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hace 3 semanas
[Arte]

Rafael Aguirre muestra sus paisajes recorridos

El Teatro García Carrillo expone pinturas de Rafael Aguirre

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Rafael Aguirre muestra sus paisajes recorridos
Saltillo, Coah.- Rafael Aguirre lleva cuatro décadas dedicándose a la pintura. En ese tiempo ha visto pasar los recuerdos de su infancia, mujeres que fueron sus musas y la liberación de su imaginario, momentos que se han superpuesto unos sobre otros hasta conformar el mosaico que muestra al pintor que es hoy.

Originario de La Laguna, Aguirre inició como arquitecto, trabajo que, aunque artístico, lo limitaba creativamente, así que optó por dedicarse a la pintura, la cual lo ha llevado a exponer en más de 20 países como Estados Unidos, Italia, Suiza y demás. Ahora, en cambio, presenta en Saltillo su exposición Cuarenta Años con el Color en las Manos, una retrospectiva que él mismo ha seleccionado para darle al espectador una mirada de su evolución.

El pintor explicó a Zócalo que siempre que expone busca crear un diálogo entre sus piezas, obras que hablen la una con la otra y evitar que “choquen entre ellas”. En esta ocasión, por los 40 años decidió que fuera “una exposición ecléctica. Por eso es que encuentras mi clásico paisaje, obras completamente abstractas o surrealistas. Busqué una exposición que no se contrapusiera y, que a la vez, pudiera dar una explicación de lo que soy en el arte”.

Búsqueda

Esos cuadros que cuelgan en el Centro Cultural Teatro García Carrillo buscan el dominio del color en los paisajes, ya esos escenarios son los que más se ajustan a las necesidades pictóricas de Aguirre, las cuales se han fraguado desde su infancia. En su pintura, asegura, los recuerdos fueron un material de creación importante al iniciar, aunque ahora ha sabido desprenderse de ellos.

Entre las pinturas pueden observarse momentos cotidianos de La Sierra Madre Occidental y sus valles verdes y rocosos; los legendarios Cardencheros de Durango y su doloroso canto al dolor, así como árboles y bovinos, ruinas de casas rurales que se antojan resistentes ante el paso del tiempo. Pero también hay otras miradas, algunas eróticas ante el cuerpo femenino en el que pechos y torsos se muestran desnudos o se pierden en translucidos velos de pintura.

Aún así los humanos son escasos en sus obras que, dominadas por intensos cromatismos y pinceladas, dan paso a esos reinos de naturaleza. Como apuntó el creador, hay algo en el paisajismo que el retrato no puede dar: la libertad de no hacer lo que se pide.

“El problema con el retrato es que uno siempre tiene la obligación de quedar bien con la persona que va a pagarlo: la vanidad siempre paga. Sin embargo me di cuenta de que eso no era lo mío, porque yo no quería ser benévolo con el comprador, y fue ahí donde encontré nuevamente el paisaje.

“Este no es pintar nubes, arbolitos y valles, porque en el mismo puedes sumar tus emociones personales, tu búsqueda como persona y tu sitio como artista. Cuando yo toqué el paisaje, lo vi como mi elemento fundamental, porque ahí me vi cómo yo era”, detalló.


Aunque esos escenarios muchas veces bucólicos son los que le daban “de comer”, Aguirre contó que en algún momento decidió desapegarse de él, desprenderse de esos mundos que ya tenía dominados para comenzar otra búsqueda que llegó con el trabajo de pintar el cuerpo humano, algo que lo hizo sentirse otra persona y otro creador. Una serie de 20 desnudos femeninos fue “el rompimiento con el paisaje, porque a partir de eso comencé a jugar con las líneas, con las formas y las ideas. Ya no me importó estar encajonado en una temática que sigue estando conmigo, porque el paisaje sigue siendo mi medio principal. Es en momentos de descanso que hago esas otras cosas, esos juegos”.

Limpieza emocional
Entre las obras que muestran su distancia de lo figurativo se encuentra un cuadro puramente abstracto en el que se muestran manchas de pintura que parecen células. Otro más dibuja una puerta cuya forma solo puede adivinarse porque un candado la cierra, o unas sandías que flotan en un mundo extraño.

Para el pintor lagunero “en ocasiones acumulamos ideas que sino las sueltas, te van haciendo daño. Eso es lo que me pasa con los paisajes, por eso cuando termino uno busco el descanso, la limpieza corporal, emocional y espiritual en estas cosas. Obras subliminales, ideas abstractas o lo que sale”, concluyó.


Cuarenta Años con la Pintura en las Manos es una de las actividades del Festival Internacional de las Artes Julio Torri 2019.


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