boullosa ataduras históricas de Eva

Relata en su nueva novela otra historia de la primera mujer

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Libera Carmen Boullosa ataduras históricas de Eva
Foto: Zócalo | Cortesía Daniel Mordzinski
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Saltillo, Coahuila-. Carmen Boullosa (Ciudad de México, 1954) ve el oficio del escritor como el de un amanuense que escribe el dictado de otras voces que viven en lo profundo de su mente o en el imaginario de todos. Entre ellas, la última plática que ha tenido fue con una voz antigua pero cercana, delicada pero con fuerza, que le narró otra historia de la humanidad. Misma que conoce bien, ya que es la madre de todos y que relata en El Libro de Eva (Alfaguara, 2020).

La última novela de Boullosa es una giro de aquella mujer sometida a estar debajo del brazo izquierdo del primer hombre. Así, se convierte en una mujer que vive para el disfrute de ella misma y lo que la rodea. El aprendizaje de la vida se revela a través de una prosa que, como si fuera la neblina del principio de los tiempos que poco a poco se disipa, se convierte en un nítido paisaje de descubrimientos: la comida, el placer y el sexo están ahí para su cuerpo completo.

“En esta novela intenté apelar a una Eva completa: una figura masculina que incluye deseo del que es generadora, y cambiar a esa Eva religiosa que tenemos en la Biblia. Porque esta Eva es quien acarrea su propia sensualidad y disfruta de su sexo no como un deseo para complacer a Adán”, comentó a Zócalo en entrevista.



Entrelazadas

El libro recoge historias sobre el Génesis, la llegada de la mujer al Edén y la mordida de la manzana, así como el castigo por ello, entre otros.

Así, las resonancias míticas permiten conocer nuevos sucesos como el nacimiento del clítoris o el pene. Una historia relatada, ya no solo por Eva, sino también por sus hijas e hijos.
Ese cambio de narradores, ejemplifican el trabajo casi oracular del escritor del que habla Boullosa: un receptáculo para el conocimiento de los personajes.

En la escritura siempre hay una búsqueda, una especie de coqueteo que va más allá que el solo decir ‘soy el escritor y voy a insuflar el aliento de vida a este personaje’. Porque a un buen personaje hay que encontrarlo y seducirlo; después viene un apropiamiento de ellos, su historia y el caminar en su propia ruta. El escritor solo es una especie de amanuense.

“Por eso digo que yo no escogí a Eva, no sabía si ensayaría otras voces u otra mujer sería la protagonista, sino que de pronto ella y su voz se impusieron. Ella me escogió a mí porque yo estaba escribiendo una novela que hacía círculos sobre su tema y ahí ella me respondió. A mí lo que me correspondía era escuchar lo que me decía, interpretarlo y, finalmente, darle palabras”, detalló la escritora.

Para Boullosa está novela fue más un dejarse llevar que una búsqueda. Ya que Eva siempre estuvo junto a ella, o como explica: “en el caso de Eva no sé cuándo fue la primera vez que escuché hablar de ella porque, posiblemente, yo aún no tenía conciencia porque mis papás eran muy mochos, leían la Biblia y sus pasajes, por eso creo que siempre estuvo presente”.

En su infancia “como un librero empotrado”, en su adolescencia la figura bíblica pasó sin pena ni gloria ya que el referente femenino venía de la cercanía de la “segunda ola del feminismo en México. En el que estas mujeres marchaban al monumento a la Revolución pero solo eran una, dos, tres o cuatro mujeres, no como ahora”, o de la misma cultura pop.

Me tocó la revolución cultural de los 70, en la que los grandes músicos recurrían a la imagen de la mujer, como los Rolling Stones que se feminizaban, mientras que las mujeres como Janis Joplin eran completamente antievas, su contrario. Por eso mi adolescencia y primera juventud fue antievítica, no volví a recurrir a ella aunque me la encontraba”, explicó.


Vibración especial

El acercamiento que la guió a este libro, en cambio, fue uno que comenzó desde esa primer escucha infantil, pasó por alejarse en la adolescencia y que llegó en la voluntad de mujeres que, como ella, se han dedicado a nombrar al mundo, pero también de las que, con grito en la garganta, intentan cambiarlo.

“En la literatura me encontré a Gioconda Belli hablando de ella, era una fuerza que atraía a mis pares, pero a mí, como escritora no me resultaba atractiva ya que pensaba que en mi niñez había pagado mi momento con ella. Pero me dio curiosidad saber de dónde venían todas las evas anteriores, investigar esas diosas que han sido disminuidas, a diferencia de esas primeras mujeres de otras mitologías en las que ellas son las que generan la vida, son la semilla familiar o el centro. En el caso de Eva, ella no es el centro, sino que es un aditamento hecho para Adán.

“(Por eso) esta novela siempre estuvo aquí y debía ser escrita, ya que tiene que ver con la vibración que hay tan especial de un nuevo feminismo universal”, concluyó.


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