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Retorna Héctor Belascoarán en la ciudad de los crímenes

Reedita Joaquín Mortiz los títulos emblemáticos de Paco Ignacio Taibo II

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Retorna Héctor Belascoarán en la ciudad de los crímenes
Foto: Zócalo | Especial
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Saltillo.- Lo que une al escritor Paco Ignacio Taibo II (Gijón, España, 1949) y a Saltillo son un recuerdo y una promesa. El primero llegó después de que fuera invitado, junto con su padre don Paco Ignacio Taibo, a un encuentro de novela negra hecho por el historiador Carlos Manuel Valdés, entonces director del Archivo Municipal, en la década de los 90. La segunda, en cambio, proviene de una serie de notas e ideas escritas y guardadas en los cajones que lo ayudaría a escribir una novela policiaca ambientada en la capital coahuilense.

En esos tiempos Saltillo era una urbe gris cubierta constantemente de neblina, ambiente perfecto para que sucediera un crimen en Plaza de Armas o un thriller que envolviera a las altas esferas políticas. Así podrían ser investigados por un detective como Héctor Belascoarán Shayne, personaje al que Taibo II dio vida en 1976 en su novela Días de Combate o, por el contrario, cayera sin saber por qué ni cómo en las manos del escritor Jesús Daniel Fierro, quien nació en La Vida Misma, de 1987.

Ambos detectives han vivido una existencia pletórica de aventuras. Belascoarán a lo largo de 10 novelas, mientras que Fierro aparece en otras tantas, y aunque el primero dejó la gabardina y la pistola en 1993 entre las páginas de Adiós Madrid y el otro puso su pluma a reposar en La Bicicleta de Leonardo, en el mismo año, dice Taibo II que “la verdad esos personajes nunca se han ido y mucho menos Belascorán. A lo largo de 40 años ha seguido aquí al lado. De repente me hago la pregunta ‘¿qué haría él? ¿cómo enfocaría esta investigación?’. Y no se acaba de ir porque sigo firmando libros de Belasocarán a adolescentes de 15 años”.





Regreso a las sombras


Y la realidad es que el joven detective por correspondencia de 31 años que enfrentó al asesino en serie de mujeres Cerevro en su primer caso, en 1976, sigue tan presente como la realidad que aqueja a la Ciudad de México, urbe que lo vio nacer y que abarca, también, a toda Latinoamérica, apunta Taibo.

Por eso la editorial Joaquín Mortiz lanzó la serie La Negra, dedicada a reeditar las grandes obras del actual director del Fondo de Cultura Económica. Entre estas están, hasta ahora, Cosa Fácil, Algunas Nubes, No Habrá Final Feliz, Regreso a la Misma Ciudad y Bajo la Lluvia, así como Cuatro Manos y Retornamos como Sombras.

“Creo que la serie tiene vida porque tiene, también, un abanico grande para diferentes lectores, pero también porque los temas están ahí: son temas del pasado que siguen sin curarse como los crímenes de Estado, los robos de piezas arqueológicas por esposas de expresidentes, los crímenes de la frontera, las prostitutas desaparecidas y el asesino de mujeres... las relaciones homosexuales que deben ocultarse ante el estereotipo del macho. Por eso creo que son lecturas vivas”, explicó en entrevista con Zócalo.

Cuando Taibo II presentó a su detective dio paso a lo que se ha llamado neo-policiaco. Una revitalización del género que nació en Estados Unidos a principios del siglo pasado y que tuvo en México un aire nuevo gracias a autores como el tamaulipeco Rafael Ramírez Heredia o el coahuilense Francisco José Amparán. Y así, aunque han pasado cuatro décadas desde la primera salida de Belascoarán a las calles, sigue teniendo la fuerza necesaria para perseguir malandrines, pero también para abrazar a los vencidos.

“La novela negra ofrece un efecto balsámico porque tiene un concepto central el cual es que, a pesar de que parece que no habrá final feliz, siempre hay luz al final del túnel y el agravio va a ser reparado. La justicia, a pesar de todos las pinches trabas, va a llegar. Cuando me pregunto por qué necesito escribir estas novelas en donde el mal no triunfa, siempre me respondo que es porque necesito ese pinche oxígeno como escritor, y no digamos como lector.

“En ese sentido, la novela negra no es solo un retrato del realismo sucio mexicano, sino que también es bálsamo. Son historias que nos llevan al borde del asiento y eso las convierte en novelas que no son apacibles pero que, sin embargo, lo son, a eso se le debe la supervivencia del género. Además de que se leen con una notable actualidad. No envejecen como lo hacen las novelas románticas o de costumbres por los hechos que sucedieron en su tiempo y que los llevaron a escribir y que siguen sucediendo ahora y nos llevan a escribir a nosotros”, apuntó.



El género de formación


Esas heridas que sangran en la sociedad, se curan en la ficción. Por eso Taibo II se ha dedicado, también, a un activismo político que muchas veces aparece en sus novelas: discursos, disertaciones y reflexiones sobre la izquierda y la derecha aparecen en sus libros, pero todo visto a través del filtro de la narrativa y el humor.

Para el también autor de La Libertad, la Bicicleta, es el terreno de la ficción en el que mejor puede desenvolverse una mentalidad crítica que ayude a resolver los problemas de la realidad.

“Creo que el espacio de la literatura de acción está vivo y es la gran formadora, porque puedes leerte 32 tomos de la obra de Lenin y estarás en la inopia, no entenderás nada, porque son libros políticos acendrados en una época y si les quitas la parte histórica no se comprenden. Sin embargo lo que nos formó, a mí en una experiencia personal, pero también a muchas generaciones, fue la lectura de Espartaco, escuchar una canción de (Joan Manuel) Serrat, haber visto en el momento perfecto una película como La Batalla de Argel, haber tropezado con un poema.

“Esos momentos que siembran la educación sentimental, son donde están los verdaderos elementos formadores que relacionan tus experiencias vitales con un conocimiento mayor de la realidad. No hay nada más subversivo que la literatura porque durante 72 horas vas a ponerte en la cabeza de otro y ver el mundo con sus ojos; pasarás de los calores de Torreón a las heladas tierras suecas de la nueva novela policiaca nórdica; de ser hombre pasarás a ser mujer. Eso no es menor, porque es tremendamente formativo”, comentó.

Desde el 2018, Taibo II dirige el Fondo de Cultura Económica (FCE), desde donde ha motivado otras formas de difundir el placer de la lectura: descuentos de libros embodegados, actividades con la Brigada para Leer en Libertad, que lleva a la editorial a zonas rurales o la expansión de su catálogo con títulos divertidos, atrevidos y transgresores que van desde la ciencia ficción hasta la novela negra.

Actualmente Taibo II está “dando una leída y revisada a muchas novelas para expandir las colecciones populares del Fondo”, con un solo motivo: hacer que en México se lea más.

“A estos jóvenes no se les debe estimular la lectura formal o por obligación, no es decirles ‘ahí tienes a los clásicos, chúpatelos para tener una formación educativa clásica’, sino que hay que ser claros con ellos y plantearles que el que se sabe los 20 Poemas de Amor, de Neruda, liga más. Tenemos que cambiar las maneras de fomentar la lectura. Lo intenté como parte de la Brigada por la Lectura y lo intento como escritor y como director del Fondo de Cultura”, concluyó el ganador del Premio Dashiel Hammet.

Si bien las ideas que hace 30 años Taibo y su papá escribieron, continúan en el cajón “con la promesa de ser escritas”, porque era un proyecto a cuatro manos truncado por la muerte de don Taibo en 2008, quizá este año sea en el que el autor se anime a revivir a ese “hijo de un capitán marinero vasco y una cantante folk irlandesa” que dejó la ingeniería para convertirse en detective y, quién sabe, tal vez el siguiente caso que resuelva Belascoarán sea en Saltillo.









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