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hace 1 mes
[Arte]

Relata Xavier Velasco camino en la literatura

El libro es un repaso por la vida del nacido en la Ciudad de México haciendo un close up a los momentos clave de su existencia

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Relata Xavier Velasco camino en la literatura
Foto: Zócalo | Agencia Reforma
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Saltillo, Coah.- Cuando Xavier Velasco tenía 15 años se compró una guitarra eléctrica y soñó con ser una estrella de rock. Tenía la intención, el instrumento y la ambición, pero no las ganas de aprender a tocar. La anécdota la recuerda porque 40 años después está del otro lado de la desmesura glamurosa del rockero, frente a una computadora escribiendo, quehacer que adora y que repasa en El Último en Morir, novela en la que intenta hacer “una especie de memoria del oficio”. 

El libro es un repaso por la vida del nacido en la Ciudad de México haciendo un close up a los momentos clave de su existencia que lo acercaron a escribir, un pasatiempo que se convirtió en un trabajo a tiempo completo. De hecho la creación personal y emotiva de la novela inició como una meta: escribir un libro de forma profesional, sin pausas ni “supercherías”.

“Fue una cruzada contra la superstición. ¿Cuántas veces le pasa a un escritor que siente que no está en el día adecuado para escribir? Porque el clima no ayuda, no estás de humor… Este libro lo escribí pensando en ello: en romper la superstición, vivir una vida sin ella. Estaba harto de esa situación de escribir lento y me di cuenta de que se debía a la falta de orden, de un proyecto y una decisión.

“Este libro fue una prueba de que podía producir lo que necesito y hacer lo que tengo que hacer, sin pensar en la inspiración y en las supersticiones estúpidas que no me sirven de nada. Me tomé este libro como un trabajo completamente profesional sin pausas por supercherías”, explicó el autor que presenta hoy su libro en la Feria Internacional del Libro Guadalajara 2020.




Realidad confluye


Aunque en El Último en Morir autor y personaje son uno mismo, son también, seres diferentes que vivieron cosas distintas: realidades paralelas que se conjugan en un mismo fin. Es, como lo dijera Jorge Luis Borges, un sendero que se bifurca.

Ya que aunque la mayoría de sucesos son reales, han sido también ajustados utilizando las herramientas de la ficción que Velasco ha ido adquiriendo a lo largo de décadas de estar frente a la pluma.

“No escribo la historia de mi vida. Si así fuera serían unas memorias y metería absolutamente todo. En este libro meto tres historias que formaron parte de mi vida, y las tres son muy distintas. En El Último en Morir voy, exclusivamente, tras el oficio y las otras cosas que me sucedieron, no tengo tiempo para escribirlas porque no caben aquí. Estoy consciente de que no cuento mi vida porque uso las armas de la ficción y eso me libera de la obligación de decir verdades. Es una historia que se basa en lo mío y que cuenta 90% de realidades, pero busco que las cosas se acomoden porque soy un novelista y escribo como novelista”

“Si esto fuera pura ficción armaría una trama, pero no, aquí la encuentro. Busco los recuerdos que me sirven para contar una historia, y no hay una mentira, hay varias pero solo se utilizan para que se ajusten a la historia y tiene que ver con cómo funciona la memoria: los recuerdos se ajustan a lo que necesites. Lo que me interesa a mí, como escritor, es contar una historia y si esta no es del todo fidedigna, me tiene totalmente sin cuidado”, detalló.


¿Por qué seguir?


Así, el libro desnuda poco a poco un cuento que enlaza a un joven “nerd” de la literatura, que pierde a su abuela pero descubre que a través de las historias puede comunicarse con ella y, sobre todo, ser honesto consigo mismo y con el mundo que lo rodea. Porque para Velasco la literatura es un reino en el que solo existe él y la trama, los personajes y las palabras. Nadie más, ni siquiera el lector porque cuando trabaja, según señala, “ me concentro solo en el proyecto: no puedo pensar en un lector para algo que no está escrito”.

“Cuando tenía 20 años ser un friki era un problema, pero en los últimos años eso se ha vuelto una moda. Tener la etiqueta de no ser normal, de ser distinto… y eso debería ser la regla, pero es algo que ahora es desagradable y falso. Ahora es una vergüenza ser normal y la normalidad es fingir ser friki: ahora puedes decir ‘ah, voy a escribir o pintar y lo que sea, pero hay mucha apertura. Lo que no sé qué tan bueno sea porque hay un gran terreno para los farsantes y el autoengaño. Porque aparte les parece que es muy fácil hacer arte.

“Y creo que todo aquel que busque el camino de las artes tendrá que tomar distancia del librito y de la normalidad; alejarse de los lugares comunes y abrirse paso por sí mismo, porque aquí no hay un manual para triunfar”

Estos años, en los que Velasco ha publicado novelas como Diablo Guardián, con la que ganó el Premio Alfaguara 2005 o Los Años Sabandijas, le han permitido también encontrarse consigo mismo. Explorar en su interior y sacar toda esa vida interna que bulle dentro de sí para darle forma y nombres, pero sobre todo, le ha enseñado que el amor es doloroso, especialmente el del arte. Una pasión celosa e indispensable.


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