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[Arte]

Retrospectiva de una fiesta

Zénen Vizcaíno, pintor cubano, afincado en Saltillo, presentará mañana su nueva exposición

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Retrospectiva de una fiesta
Fotos: Zócalo | Juan Villarreal
Saltillo, Coah.- “Cuando eres un artista maduro te vuelves un poco egoísta y dejas de tener concesiones con el espectador”, sostiene Zénen Vizcaíno en la seguridad de su taller de pintura: un cuarto tapizado por obras de gran formato en las que, a veces aparece él, pero principalmente personas que ha conocido. Estas piezas se presentarán mañana en la Galería de la Academia Interamericana de Derechos Humanos (AIDH).

Imágenes barrocas hechas al óleo en las que aparecen animales y plantas, colores vivos con sus luces y sombras son las que conforman Crepúsculos Deformes, la segunda retrospectiva que muestra esa década artística que el originario de Cuba tiene viviendo en Saltillo.

Para el pintor esta muestra “va a ser un panorama bastante amplio de lo que he hecho en la ciudad. Es una serie en la que he pintado a la gente de México. Todas las personas que aparecen en los cuadros son personas que he conocido, amigos que han estado conmigo.

“Son toda esa gente con la que me relaciono en la vida en general. Recontextualizo y genero otros discursos a partir de ellos y los incorporo. Es una retrospectiva en la que quiero mostrar cómo se ha marcado en mi obra la etapa de mi vida que he pasado aquí en México”, explicó a Zócalo en entrevista.

La obra de Vizcaíno, quien tiene más de 30 años dedicándose de manera profesional a la pintura, es barroca y exuberante en su contenido. Reboza de figuras en el lienzo donde pinta; estas yacen y cobran vida por el uso de las luces y las sombras que las arropan.

A su vez, esos rostros de amigos y familiares comparten el espacio con imágenes conocidas por los amantes del arte: El Almuerzo Sobre la Hierba, de Edouard Manet, o El Buey Desollado, de Rembrandt hacen una visita por ese mundo de mezclas y diversión que Vizcaíno ha creado.

La obra del cubano “se ve atravesada por toda la historia del arte universal; lo que hago aquí es tomar esa tradición y darle otro contexto utilizando a mis amigos y conocidos como personajes. A mí me interesa pintar a la gente que veo como una propuesta, una invitación a no olvidarnos de nosotros mismos”.

Tradición y pop

Estos 30 años han sido dedicados a remojar la pintura y plasmar la línea, de dibujar sobre el fondo blanco y también mostrar lo que sabe a los otros. Prueba de eso son los amigos que están en su taller, Pero también los cursos que imparte en la Universidad Autónoma de Coahuila.

Ese tiempo “ha sido divertido y provocador”, apuntó. Ya que “muchas veces la gente no comulga con ciertas imprecaciones estéticas como estas”, en las que todos los registros de la cultura se unen como si fuera una caricatura, en la que la parodia y la referencia culta y pop llegan para entretener a los visitantes pero también para atraparlos.

Zénen señaló que “si monto esta obra, mucha gente se cae al piso, no están felices de verlas, porque no están preparadas para ver algo como esto. En mi obra, para mí, es muy esclarecedor pintar a mis conocidos porque de una u otra manera estás cambiando su historia o la de su familia, su entorno inmediato y hay algo simpático en eso”.

“Pintar es algo con lo que me divierto, si fuera un dolor de cabeza ya lo hubiera dejado”, comentó el artista, a quien le gusta provocar al público pero también a sí mismo, pues el estilo es la muerte de la imaginación, apuntó. “Cuando una persona tiene una fórmula dejó de provocarse, de inventar, de imaginar, y se amoldan a un cliché. Mi obra ha evolucionado porque no me rijo por ningún mercado, a veces me pagan y a veces no”, añadió.

El cubano también sostiene que “ser pintor no es algo que tú decides”, sino que es una responsabilidad consigo mismo, una necesidad que no puede dejar. Es algo que tiene que hacer casi como sacerdocio, pero también un secreto que desea guardar, un acto que define como “una iluminación. Es un don que te dan y que tienes que usarlo con respeto, pero también gozándolo. Pintar para mí es una fiesta”.

Esa celebración de vida ha durado tres décadas, de las cuales 10 años han sido aquí en Saltillo, una ciudad tranquila y libre de la velocidad, según detalló Zénen. Un resguardo que le ha servido para pensar.

“Este tiempo en México me ha servido como un ralentizador, me ha hecho madurar. Cuando llegué al país estaba viviendo muy acelerado y aquí, en Saltillo, conocí una ciudad que es como una bodega de vinos en la que pude reposar un poquito. El tiempo que he tenido aquí me ha ayudado mucho a meditar sobre mi obra; ha sido un lugar bastante afín y agradable para ayudarme a pensar en mi trabajo”, concluyó.

Asiste

- Crepúsculos Deformes
- De Zénen Vizcaíno
- Mañana, 20 de junio
- 19:00 horas
- Academia Interamericana de Derechos Humanos
- Entrada libre


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