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Orelia Rocha Barocio, pionera del feminismo en Nuevo León

Bajo el lema "El trabajo todo lo vence", el Club Femenino de Monterrey buscaba el mejoramiento de la juventud

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Orelia Rocha Barocio, pionera del feminismo en Nuevo León
Foto: Especial
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Monterrey, NL.- A principios del siglo 20, la vida de muchas mujeres estaba reducida al cuidado del hogar, del esposo y los hijos.

Algunas, sin embargo, ya comenzaban a cuestionar los roles de género en la sociedad.

Hace casi 100 años, cuando la palabra feminismo no era tan conocida como ahora, 12 mujeres fueron en contra de las normas sociales de su época y crearon en 1922 el Club Femenino de Monterrey, quizás el primer grupo en sustentar ideales feministas en la Ciudad.

Una de ellas fue Orelia Rocha Barocio, nacida hace 141 años en Montemorelos, el 23 de noviembre de 1879. Su familia seguía la fe bautista y fue impulsora del desarrollo industrial de la región.

"Probablemente, mi abuela fue pionera en Monterrey", cuenta Héctor Lozano Villarreal, uno de los pocos nietos de Orelia que aún viven.


Fue como una niña prodigio, recuerda este hombre de 90 años.

"Se expresaba mucho con cartas, también era oradora y profesora, era muy inteligente".

Los libros en donde quedó plasmada su vida cuentan que aprendió a leer la Biblia a los 5 años y que cuando tenía 15, un grupo de misioneras se la llevó a Estados Unidos para que realizara estudios superiores de inglés en la Winthrop College, en Carolina del Sur.

Al volver, dio clases en el Colegio Internacional, la Escuela Normal de Profesoras y el Instituto Laurens. En la Navidad de 1921, comunicó a su familia que con sus hermanas y primas iniciaría un club donde unirían esfuerzos para servir a la sociedad.

GRANDES PROMOTORAS

Bajo el lema "El trabajo todo lo vence", el Club Femenino de Monterrey buscaba el mejoramiento del estado físico, intelectual y moral de la juventud, así como la higienización de la Ciudad.

"Tenían la convicción de que era posible atender las labores propias de casa y, al mismo tiempo, asumir un compromiso social en beneficio de los más necesitados", escribió Irma Rocha Salinas, sobrina de Orelia, en el libro Mi madre.


La primera campaña del club se enfocó en combatir a las moscas, gran problema de higiene en aquella época. Aunque el entonces Gobernador les dijo que "las señoras decentes no deberían andar en la calle", consiguieron que negocios y hogares instalaran tela de alambre en puertas y ventanas.

Impulsaron, también, una campaña para exigir a los dueños de cantinas que no dejaran entrar a sus negocios a menores de edad.

Lograron que el Gobernador enviara un proyecto al Congreso del Estado para promulgar una ley, aún vigente.

Además, capacitaron a reclusas del Estado para que pudieran trabajar tras obtener la libertad e impulsaron la edificación de una casa de rehabilitación para ellas, pues estaban internadas junto con hombres y en condiciones deplorables.

"Yo sí les llamaría feministas", apunta Lídice Ramos, especialista en temas de género. "En ese momento, como grupo de mujeres, hicieron mucho. Decían que las mujeres eran útiles, que aportaban al desarrollo y presionaban a sus colegas hombres".


También crearon la Escuela para Ciegos; impulsaron la educación de personas con discapacidad auditiva; fomentaron la higiene en escuelas y zonas vulnerables, y otorgaron becas a estudiantes de bajos recursos.

Aunque estos temas pudieran parecer muy alejados de la idea actual del feminismo, señala Ramos, ellas buscaban sus derechos y los de los demás.

Cuando el club inició actividades en junio de 1922, quien sería el primer Rector de la Universidad de Nuevo León (hoy UANL), Héctor González González, ofreció la conferencia "Cómo entendemos el feminismo los hombres".

Él era esposo de Aída Westrup Barocio, quien como presidenta de la asociación leyó un discurso en aquella apertura.

"Para las mujeres, la libertad era una ventanita, pequeñita, muy alta, con barrotes de hierro. Era un buen marido", dijo en esa ocasión.

BAUTISTA Y LIBERAL

Por su labor en el club, Orelia fue invitada en 1949 por la Federation Woman Club para asistir al primer congreso mundial de clubes femeninos en Estados Unidos: "The Woman Leader's Program". Sólo participaron cinco mujeres de América Latina.

"Al final del viaje fue distinguida con una invitación a comer en la residencia de Eleanor Roosevelt (ex Primera Dama de EU), en Nueva York", señala el Diccionario Biobibliográfico de Escritoras Nuevoleonesas. Siglos XIX y XX, editado por la UANL.

Cuando tenía 72 años, recorrió Europa durante tres meses.

Sus vivencias quedaron plasmadas en un diario de su autoría titulado Memorias de un viaje a Europa (1989).

Haber crecido en una familia bautista, dice Ramos, fue uno de los factores que le permitió educarse, trabajar, viajar al extranjero y crear un grupo social en una época en donde las mujeres no tenían estas posibilidades.

"Las mujeres que vienen de los grupos bautistas son mujeres que se crían en un ambiente liberal muy amplio", dice la académica. "Estando en la burguesía podían ir a estudiar a Estados Unidos, viajar a Europa, escribir".


Conocer su historia y la del club, opina, es importante porque el movimiento feminista necesita tener modelos de mujeres que a lo largo de la historia han brindado pequeños o grandes aportes.

"Fue una de las pioneras en demandas sociales, en darse cuenta de la discriminación que sufrimos las mujeres en la sociedad patriarcal", apunta. "Aprovechó las oportunidades y las puso en acción".


Orelia falleció en Monterrey el 29 de octubre de 1975 a los 96 años. El club que fundó sigue activo hasta hoy, otorgando becas a jóvenes para que puedan continuar sus estudios.

Fuentes: "Mi madre", Irma Salinas Rocha / "Honor a quien merece", Alicia Ochoa / "Memorias de un viaje a Europa", Orelia Rocha Barocio



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