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hace 5 años
[Especial]

Movilidad, gran cuello de botella en Satillo

A pesar de ser 20 veces más pequeña que el DF, la ciudad de Saltillo ya padece uno de los grandes problemas

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Saltillo, Coah.- A pesar de ser 20 veces más pequeña que el DF, la ciudad de Saltillo ya padece uno de los grandes problemas de la metrópoli: el de la movilidad urbana.

Planeada al capricho de la política, la capital de Coahuila y su zona conurbada generan una mecánica de movilidad que agrega horas de traslado a la jornada laboral.

La dispersión de las zonas industriales en relación con los núcleos habitacionales, hace de la región un corredor inconexo de grandes terrenos deshabitados que contrastan con zonas muy pobladas.

A falta de un eficiente transporte público, el costo de trasladar a miles de trabajadores a las zonas industriales, corre por cuenta de empresarios y trabajadores, y genera otro negocio: el del transporte de personal.

Las políticas de movilidad internacionales insisten en acortar distancias. Entre más dispersas, los tiempos de traslado son mayores, se complica la oferta de los servicios de movilidad y se afecta la competitividad y la calidad de convivencia en las familias de los trabajadores.

Transporte de personal un viaje tortuoso

Jonathan tiene 2 años, llora porque cuando despierta, su mamá se ha ido. Su abuela le explica que se fue a trabajar para comprarle leche y pañales. “Leche y pañales”, repite él a quien le pregunta que dónde está su mamá.

Si a Jimena se le hace tarde por dormir unos minutos más, literalmente lo tendrá que pagar. Vive en una ciudad que es 20 veces más pequeña que la Ciudad de México y el tiempo que le implica llegar a su trabajo es comparable al de la tercera metrópoli más grande del mundo.

Y es que ella vive en Saltillo, una ciudad cuya traza urbana genera enormes distancias de zonas deshabitadas y sin servicios. Si se urbanizaran estos espacios, asegura el investigador Alejandro Dávila, habría lugar para albergar el crecimiento poblacional proyectado para los próximos 15 años.

Pero mientras tanto, Jimena tendrá que pagar. Perder el transporte de personal que la lleva a su trabajo le cuesta más de los 166 pesos que gana al día; un taxi le cobrará 250 pesos, irse en transporte público sólo 24 pero tendrá que caminar una hora para llegar a la fábrica en la que trabaja en los confines del Parque Industrial Santa María, de Ramos Arizpe, y con ello, por lo menos, le descontarán dos horas de su jornada laboral.

A falta de un eficiente sistema de transporte público, el costo de trasladar a miles de trabajadores a las zonas industriales corre por cuenta de empresarios y trabajadores y genera otro negocio: el del transporte especializado de personal.

“Yo no se quién se beneficie de ello”, señala el ex presidente de la Asociación de Industriales de Ramos Arizpe, Juan José Cornejo Méndez, pero sí quién lo paga.



La difícil rutina

Jimena se levanta a las 5 de la mañana sin hacer ruido para no despertar a su hijo y a la abuela, que descansa en el mismo cuarto con ella; se duerme a las 10 y media pero con un niño pequeño el “dormir” es entre comillas. Entra a las 7 de la mañana y a las 6:10 ya está tomando el transporte que ahora pasa a una cuadra de su casa, cuando inició, había compañeras suyas que caminaban hasta 15 cuadras para abordarlo.

A esa hora, quienes vienen de la colonia Teresitas, en el límite sur de Saltillo, ya llevan 60 minutos cabeceando en el camión.

“Si no llegas a tiempo por culpa del transporte, puedes entrar, pero te rebajan los minutos”.

La carrera al trabajo hasta el parque industrial es atropellada, en menos de 50 minutos el chofer recorre todo Saltillo, la carretera a Ramos y llega a los confines del Parque Santa María. No por nada, en tan solo un año, según los registros Seguro Social, llegan a presentarse casi tres mil 300 accidentes en el trayecto al trabajo que, por ejemplo, en 2012 generaron 11 incapacidades y 10 defunciones.

El viaje en sentido contrario, esto es de regreso, le toma casi dos horas más porque avanzan muy lento, las trabajadoras sospechan que además del tráfico, la marcha en punto muerto que el conductor hace para ahorrar diesel, es porque lo vende.

“El regreso lo marcan las 4:36 de la tarde; sin embargo llego a la casa a las 6 y media. Si no es mucha gente, los camiones duran mucho para salir y a veces arranca hasta las 5, 5:10, y todavía hay que esperar si falta alguien”.

“Con la pachorra del chofer, que viene con el puro vuelito, no le acelera nada porque venden el diesel, por eso es bien tardado. La otra forma es irse en carro propio pero no hay mucha gente que lo haga, gastan mucha gasolina, uno que otro sí se lo lleva por lo mismo de que arrancan bien tarde los camiones”.

Si bien el grado promedio de escolaridad en el estado es de 9.5, es decir de casi tercero de secundaria, Jimena terminó la primaria y dice que obtuvo su certificado de secundaria abierta asistiendo, confiesa, a sólo unas cuantas clases. Tiene 35 años y su vida laboral ha sido como operaria, casi siempre, en empresas fuera de la ciudad, la única vez que trabajó “cerca” fue por la Central de Autobuses, en una planta que cambió de razón social y liquidó a su personal luego de seis años de trabajo.

Después, estuvo en Lear Corporation de Arteaga, tuvo un negocio propio, luego un hijo y ahora trabaja en el parque industrial de Ramos Arizpe, a donde llegó como la mayoría de sus compañeras, entregando solicitudes de empleo en “donde caiga”.

“Vas allá porque hay más fábricas, te vas entregando solicitud a donde caiga y donde te hablen primero vas a la entrevista. Hay unas que entrevistan a las 7 de la mañana, llegas con la solicitud en mano y eres la primera. Cuando les interesa la solicitud, los datos, te mandan ahí mismo a hacer los análisis si andas en ayunas”.

“En Saltillo sí hay trabajo pero pagan bien poquito, en Tupy (antes Cifunsa) no quieren trabajar por el olor y la tierra, pero en unas áreas sí pagan bien, tienen buenas prestaciones. Yo me quedé en Ramos porque me dieron turno fijo, el de la mañana; si no cómo le hago con mi niño”.

Sin respeto a ciclistas

Alejandro Dávila Flores usa la bicicleta para ir a trabajar, es catedrático de la Universidad Autónoma de Coahuila y presidente del Consejo de Movilidad que surgió a instancias de la anterior administración municipal que a la vez impulsó las ciclovías y la renta gratuita de bicicletas; para él, la urbanización de la ciudad obedece si no a una lógica criminal, al menos a la negligencia al estar vinculada a la actividad especulativa sobre la propiedad de la tierra, corrupción entre autoridades y desarrolladores, provocando consecuencias graves para los ciudadanos.

“”La situación es parecida a la de muchas zonas metropolitanas que en los últimos 30 o 40 años tuvieron un crecimiento muy desordenado, con una ocupación de territorio muy extensa dejando espacios desocupados en la mancha urbana”.

“Esto va contrario a lo que organismos internacionales plantean como políticas de movilidad; el Banco Mundial, la Organización para la Cooperación del Desarrollo Económico de la ONU, los países más competitivos en Europa, Asia y América recomiendan prácticas que insisten en compactar a las ciudades y acortar las distancias”.

“En la zona metropolitana de Saltillo, un 30% del área disponible son baldíos y esa área de terreno sería suficiente para sostener el crecimiento de la ciudad al mismo ritmo durante 15 años sin necesidad de urbanizar un metro cuadrado adicional”.

“Entre más dispersas, los tiempos de traslado y recorridos son más largos y se hace mas complicada la planeación de la oferta de los servicios de movilidad en cualquier modalidad y todo esto va en contra de muchos temas”.

“Afecta la competitividad de las ciudades porque empiezan a generarse tiempos y costos de traslados muy altos que provocan ausentismo, problemas de baja calidad de convivencia en las familias, impacta en los patrones alimenticios, en los estilos de vida de la población porque la gente no tiene tiempo para hacer actividades de acondicionamiento físico”.

“Las formas dominantes de transporte son sedentarias, el transporte público ha estado muy descuidado, tiene grandes problemas en la eficiencia y la prestación del servicio y todo esto tiene una variable importante que es la distancia; necesitamos acortarlas y eso requiere dar orden al crecimiento de la ciudad, frenar la actividad especulativa, la falta de transparencia, la corrupción entre autoridades y desarrolladores que es el elemento de fondo que está implícito en el crecimiento desordenado”.

Y las malas decisiones tienen consecuencias.

“Si las decisiones son desafortunadas para el interés público tienen consecuencias y ésas pueden involucrar costos económicos, costos en calidad de vida, incluso también en pérdida de vidas”.

“Las decisiones de gobierno en una ciudad son fundamentales en la vida de los habitantes y repercuten en todas sus formas de vida, si son buenas permiten tener mejores condiciones para el desarrollo de la actividad productiva, de la vida, y si no lo son, también tienen implicaciones”.

Exclavitud moderna

Para cuando llega a su domicilio, Jimena ha pasado más de 12 horas fuera de su casa, tres de ellas a bordo del camión y nueve y media en su trabajo, donde lo más que puede aspirar a ganar son 205 pesos diarios a cambio de pasar una jornada sentada en un banquito manufacturando filtros, del cual se puede levantar dos veces al día para ir al baño.

“Si andas mala del estómago puedes ir las veces necesarias, si no, es una en la mañana y una al mediodía. Tenemos agua para tomar pero no queremos tomar mucha porque luego quieres ir al baño cada rato; antes nos daban suero por el calor pero lo quitaron, suero de ése que se disuelve”.

“Si se te olvida el lonche te amolaste, para comer sólo hay maquinitas en donde te dan a 11 pesos las galletas, hay una señora que vende comida a escondidas porque la corren, aunque lo hace para ayudarse y nos ayuda”.

Jimena trabaja en una línea de producción junto a otras ocho personas, de éstas sólo una es de Ramos Arizpe. Para compensar los bajos salarios, la mayoría de las trabajadoras acude los sábados para hacer horas extras y recuperar días inhábiles o festivos.



Buscando opciones

Este año, en la primera Feria del Empleo de la Secretaría del Trabajo se ofertaron alrededor de mil 300 vacantes para puestos de operarios y empleos generales, de las cuales el promedio de colocación es del 50 por ciento. Una de las preocupaciones primordiales a la hora de decidir emplearse, señala Nazira Zogbi Castro, subsecretaria de Empleo y Productividad, es la ubicación de la empresa o industria.

“Cuando nosotros recibimos a un buscador de empleo tratamos de enviarlo a empresas que estén cerca del lugar donde vive, si su domicilio está por ejemplo en Las Teresitas, tenemos cerca el parque la Angostura o Derramadero, vemos qué empresas hay y cuáles vacantes, porque lo primero que preguntan es si tiene transporte la empresa y prefieren ser enviados ahí”

“Si no, es porque les queda cerca o pasa una ruta por ahí. Tratamos de enviarlos a empresas que el transporte les sea accesible. Hay quienes te dicen que quieren trabajar en determinada empresa, pero ya es decisión propia del trabajador”.

“Tenemos que garantizar dos cosas, primero que el trabajador se pueda colocar y segundo, que permanezca en el trabajo. Muchas veces, la situación de que les implica una hora u hora y media diaria de recorrido, va en detrimento de la permanencia que se puede tener en un trabajo y eso le genera rotación a las empresas porque es muy cansado e improductivo”.

“Llegan cansados a su lugar de trabajo y lo que buscamos es garantizar que la persona se pueda colocar, pueda permanecer, y enviarle a la empresa trabajadores que sí se van a quedar”.

Necesidad de transporte

El transporte de personal en Saltillo está en manos de 102 “permisionarios”, un sistema similar al que opera el transporte escolar, en donde basta tener un vehículo de no más de 12 años de antiguedad y un contrato con una empresa para ofertar el servicio.

Rodolfo Navarro Herrada, subsecretario del Transporte, asegura que aunque el transporte de personal surge ante la ineficacia del público, no hay un monopolio que se beneficie de ello.

“El transporte de personal surge porque no tenemos un transporte público eficiente, en términos de productividad, una hora más de sueño que tenga un trabajador significa mucho”.

“Afortunadamente en el transporte dé personal son muchas empresas morales y fìsicas que dan este servicio, es la ley de oferta y demanda pero nosotros recomendamos que no se vayan con quien te de mejor precio, sino por el que te asegure un buen transporte, digno para los trabajadores”.

“Si para moverme en un transporte público me tengo que levantar a las 4 de la mañana, le estoy restando una hora de más de sueño al día. El día que contemos un transporte público, eficiente, moderno, de calidad, automáticamente el servicio del transporte de personal disminuirá notablemente porque las empresas tienen un gasto extra en el costo asociado a lo que esto implica”.

Y aunque las vocaciones regionales de la zona metropolina sureste están delimitadas desde hace décadas, es la actual Administración la que realiza apenas un estudio de transporte para los tres municipios que la integran.

El estudio, asegura el funcionario, concluirá en agosto y arrojará algunas acciones que se puedan llevar a cabo para mejorar el transporte público y la movilidad de la planta laboral.

“Saltillo es una ciudad hospedaje, buena parte de la mano de obra laboral que contrata la zona industrial de Ramos Arizpe proviene de obreros de Saltillo. Ese estudio que se está elaborando, es un compromiso contenido en el Plan Estatal de Desarrollo y este estudio nos va a definir qué acciones tomar para mejorar la movilidad de la planta laboral hacia la zona industrial de la zona metropolitana”.

El gasto más fuerte

Con Ramos Arizpe como ciudad industrial y Saltillo como dormitorio, los empresarios ramosarizpenses no desconocen el problema de la transportación de la mano de obra que nutre a sus industrias. Basta un accidente carretero que provoque un congestionamiento en la carretera Saltillo-Ramos Arizpe para que se semiparalize la actividad industrial.

Y aunque se intentó “poblar” a la ciudad sembrando desarrollos habitacionales por todas partes, la realidad es que los empresarios cada vez tienen que traer de más lejos a sus operarios.

“Hay trabajadores que viven en Ramos y trabajan en Derramadero, son dos horas de transporte. Conozco empresas que van a recoger gente en Parras de la Fuente, tienen que ir y venir todos los días”, señala Juan José Cornejo Méndez, ex presidente de la Asociación de Industriales de Ramos Arizpe (AIERA).

“Uno de los gastos más fuertes que tiene un empresario, es la transportación. Habría que hacer algún estudio de reordenamiento urbano donde pudiera abarcar todos los parques industriales y las áreas. Diariamente son miles de trabajadores los que se mueven y que todo lo hacen en camiones privados, en taxis, etc., que no deja de ser una buena fuente de derrama económica, pero parte de lo que debemos de darle facilidades a las empresas que llegan, es precisamente a la transportación, que debe ser un atractivo para las empresas, no una carga”.

“Tener los servicios mínimos de transporte debe de ser una responsabilidad de las autoridades”.

- ¿No se oferta el transporte junto a los parques?

“Así es, cuando se expiden los permisos para los parques industriales, debería concretarse por el Municipio el dar transportación a los empresas. Cuando se oferta, el atractivo de una industria debe de ser el hecho de que se encuentra perfectamente comunicada a centros urbanos cercanos que permita que el trabajador también descanse”.

“A veces tienen que transportarse a lugares donde llevan dos horas de camino, ya que rentabilidad o ganas de trabajar lleva el empleado, ese reordenamiento debe establecerse para definir qué centros urbanos quedan cerca de tal empresa y hacer promociones de empleo a esas áreas. Creo que sí hace falta un reordenamiento de ese tipo”.

- ¿A quién beneficia que no haya este reordenamiento?

“No sé a quién beneficia pero al que afecta es al trabajador”.

***
Jimena acaba de regresar de trabajar, ya juntó la comida con la cena a eso de las siete de la tarde. Se tira en el sofá de la sala con la televisión encendida mientras Jonathan la ronda acarreando sus juguetes en un carro grande de plástico. Dice que sí, que le gustaría encontrar un trabajo más cerca, pero más bien, dónde le paguen más; que los sábados que llega más temprano aprovecha para lavar y que ya el domingo se lo dedica a salir con el niño siempre y cuando no haga frío. Cuando Jonathan chilla que quiere un huevito, ella le dice que se lo pida a su abuelita y lo manda a la cocina.

“A veces si llego fastidiada pero tengo que echarle ganas con él”.

Al finalizar este año, Jimena habrá pasado 52 domingos con su hijo -la mitad de ellos con clima fresco- , 52 sábados haciendo horas extras y lavando ropa y del resto de los días de la semana acumulando cuatro horas al día, habrá pasado 43 días efectivos con su hijo y 39 días del año a bordo del transporte que la lleva a su trabajo.




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