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hace 1 mes
[Relatos y leyendas]

Misterioso hombre tira bota en baile y deja ver su pata de cerdo: leyenda

El misterioso hombre es recordado por muchos que aseguran estuvieron la noche en aquel centro nocturno

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Misterioso hombre tira bota en baile y deja ver su pata de cerdo: leyenda
Foto: Especial
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El vaquero misterioso del Silverado Rodeo en la frontera norte de México está llena de leyendas urbanas, incluso algunas llevan generaciones contándose, hay casos en los que las historias son similares en diferentes partes de la república, cabe mencionar que hay hasta testigos que aseguran estuvieron en el lugar de los hechos, es así como se transmite.

En la frontera de Nuevo Laredo, Tamaulipas existe actualmente un centro de baile llamado Silverado Rodeo en el cual se realizan fiestas, grandes tocadas con grupos locales , nacionales e internacionales, el complejo desde su fundación siempre luce abarrotado.

En uno de los bailes que se acostumbraba cada fin de semana en los años 90’s se dice que el Silverado Rodeo estaba a ‘reventar’ y que ya no cabía ni un alma, eran pasadas las 11 de la noche y la fiesta apenas comenzaba, la música del grupo Los Tucanes de Tijuana amenizaba la fiesta nocturna, era una excelente noche como pocas.

En la entrada del Silverado Rodeo se vio paralizada por un momento ya que una limosina blanca detenía su marcha en la taquilla, se abrió la puerta y descendió un hombre con una apariencia diferente a los demás, no se sabe exactamente cómo vestía, lo que si se recuerda es que portaba sombrero vaquero y botas que al caminar marcaban el paso.

El hombre entró al complejo nocturno caminando lentamente, las personas que bailaban y bebían en las mesas no pudieron evitar voltear hacia donde el hombre se encontraba, la música subió de intensidad el momento, un puñado de mujeres se acercaron al hombre misterioso para sacarlo a bailar.

El Tema de ‘Soy Parrandero’ hacía vibrar las mesas del Silverado Rodeo y las mujeres parecían estar encantadas con el misterioso hombre pues bailaba de una manera singular, la noche transcurría como cualquier otra, Los tucanes finalizaron el tema musical y se dispusieron a tomar un descanso pues iniciaba el tradicional concurso de montar el toro mecánico.

Aquel atracción nocturna en el Silverado Rodeo era de las más populares pues los premios eran atractivos pero casi nadie aguantaba la fuerza del toro mecánico y caían descalificados, incluso solo pocas personas aguantaban 6 segundos. El animador del centro nocturno hizo la invitación y muchos levantaron la mano.

Las mujeres que rodeaban al hombre misterioso gritaban al querer verlo subirse a la atracción mecánica y el animador lo invitó a subir, todas las personas estaban hipnotizadas por la apariencia del hombre pues era un sujeto con características poco vistas, como si hubiera salido de una película de vaqueros.

Iniciaba el conteo 3, 2, 1 y el movimiento del toro mecánico aumentaba segundo a segundo con los aplausos de las personas, pasaron los primeros 10 segundos y el hombre se mantenía arriba del toro, la emoción crecía el técnico que controlaba la atracción mecánica decidió subir la intensidad casi a su máxima velocidad, la gente comenzaba a gritar de la emoción pues el hombre misterioso no parpadeaba incluso su rostro era inexpresivo.

Transcurrieron 66 segundos y parecía que nada haría caer al jinete, por último la intensidad del toro mecánico subió a su máxima velocidad a la cual nadie había podido aguantar. y el hombre misterioso solo se sostuvo el sombrero tras la agitación de la máquina, en eso una bota del jinete salió disparada cayendo arriba de una mesa y el hombre aun así continuó con violentos movimientos, de pronto una mujer comenzó a gritar despavorida y apuntaba hacia el pie del hombre misterioso, las personas voltearon hacia donde la mujer apuntó.

Y para sorpresa de todos en lugar de pie humano el hombre misterioso tenía la pata de un cerdo lo que ocasionó que la gente comenzara a gritar y a correr hacia la salida por que desde la maquinaria del toro mecánico comenzaba a salir humo blanco con olor a azufre, todos querían salir, la estampida humana corrió hacia las afueras del salón de baile.

Al lugar llegaron policías y bomberos y entraron a revisar el motivo del alboroto, se acercaron a donde se encontraba el toro mecánico y el hombre misterioso no se encontraba en el lugar, se había esfumado lo que si hallaron fue un sombrero con acabados de oro de 24 quilates y del hombre no se supo más. Esta leyenda aún se cuenta en la comunidad fronteriza año tras año y es similar a otros casos que sucedieron en otros bailes.

Con información de La Mañana


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