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[Saltillo]

‘No somos héroes, somos médicos’, afrontan la pandemia en primera línea

Desde hace casi ocho meses su vida ha cambiado para proteger a los demás durante la contingencia provocada por el Covid-19

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‘No somos héroes, somos médicos’, afrontan la pandemia en primera línea
Fotos: Zócalo | Martín Balandrán
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Saltillo, Coah.- En México, y desde 1937, se estableció el 23 de octubre para celebrar a los médicos por la labor que día a día realizan procurando la salud de las personas, algo que este año han hecho al máximo a raíz de la pandemia mundial por el virus del Sars-Cov-2.

Sin embargo, fue una celebración, llena de claroscuros, por cada paciente que han logrado salvar y por los que desafortunadamente perdieron la batalla bajo su cuidado, aunado a que, en Coahuila, los casos parecen de nuevo incrementarse, sumando 32 mil 114 contagios y 2 mil 139 decesos de marzo a la fecha.

Algo que ha visto muy de cerca Ana María Martínez García, directora del Hospital General de Zona Número 1 del IMSS, uno de los primeros nosocomios en ser reconvertidos para atender a pacientes diagnosticados con coronavirus.

“Es una de las experiencias más difíciles que he vivido, les puedo decir que tengo prácticamente 27 años laborando en el instituto, es complicada la responsabilidad que siento en este momento como dirigente de la unidad”, señaló.




Agregó que “ha sido un proceso muy largo, fue un proceso doloroso en un inicio de mucha incertidumbre, de temor, de miedo, todos vivimos este proceso en diferente intensidad, de acuerdo con los cargos que tenemos”.

En este hospital de Saltillo, trabajan mil 120 personas, de las cuales más de 370 forman parte de los equipos que atienden directamente en áreas de casos sospechosos y confirmados de Covid-19.

Jornadas sin fin

Uno de ellos es Jaime Aguirre Hernández, de 39 años, originario de Acapulco y médico desde hace 13 años, y que en los últimos tres se integró al área de medicina interna en el IMSS, quién dijo que lidiar con la pandemia ha sido todo un reto en muchos aspectos de su vida.

“Te lleva a encontrarte con varias emociones profesionales, familiares, situaciones de estrés. Ha sido un proceso pues largo y no tanto, donde sin darte cuenta vas adaptándote a ciertas circunstancias en tu trabajo y a ciertas circunstancias de prevención, de convivencia, de higiene, en ambos lugares, tanto en casa como tu trabajo”, explicó.



Pues a raíz de la contingencia, tuvo que cambiar su manera de convivir en familia, tratando de evitar el contacto con su hijo y su esposa ante el temor de contagiarlos.

Desde hace casi ocho meses, para Ana María y Jaime, sus jornadas son más largas y extenuantes, donde por prevención, ahora tienen que usar trajes completos de protección personal que usan por más de cuatro horas al día, olvidándose de comer, hidratarse y hasta de ir al baño, mientras supervisan y atienden las emergencias de sus pacientes.

Además de esto, no pueden dejar de lado que también son esposos, padres de familia, hijos y hermanos, que a diario salen de casa con la esperanza de ayudar y con temor a contagiarse, sin embargo, lo hacen para cumplir con la profesión que aman.

Aprendizaje y solidaridad

“Es muy complicado luchar contra muchos pensamientos, con el miedo, con la sociedad, ha sido muy desgastante, repercute en la familia
, repercute porque dejas de dar atención a lo mejor a la gente que más quieres, pero es tu responsabilidad, es por lo que estudiaste, y es en el momento en que haces una pausa y dices, esto elegí y es el momento más difícil de nuestra vida y es cuando más nos ha pesado el hecho de decir ‘soy médico’”, detalló la doctora Ana María.

Por su parte Jaime Aguirre refirió que “siempre va a haber el miedo, temor, como cualquier ser humano, tenemos miedo de ser contagiados, pero, tenemos que seguir trabajando”.

Para ambos, ser médicos durante esta contingencia sanitaria que aún no tiene una fecha límite, les ha dejado muchos aprendizajes, muestras de solidaridad y reconocimiento, sin embargo, no se consideran héroes como tal, y refirieron que la mejor manera de celebrar su día es seguirse entregando a la profesión que eligieron.

“No pedimos otra cosa, no pedimos estatuas, no pedimos muros, lo único que pedimos es que la gente nos entienda, nos comprenda, que no estudiamos para hacer el mal, para perjudicar la salud, al contrario, por eso es que estamos aquí”, puntualizó Jaime Aguirre Hernández.


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