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[Arte]

Los claroscuros del grabado; Festival Julio Torri 2019

Los artistas visuales Darío Castillejos y Roy Carrum exponen en el Museo de Artes Gráficas

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Los claroscuros del grabado; Festival Julio Torri 2019
Saltillo, Coah.- “Nosotros, los caricaturistas, tenemos la obligación de ser críticos siempre”, considera Darío Castillejos, grabador, pintor y dibujante oaxaqueño que busca, siempre, convertir sus trazos en un punto de reflexión social. De ahí parte Ludens, la exposición que presentó el sábado en el Museo de Artes Gráficas (MAG), como una de las actividades del Festival Internacional Julio Torri 2019.

Aunque esa sátira política y queja hacia el poder se mira y se atisba en sus grabados, las piezas de Castillejos no solo abordan esa mirada social, sino que navegan por la imaginación y las intimidades de sus personajes. Ludens es una muestra de la versatilidad que el oaxaqueño domina y, además, como lo señala en el título de la exposición, es un arte lúdico que tiende al juego.

Experimento y juego
La atracción de Castillejos por esta vertiente visual nació después de su contacto con el Taller de Gráfica Popular, institución oaxaqueña clave en la difusión y enseñanza del grabado. A través de los nombres de Francisco Mora y Elizabeth Carlet es que Castillejón se “empapa” de la obra de Leopoldo Méndez y donde se enamora “de esos trabajos, y donde comienzo a crear gráfica, primero sin la intención de que fuera crítica, sin embargo esas tendencias se traspasan al trabajo y de repente abordaba el caso de críticas hacia el poder.

“Pero también lo que reflejo mucho es la cuestión personal: la lucha interna entre la pasión y la razón, el bien y el mal, la lealtad y la deshonestidad. Todos esos conflictos del ser humano son los que intento tratar en mi obra. Aunque también escenas muy cotidianas y de anécdota que, a fin de cuentas, son las expresión de las cosas que vivo”.


Los grabados que expone el MAG son alegorías, representaciones de las emociones humanas y las batallas internas. Trazos fuertes y potentes que dibujan un caballo en plena lucha contra un toro; un corazón en lo alto que se ve arrastrado hacia abajo por oscuras ramas.

Así como esqueletos que huyen de bestias amorfas y terribles que buscan devorarlos.

Pero hay más: un pequeño colibrí al vuelo que se alimenta de una flor, un gato que ha quedado encerrado en una lata de sardina, acompañando a su cena, o un hombre que, dentro de un pez como barca, inicia una pesca por los cielos. Imágenes que invitan a volver al mundo de la fantasía.

Pero el trabajo de Castillejos esta comprometido como lo demuestran sus tres premios a la Excelencia de Periodismo, o el de el Oficio de Alto Riesgo. Galardones que han premiado su trabajo como caricaturista afilado y conciso.

“Es esencial que la crítica se manifieste en todos los sectores. Una sociedad que no es crítica termina siendo cegada y sostiene a un poder que no explica sus errores; una sociedad así apalanca malos gobiernos y termina siendo dominada por tiranos y opresores.

Es por eso que hay que ser conscientes que la cultura es un terreno desde donde puede hacerse una pelea muy noble, pero a la que no se le apoya, ahí veo un plan para que la sociedad no tenga cultura crítica y así pueda ser dominada, por eso se le recorta tanto (presupuesto).

“Lo que intento hacer es ofrecerle al poder un espejo, pero también a la sociedad y, a partir de ahí que cada uno tomar la responsabilidad que le toca y le merece”, explicó a Zócalo.

Música visual
Por otra parte, la obra de Roy Carrum dibuja sitios intimistas en los que el espectador puede perderse. A diferencia de las obras recargadas de líneas y siluetas de las obras de Castillejos, los grabados de Tonos –título de la exposición de Carrum–, juega con las luces que los colores blanco y negro le ofrecen y da paso a curiosos efectos que dan vida a esas escenas de intimidad.

Las piezas del saltillense se relacionan con la música más allá del nombre de la exposición, ya que muchos de los objetos que aparecen en ellas son instrumentos, pero también hay botellas de alcohol, animales, plantas y máquinas. Todas ellas vibrantes y envolventes para quien las observe.

Según comentó el pintor a Zócalo, estos grabados surgieron “como un reto, un reto para jugar con estos dos colores y darle vida a mis grabados, porque en mis pinturas uso muchos colores. Aquí solo quería estos dos tonos que van dando más tonos, como grises”.


El grabado se parece, también, a la creación de un vinilo musical, ya que las cicatrices y surcos hechos sobre el material son los que darán la música o la figura que se plasme.

Para Carrum, más que una pincelada fuerte que marque el ritmo visual de su pintura, son las sensaciones las que harán sentir a su espectador como dentro de una canción de post-rock, debido a sus atmósferas.

“Lo que hago es trasladar las profundidades esos soniditos que están detrás de las canciones, como teclados que les dan atmósferas; siento que más que buscar que el trazo dé el ritmo, hago que los ambientes de las escenas sean las que están ahí, atrapando al público”, concluyó.


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