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Recuerdos otoñales aislados por un virus

Ni los familiares de los abuelos pueden entrar, al ser el sector más vulnerable de contagio

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Recuerdos otoñales aislados por un virus
A través del tiempo los ancianos han tenido enlace con el exterior mediante la televisión; hoy el ingreso está restringido
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Monclova, Coah.- Ajenos a la calamidad que ocurre en el mundo exterior, los huéspedes del Asilo de Ancianos viven entre juegos y anécdotas, piden dulces y hojean pasajes de su niñez, pero fueron blindados por el Patronato, no hay acceso ni para sus familiares dentro de los intensos cuidados pues son altamente vulnerables a los virus.

Juanita Catalina Vázquez Charles, presidenta del organismo, explicó que la Secretaría de Salud ordenó prohibir por tiempo indefinido el ingreso de visitantes, incluyendo de sus propios familiares, quienes sin embargo se comunican con ellos frecuentemente vía telefónica.

Dice que algunos están pensativos tal vez olfatean que algo sucede, y formulan cuestionamientos, pero aunque tienen televisión que a diario bombardean noticias de la pandemia del coronavirus, aun así no alcanzan a comprender la magnitud de la plaga infecciosa.

En la guardería de adultos mayores viven 31 personas de las cuales la mayor es de 97 años de edad y el menor de 75, todos ellos actualmente sanos no obstante los desafíos de la edad, y el recién terminado invierno.

Vázquez Charles, dice que para el personal del Asilo de Ancianos no es nada nuevo trabajar con cubrebocas, gel antibacterial, guantes, cloro ni monitorear a cada momento la temperatura corporal de los inquilinos. “Los cubrebocas se utilizan al cambiarles el pañal, en la limpieza, en muchas actividades”, añade la altruista.

Asegura que hay suficiente inventario de víveres, pañales, asistencia médica y todo lo vitalmente necesario para la estancia en la amplia casona de la avenida Lou Pape, pero que ante la contingencia sanitaria por el coronavirus fue cerrado totalmente el acceso a visitantes, al grado que ni los familiares pueden ingresar.

“La estancia es agradable, cómoda, con amplios jardines, ellos están aquí tranquilamente, y cuando les llaman por teléfono sus familiares, los llevamos a la oficina para que puedan conversar”, recalcó la presidenta del Patronato del Asilo de Ancianos. De momento, no hay pasaporte para nadie, excepto empleados y médicos.

En el Asilo de Ancianos al igual que en todas las instalaciones de esta índole, el tiempo se echa a soñar, siglos acumulados en esas instalaciones decoradas con sonrisas infantiles que muestran ausencia de piezas dentales, falta de equilibrio al caminar como niños dando sus primeros pasos con pañales, y el retorno a la lactancia. “Al llegar a la vejez se retorna a la infancia”, expresa Vázquez Charles.

Paquito, dice la entrevistada, es uno de los huéspedes del asilo; y ya empezó a cuestionar; ¿por qué no están dejando entrar a los familiares, qué ocurre? Otros piden dulces, chicles, golosinas como cualquier niño, es el retorno a la infancia como una película que corre de reversa.

De acuerdo a datos, aunque no parezcan unas probabilidades de muerte muy elevadas, en el actual brote que está experimentando Italia, el 83 por ciento de quienes sucumbieron ante la infección de Covid-19 tenía más de 60 años.

Dada la dificultad que las personas mayores tienen para controlar la infección viral, la mejor opción es, de entrada, que eviten ser infectadas, y ahí es donde la idea del distanciamiento social como en este caso donde están encapsulados pero con todas las comodidades.

Inhibir riesgos de contagio de coronavirus entre la población de adultos mayores adquiere suma importancia, es por eso que la Secretaría de Salud del Gobierno del Estado dispuso el cierre de todos los asilos de la entidad.

“Todos sabemos que los ancianos son muy vulnerables a las bacterias, por eso los estamos cuidando intensamente, pero en el interior del asilo ellos llevan a cabo una vida totalmente normal como siempre, jugando, sonriendo, cantando, leyendo, gracias a Dios no tenemos ningún enfermo”, recalca la señora Juanita Catalina.

Mientras en las calles de Monclova los rayos solares parecen no calentar el ánimo de la población infectada de miedo y angustia, en el Asilo de Ancianos huele a niñez donde sus moradores pasean por el jardín hojeando páginas de su vida y cargan en sus espaldas curvas interminables historias, inmenso catálogo de anécdotas y recuerdos, sentimientos y alegría.

No existe absolutamente ninguna diferencia entre un asilo de ancianos y una guardería, porque en ambos casos el personal siempre vigila el cambio de pañal, el llamado al médico a las primeras señales de algún malestar o síntomas de afectaciones en salud, además las tres comidas y hasta la merienda por la tarde.

Juanita Catalina Vázquez Charles, como presidenta del Patronato, es la dirigente de la “palomilla de niños” y siempre está vigilando que nada falte en lo material, por eso la alacena y refrigerador siempre están saturados de productos alimenticios, lo mismo que la mini farmacia de medicamentos.

Respecto a la fuente del abastecimiento de comestibles, medicamento, enseres, pago de servicios entre muchos conceptos, Juanita Catalina Vázquez Charles afirma que como siempre; tocando puertas, organizando sorteos, diversos eventos, además que en septiembre anterior llevaron a cabo el Kilómetro del Pañal para asegurar la existencia en inventario durante la temporada invernal.

“Una vez que todo retorne a la normalidad y termine la contingencia sanitaria, la gente podrá visitar las instalaciones, de momento los familiares únicamente pueden contactarse con ellos vía telefónica”, subrayó.

Añade que también reciben la visita del geriatra, es decir el médico especializado en ancianos, lo opuesto al pediatra especializado en bebés, “algunos piden conversar con la psicóloga que también los atiende, ella acude periódicamente o cuando se le requiere para atenderlo”, comenta la señora altruista.

Francisco Almaraz de la Rosa, tiene 90 años de edad, pero luce como de 72, es originario de San Buenaventura y ahora, dice la administradora, pregunta qué está sucediendo, algo hay de duda en su mente, tal vez percibe que algo está ocurriendo en el mundo exterior. Esta persona ha afirmado en diversas ocasiones que disfruta de perfectas condiciones de salud con excepción de algunas dificultades con la próstata.

La Presidenta del Patronato del Asilo de Ancianos, asegura que desde la Presidencia Municipal de Monclova frecuentemente les preguntan qué les falta y con qué pueden colaborar para mejorar las condiciones de vida de la población de adultos mayores.

Y mientras que los ancianos están aislados del mundo exterior, en el resto del planeta la gente también se cuida atajando los riesgos de cualquier contagio del coronavirus; “Dios nos ama muchísimo, esto terminará”, pronostica Juanita Catalina Vázquez.

La estancia retrata sonrisas infantiles pese a que vastos volúmenes de la vida han consumido, otras nunca fueron madres aunque llegaron al Altar, y otras más no conocieron el matrimonio, pero el amor de madre lo llevan en el corazón.

Los hilos invisibles del destino las transportaron en la etapa invernal de la vida al Asilo de Ancianos, ese lugar que cualquier joven envidiaría porque ahí todo es confort, limpieza, habitaciones individuales, y alimentación adecuada.


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