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hace 3 semanas
[Arte]

Llega Pareidolia de Alejandro Cerecero al Cerdo de Babel

Reflexionan Alejandro Cerecero y sus colegas Gustavo Adame y José Rodríguez sobre la percepción

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Llega Pareidolia de Alejandro Cerecero al Cerdo de Babel
Foto: Zócalo | Cortesía Alejandro Cerecero / Archivo
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Saltillo, Coah.- “Ahora sí que todo viene de la memoria, de la edad”, dice el artista Alejandro Cerecero, “porque después de 50 años de llegar a tu casa con un cosa nueva, diaria, esta se convierte en una bodega, un muladar en la que escarbas para ver qué encuentras”, agrega sobre los objetos que ha ido guardando en su taller y, que ahora, dan paso a una reflexión entre realidad y ficción, sobre la veracidad de los fantasmas que se encuentran en la memoria.

El que el recuerdo y su borroneo entre verdad y mentira sea un tema para Cerecero no es de extrañar, ya que el artista cumplió cinco décadas de trayectoria el año pasado y eso le ha instado a una serie de reflexiones que deja manifiestas en Pareidolia, la exposición que inaugura hoy en la Taberna El Cerdo de Babel, en compañía de sus colegas Gustavo Adame y José Omar Rodríguez.

El nombre de la muestra tampoco es gratuito, ya que la pareidolia es definida como “un fenómeno sicológico donde un estímulo vago y aleatorio (habitualmente una imagen) es percibido erróneamente como una forma reconocible”, según cita Cerecero en un texto que acompaña a las imágenes. Y es, también, el meollo discursivo de las piezas: ver lo que no está ahí, hacer que la mentira sea real.

“Esta exposición viene de muchas lecturas sobre cuestiones teóricas sobre la visión y la percepción, pero sobre todo de las reflexiones que tienen que ver con la realidad, de cómo nos habla la publicidad o nuestra interacción con los medios electrónicos, porque nuestra mirada está condicionada a ver las cosas de cierta manera.


“Pareidolia tiene que ver mucho más con la idea de la imaginación, la libertad de crear, sí, pero también una reflexión sobre cómo la mirada es el elemento principal de la imaginación. Probablemente muchos digan 'no, es el pensamiento', pero la mirada es por donde entra y sale la percepción. Eso es algo que me hizo reflexionar mucho”, comentó el también docente a Zócalo en entrevista.



Mirar de cerca

Esa capacidad de mirar lo que no está ahí sucede todos los días: cuando se encuentran formas fantásticas en las nubes o rostros divinos y demoniacos en manchas de humedad, en quemaduras en la comida, en las sombras que se proyectan en las paredes. En cambio, las pinturas de Pareidolia muestran al Platón y Aristóteles enmarcados en una azotea ruinosa, que recuerda a las líneas de la pintura La Escuela de Atenas de Rafael Sanzio.

O quizá, el mejor ejemplo de la exposición: Ciudad Circuito. Un cuadro en el que Cerecero utiliza tarjetas de circuitos eléctricos puestos frente a la pintura de unas montañas. Así, los pequeños chips forman calles y parecen una urbe vista desde lejos. Un retrato perfecto sobre cómo la percepción puede engañar al ojo.



“Hay muchos artistas que trabajan con elementos vivos o tecnología nueva, eso provoca mucha tensión creativa, porque no hay una diferencia entre lo que es imaginado y lo que puede ser la realidad. Esa tensión ayuda a buscar nuevos caminos en el arte y da paso a que podamos crear o resolver problemas en la técnica artística y en los problemas que nos preocupan, como la percepción, en mi caso.


“En esta época se busca que el artificio sirva para resolver un problema como para, también, agradar y tocar fibras sensibles en el ser humano”, detalló Cerecero, cuyo estilo artístico tiende al pastiche y al collage, a la unión entre lo culto y lo pop.


Líneas de identidad

Esa necesidad de aglutinar tiende, también, a los tiempos actuales, en los que Cerecero ve una marca de globalización, sí, pero también de “regreso a las formas clásicas”. Algo que ayude a pensarse quién se es dentro de la vorágine que encierra la fugacidad posmoderna.

Metáfora que se encuentra en otras de las pinturas que conforman Pareidolia: dos huellas dactilares que dibujan rostros entre los surcos y las líneas únicas que tienen.

“Es palpable cómo el artista ha redescubierto la riqueza de lo que tiene uno mismo dentro de sí, ya sea él como persona o su cultura. Volver a las raíces es, quizá, el mero chiste de lo que está pasando ahorita. Y eso algo más obvio en situaciones como la presente pandemia, que nos hace pensar en muchísimas cosas y rompen las burbujas de un arte rodeado de glamour y fatuidad, pero que nos hace voltear a ver cuestiones de convivencia, relaciones sociales, pero sobre todo de ver las cosas desde otra perspectiva para resolver problemas”, concluyó el pintor.


Pareidolia se inaugura hoy e invita al público a sumergirse en el mundo de la imagen y cuestionase que quizá no todo es real, porque “la memoria se sirve de la mentira para poder desarrollar la narrativa de las imágenes ficticias de los recuerdos, la mentira es una herramienta de doble filo, es la primera piedra que edifica la barrera que crea una serie de falsedades, las personas necesitan mentirse para subsistir y no solo verse orillados a existir sino también en cierto punto poder vivir”, como detalla el texto que acompaña a la exposición.


Hoy
Pareidolia
De Alejandro Cerecero, Gustavo Adame y José Omar Rodríguez
En Taberna El Cerdo de Babel


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