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[Internacional]

Los ‘coronaescépticos’: desde los antivacunas a líderes políticos como Bolsonaro o Trump

Por AFP

Hubo manifestaciones contra la cuarentena en varios países. Los presidentes de Brasil y EU minimizan la enfermedad y sus riesgos

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Los ‘coronaescépticos’: desde los antivacunas a líderes políticos como Bolsonaro o Trump
Una protesta este sábado en Stuttgart, Alemania, contra las restricciones para evitar más contagios de coronavirus. Foto: AFP
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Berlín.- Los partidarios de aligerar las restricciones aplicadas contra el nuevo coronavirus​ están furiosos ante la posibilidad de que una segunda ola de la epidemia obligue a imponer nuevos confinamientos en Europa y en otros lugares .

Desde hinchas de fútbol hasta los partidarios de las teorías del complot, de extrema derecha, pasando por algunos jefes de Estado, estos son algunos de los que protestan.

El movimiento "Querdenken-711" o "Pensadores no conformistas-711", que apareció en Stuttgart (sudoeste de Alemania) por iniciativa de Michael Ballweg, un empresario informático, convocó a mediados de abril manifestaciones contra las restricciones decretadas para frenar el avance del nuevo coronavirus.

Las protestas ocurrieron en varias ciudades unos días antes de que Alemania comenzara a aflojarlas (el 20 de abril) y eso pese a que el país no ha impuesto un confinamiento estricto.

Sus partidarios son una mezcla heterogénea de personas que se declaran "pensadores libres", activistas antivacunas, adeptos de la teoría de la conspiración y simpatizantes de extrema derecha. Protestan contra la "dictadura" de las medidas que -según ellos- atentan contra la libertad garantizada en la Constitución.

Unos 20 mil se manifestaron en Berlín a principios de agosto, la mayoría sin cubrebocas y sin respetar las medidas de distanciamiento, obligando a la policía a disolver la protesta.

"Querdenken-711" (711 es el prefijo de Stuttgart) preveía más protestas locales este fin de semana y otra manifestación en la capital alemana el 29 de agosto.


"Vacunación obligatoria, no gracias", rezan las sombrillas desplegadas este sábado durante una protestas en Stuttgart, Alemania. Foto: AFP

El movimiento, todavía de poca magnitud, ha surgido en Holanda, donde los hinchas de fútbol se han unido a las manifestaciones, provocando abiertamente la confrontación con la policía.

Un grupo llamado "Virus verdad", codirigido por el ex profesor de bioquímica y danza Willem Engel, reivindica el derecho a cuestionar las decisiones de las autoridades sanitarias.

En Londres, decenas de personas protestaron en julio contra la obligación de llevar cubrebocas en las tiendas y supermercados ingleses. Muchos agitaban pancartas que sugerían, por ejemplo, que las medidas preventivas contra el virus servían para "controlar las mentes".

Cientos de "coronaescépticos" también desfilaron en la capital de Rumania, Bucarest, con íconos religiosos, la bandera nacional y pancartas en las que se leía "Creo en DIOS, no en el COVID".

En Madrid, decenas de personas sin tapabocas se reunieron el 12 de julio para gritar "no a la dictadura" con pancartas con mensajes contrarios a las mascarillas y las vacunas. La policía dispersó rápidamente la manifestación, no autorizada, en un país donde las medidas sanitarias, entre las más estrictas de Europa, gozan de un amplio apoyo de la opinión pública.

Algunos líderes políticos tampoco han ocultado su escepticismo.

El presidente brasileño, Jair Bolsonaro, se opuso a las medidas de confinamiento pese a haber dado positivo y pasar tres semanas en cuarentena el mes pasado.



La semana pasada, en su primer acto público desde la enfermedad, saludó a una multitud de seguidores en el estado de Piaui y se quitó el cubrebocas en medio de una ovación. Días después anunció que tenía una "infección pulmonar".

En Estados Unidos hasta mediados de julio el presidente Donald Trump se opuso categóricamente a ponerse el cubrebocas. Y desde la llegada del Covid al país, el jefe de la Casa Blanca lo describía como el "virus chino", minimizando sus riesgos.



En las últimas semanas, Trump participó de una serie de actos de campaña en vistas a los comicios de noviembre, en los que busca su reelección, sin atención a las medidas de distanciamiento y frente a multitudes sin cubrebocas.

Muchos sheriffs estadounidenses también se han opuesto a los tapabocas en sus condados a pesar de que su uso obligatorio fue decretada por los estados.

En Italia, el líder de extrema derecha Matteo Salvini fue muy criticado la semana pasada después de hablar en el Senado sin cubrebocas, y declaró que "saludar con los codos es el final de la raza humana". Desde entonces ha dado marcha atrás, afirmando que hay que ponérsela "cuando sea necesario".

Reclamo de más restricciones

Y, a la inversa, algunos ciudadanos tomaron las calles para expresar su descontento frente a la incapacidad del gobierno para imponer medidas más estrictas.

Serbia vivió un breve pero intenso estallido de ira a principios de julio, con manifestantes que acusaban al presidente Aleksandar Vucic de haber facilitado una nueva ola de infecciones al desconfinar demasiado rápido a la población debido a las elecciones generales, que ganó su partido conservador.

En Suecia, que ha adoptado un enfoque más flexible en la lucha contra el virus, un puñado de manifestantes han reclamado medidas más estrictas.




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