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[Arte]

Resiste nombre de Edith Grøn como estatua ante el tiempo

Reflexiona José Adiak Montoya sobre la vida, la historia y el legado artístico

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Resiste nombre de Edith Grøn como estatua ante el tiempo
Foto: Zócalo | Agencia Reforma
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Saltillo, Coah.- “Aunque yo escribí esta novela es, también, la obra que menos me pertenece. Porque es una novela en la que quiero anteponer el nombre de Edith Grøn, al mío como autor. Lo que quiero hacer es, de cierta forma, un trabajo de resurrección de este personaje”, señala escritor José Adiak Montoya (Managua, 1987), sobre Aunque Nada Perdure (Seix Barral, 2020).

En esta novela, Montoya aborda la vida de Edith Grøn, creadora de numerosas esculturas que pueblan calles y plazas de Managua, pero cuyo nombre “lleva años olvidado y diluyéndose en la memoria de las pocas personas que la conocieron”, como detalló su autor.

Pero si el nombre es una referencia oscura incluso para los nicaragüenses, para los lectores puede ser totalmente desconocido y ahí es donde está el corazón de esta novela: dar a conocer una historia llena de voluntad y pasión. En ella se muestra a Grøn, que, nacida en Dinamarca en 1917, migró con su familia, al país centroamericano en 1923, debido a la situación económica y social que produjo la Primera Guerra Mundial. Ahí estudió Arte y después vivió en México, donde estudió en la Academia de San Carlos. Viajó a Nueva York y finalmente regresó al país que, aunque adoptivo, reconoció como su hogar y también tumba, ya que ahí murió en 1990.

Así, Nicaragua pasó a ser la galería de sus esculturas. Trabajos que apunta Montoya “son muy conocidos, pero la persona detrás de su elaboración es totalmente desconocida, estaba oculta en el misterio y el olvido”.

Al igual que muchos de sus amigos y familia, el autor creció rodeado de esas fantásticas piezas que estáticas soportan los golpes del tiempo. Una cercanía que se convirtió en curiosidad, que lo llevó a realizar una investigación de dos años que finalizó en este libro.

“Investigué sobre Edith de una manera un poco inocente para escribir un pequeño cuento, pero mientras más escarbaba, más cosas sorprendentes iba descubriendo, y me parecía que su vida era ya una novela. Me dio la impresión de que esta mujer parecía sacada de las páginas de la ficción. Por eso digo que me di, básicamente, a la tarea de transcripción de esta vida llena de elementos fabulosos y vaivenes dramáticos que conformaron su vida”, comentó a Zócalo en entrevista.

La vida, el mundo

Más allá de recrear a este personaje, Aunque Nada Perdure ofrece, también, un panorama de la Nicaragua en la que vivió Grøn. Época convulsa en la que las intervenciones estadunidenses de 1912 a 1933, las discrepancias territoriales con Colombia en 1928 y la dictadura somocista de 1936 a 1979, crean un paisaje lleno de violencia y sangre, pero también de belleza, esfuerzo y amor personal; un fresco que se relata en casi 70 años de la vida de esta mujer que mezcla la realidad y la ficción.

“Más allá de su vida en particular, Edith me dio una pauta para desarrollar la época de su vida en Managua, que va de 1923 a 1990. Esa mayor parte del siglo 20 me permitía dialogar con la historia del siglo 20 en Nicaragua, que fue una historia muy convulsa, llena de mucha sangre, conflictos armados, terremotos. El proceso de ficcionalizar a Edith con base en su época se dio, de cierta forma, de manera orgánica, porque su vida parecía ya una obra de ficción”, señaló.

“Por supuesto cuando lo hice llegaron momentos completamente de mi imaginación. Ahí donde mi investigación se encontraba con un punto ciego o hallaba silencios, fueron llenados con elementos ficticios, pero que no por ser imaginarios, son ajenos a lo que pudo haber sido la realidad. Lo que tenemos al final es una interpretación mía de lo que pudo haber sido Edith Gron”, agregó el autor de Lennon Bajo el Sol.

Pero aún con esos años sangrientos y dolorosos, la historia de una nación se forja con los sueños de los otros, los migrantes que, en el caso de Nicaragua, fueron 100 familias danesas.

“La migración danesa fue uno de los elementos que más me sorprendió debido a las dimensiones del evento, porque migraron con ojos cerrados a un destino que no tenían claro”.


Más allá del tiempo

Aún así, después de esa vida llena de obstáculos y triunfos, de una hazaña del exilio y un luminoso nuevo comienzo, la vida de Grøn ha pasado casi desapercibida, pero no sus obras: esculturas. Piezas que llevan en su construcción una batalla contra el tiempo y la fugacidad.

“La novela se llama Aunque Nada Perdure porque en la metáfora misma del personaje y su disciplina, la escultura, está la resistencia, porque su obra soporta las tempestades de la intemperie. En la novela Edith se cuestiona enormemente la concepción de que la obra trasciende al autor en el tiempo, pero en el sentido de un escultor lo hace también en el espacio.

“La idea de la perdurabilidad es una consecuencia que no pertenece al autor, sino que depende de muchísimos factores, y no son los mismos para un escritor. No toda obra está condenada al olvido, ni toda obra está destinada a la posteridad; hay obras que soportarán por los siglos de los siglos, pero también estoy seguro de que hubo obras maestras de las que no tenemos conocimiento”, dijo.

Pero de esas obras maestras perdidas, ¿cuántas lo fueron porque el autor no buscó la inmortalidad o el legado a través de las eras?, se cuestionó Adiak y se respondió a través de su personaje.

“¿Qué tan esencial es aquello que se dicta como el hecho de que el artista y la perdurabilidad están en una constante pugna? Esa es una idea, a veces enfermiza, que tienen muchos artistas, pero ella (Grøn) también se cuestiona si no es mucho más importante haber vivido una vida plena.


“Aunque se haya tenido la posibilidad de ejercer esta labor artística, quizá lo más importante es tener elementos que nos hacen reír y gozar, porque una vez que se cierren los ojos, no importa qué es lo que pase en el mundo, porque este se acaba en el momento de la muerte. Por eso Edith se cuestiona ¿qué vale más la pena, vivir más allá de su vida, en su obra, o haber vivido una vida plena?”, concluyó Montoya.


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