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[Internacional]

Oleadas de turistas chinos invaden Corea del Norte

Por AFP

China tiene una voluntad demostrada de utilizar el turismo como arma de negociación geopolítica

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Oleadas de turistas chinos invaden Corea del Norte
Turistas chinos se hacen fotos ante el Arco de la Reunificación de Pyongyang. Foto: Zócalo | AFP
Pekín.- En una columna de piedra gris en Pyongyang, un mural muestra a soldados chinos y norcoreanos atacando a las fuerzas dirigidas por Estados Unidos en la Guerra de Corea. Décadas más tarde, el monumento es una etapa regular para las nuevas olas de chinos que visitan Corea del Norte, esta vez como turistas.

Cientos de soldados y trabajadores han estado arreglando el obelisco y su emplazamiento en los últimos días antes de la visita de Estado a Pyongyang del presidente chino Xi Jinping, esta semana.

Una inscripción en ella alaba "al Ejército de Voluntarios del Pueblo Chino, que luchó con nosotros en esta tierra y aplastó al enemigo común".

Sus "hazañas inmortales" "perdurarán siempre", proclama, al igual que "la amistad forjada con sangre entre los pueblos de la República Popular China y la República Popular Democrática de Corea".

Casi 70 años después de que Mao Tse Tung enviara a millones de soldados para salvar de la derrota a las tropas de Kim Il Sung cuando los hombres del general Douglas MacArthur marchaban por la península, China sigue siendo el principal proveedor de comercio y ayuda de Corea del Norte, un país aislado y con armas nucleares.

Ahora la Torre de la Amistad, como se conoce al monumento, atrae cada vez a más turistas chinos, y los trabajos de estos días que también podría estar en el itinerario de Xi.

Los turistas chinos pagan unos 2 mil 500 yuanes (360 dólares) por un viaje estándar de tres días, llegando por tierra en tren a Pyongyang para recorrer los lugares más destacados de la capital, desde el Arco del Triunfo hasta la Plaza Kim Il Sung.

Al día siguiente se dirigen al sur hacia la Zona Desmilitarizada que ha dividido la península desde que ambos bandos se enfrentaron en 1953, antes de regresar a casa.

"Estoy muy interesada en Corea del Norte y quería venir a ver cómo es", dijo Yu Zhi, una jubilada de la provincia de Anhui que visitó Pyongyang, diciendo a AFP que tenía un "sentimiento especial" por el país.

"China es muy amiga de Corea del Norte", añadió su compañera de viaje, una mujer llamada Jin. "Hemos sido amigos durante generaciones."

Como labios y dientes

No siempre fue así. Mao -cuyo hijo mayor, Mao Anying, murió en lo que China todavía llama la "Guerra para Resistir la Agresión de EE.UU. y Ayudar a la República Popular Democrática de Corea"- describió a los vecinos como "tan cercanos como labios y dientes".

Los lazos se estrecharon y aflojaron durante la Guerra Fría, cuando el fundador Kim Il Sung se convirtió en experto en conseguir que sus aliados soviéticos y chinos se enfrentasen.

Su nieto, el actual líder Kim Jong Un, tardó más de seis años en visitar Pekín para presentar sus respetos.

Pero en el arranque de su campaña diplomática el año pasado, Kim se aseguró de que el presidente chino Xi Jinping fuera el primer jefe de Estado extranjero que visitaba, y desde entonces lo ha hecho tres veces más, con más frecuencia de lo que Kim ha visto a cualquier otro líder.

Ahora Xi va a corresponderle.

Al mismo tiempo, el turismo chino en el norte ha alcanzado niveles récord, según fuentes de la industria turística, hasta el punto de que Pyongyang ha impuesto un límite a las llegadas.

No se dispone de cifras oficiales de las autoridades de ambos lados, pero Simon Cockerell, director general de Koryo Tours, el líder del mercado para los visitantes occidentales, dijo que se había producido "un gran aumento de turistas chinos".

En los momentos de mayor frecuentación, 2 mil personas al día llegaron a Pyongyang, dijo. "Eso es demasiado, porque no hay infraestructura para acomodar a tantos turistas, así que se dan problemas con los billetes de tren, de avión, de hotel".

Como resultado, las propias autoridades norcoreanas fijaron un tope de mil turistas al día, aunque no está claro si esto se aplicaba a toda la industria o únicamente a los chinos, que constituyen la gran mayoría de las llegadas.

"Tomar decisiones"

China tiene una voluntad demostrada de utilizar el turismo como arma de negociación geopolítica: así, prohibió las visitas en grupo a Corea del Sur después de que este país desplegó un sistema antimisiles estadounidense, el THAAD.

Con las negociaciones nucleares en punto muerto, el Norte sigue sujeto a múltiples sanciones del Consejo de Seguridad de la ONU, y Estados Unidos impuso una prohibición de viajar a sus propios ciudadanos tras la muerte del estudiante Otto Warmbier, que fue encarcelado tras intentar llevarse un cartel de propaganda.

Pero el turismo no es uno de los sectores a los que apuntan las sanciones, lo que podría permitir a Pekín utilizarlo como incentivo para un aliado a veces caprichoso.

El fenómeno de los viajes en China está impulsado por el mercado, más que por el orden estatal, y además del mercado que ofrece la enorme población de China, las fronteras de ambos países permiten viajes por tierra a bajo precio.

Pero permitir simplemente que se lleve a cabo, dijo John Delury de la Universidad de Yonsei en Seúl, significa que "podemos inferir que se están tomando algunas decisiones" por parte de Pekín.

"Sabemos que es algo que pueden activar y desactivar", dijo.

Aunque el proceso diplomático esté paralizado, añadió Delury, "los chinos creen que hay que aprovechar esta oportunidad para hacer avanzar las cosas. Tiene que haber un camino en ambos lados, así que algo como abrir el turismo es una buena manera de hacerlo".





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