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hace 1 semana
[Arte]

Narra Herbert sus fantasmas

Hablará hoy en la FIL de su nueva obra

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Narra Herbert sus fantasmas
Foto: Zócalo | Christian García
Guadalajara, Jal.- “Toda historia de amor es una historia de fantasmas”, dice Julián Herbert, citando el título de la biografía de David Foster Wallace, uno de sus escritores de cabecera, “lo fantasmático es algo que aparece siempre, ya que toda narración es una historia de fantasmas, porque finalmente narrar algo es una recuperación de la memoria, y la memoria es ya una construcción fantasmática de la experiencia”, agrega sobre su nuevo libro Ahora Imagino Cosas (Random House, 2019), un compendio de crónicas que hoy presenta en la Feria Internacional del Libro Guadalajara 2019.

Los relatos que escribió Herbert rezuman violencia, como puede sentirse en Viaje a Mazatlán, donde lame los recuerdos de un malecón herido; una visita a Acapulco, donde nació y vivió su infancia, pero que también se ha convertido en un espíritu de lo que fue, o una investigación de internet provocada por un feminicidio en Chile, en un “pueblo perdido que nunca ha figurado en mi vida” pero que le sirvió para encontrarse con una angustia personal. 

Pero también existe la sanación y el cariño, la ternura, como puede leerse en Shangái Lounge, donde relata el reencuentro con su hermano mayor en un bar de China, o el conocimiento de un guardabosque marino en las costas de Baja California sur que le pone las cosas en perspectiva en Bajan. 

Todos esos relatos están rodeados por el agua, sostiene, pero “no como un tema, sino como una resonancia”, lo cual la convierte en un símbolo de la realidad o, como explica David Foster Wallace en su ensayo Esto es Agua: para ver que “las realidades más simples son las más difíciles de ver”.

Aun así hay uno en el que escapa de los oleajes y en el que narra los recuerdos de un rockstar de bar que se ahogó en la sed del desierto coahuilense, el lugar en el que eligió vivir, porque a final de cuentas Ahora Imagino Cosas es un libro que trata sobre los traslados: las llegadas e idas de esos sitios que desgajan al Herbert autor pero conforman, como piezas de rompecabezas, al Herbert personaje.

“No creo que lo que escribo tenga que ver tanto con la autobiografía, como con la construcción de un personaje ficticio desde la autobiografía, que son cosas ligeramente distintas. Porque desde donde yo parto, es que el personaje autobiográfico con el que trabajo es muchos yoes, no es una personalidad precisa, sino que está determinado por los lenguajes en los que se desenvuelve”, responde al preguntársele sobre la capacidad que tienen esas crónicas de hablar de lo privado y extenderse hacia lo social, abrirse al resto del mundo.


Para el autor de Canción de Tumba, el tema y la exploración de ese exhibicionismo literario es algo que tiene que ver con la generación en la que comenzó a escribir, pero también con la era en la que comenzó a publicar ya que apunta: “mi obra comenzó a desarrollarse en una etapa de la historia en la que el reality es la figura central y del que pasamos a las redes sociales y a la construcción de ese personaje virtual que es público y privado.

Pero si Herbert es un personaje cuando escribe, ¿cómo puede relacionarse con un hecho que ha investigado como el asesinato de una chica en Chile cuyas notas periodísticas pueden encontrarse en internet, o la gira musical cuyo último concierto puede verse en YouTube?

“Eso tiene que ver con querer ponerle una piedra a la máquina para sabotearla y ver cómo funciona, porque cuando entras a Twitter y escribes lo haces desde tu realidad: de cómo amaneciste, si hay o no café en tu casa, pero a la vez es tu personaje que se gancha al trending topic, lo que hago en estas crónicas es ralentizar de una manera casi proustiana ese proceso y decirme a mí mismo ‘no, güey, no me voy a enganchar con el tren, sino que voy a dejar que se alargue mucho’, y eso tiene que ver con el hecho de que salir de lo público a lo privado es algo mucho más complejo de lo que, creo yo, asumimos en las redes sociales, o en la vida real”.


Es por eso que el Herbert personaje habla sobre el autor mismo como puede apreciarse en esos textos que, si bien se ven atravesados por la violencia del crimen organizado, trazan un trayecto en el que el escritor debe trasladarse para volver siempre al mismo lugar: el de la rehabilitación, porque Ahora Imagino Cosas es también eso: un proceso orgánico y físico, un diálogo con los fantasmas que mueren diariamente, enfrentarse a un hecho que sucede, como sus crónicas, muy lento en el tiempo.

“La rehabilitación es un proceso que sucede de manera muy extraña, porque no hay un momento en el que termines de rehabilitarte, es un proceso que dura sólo un día. Yo puedo decir que estoy rehabilitado en el sentido de que yo no voy a beber hoy, porque las cosas que experimento al día me sirven para que no beba, esas son el tipo de cosas que hacen que esta experiencia con el lenguaje sea muy difícil de transmitir, pero que al mismo tiempo sea una experiencia cargada de poesía, ha sido un proceso sumamente poético”, concluye.


A leer
Ahora Imagino Cosas, Julián Herbert
Literatura Random House, 2019
299 pesos
168 páginas



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