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Rosy Riojas, siempre hay esperanza

El amor por su hija y el deporte fueron claves para que esta saltillense no se dejara vencer por el cáncer de mama

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Rosy Riojas, siempre hay esperanza
Rosy Riojas, siempre hay esperanza | Foto: Enrique Alvarez del Castillo
Gibrán Valdez | Saltillo, Coah.- Luego de una larga trayectoria en el triatlón, hace nueve años Rosy Riojas inició un equipo de triatletas en la localidad y con esto la primera escuela de esta disciplina en Latinoamérica, que lleva el nombre de Evolution y comanda junto a su hermano Rodolfo, avalados por la Federación Mexicana de Triatlón.

Herederos de la pasión de su padre, Rodolfo Riojas Monteverde, por esta práctica deportiva, Rosy entrena al grupo de másters, triatletas que van de los 18 hasta los 80 años de edad, mientras su hermano se encarga de los equipos elite y juvenil.

Además de su intensa actividad física, esta saltillense es una mamá full time, orgullosa de su hija Regina de 11 años, quien es su prioridad y la acompaña a todos lados.

Sin embargo, a pesar de su estilo saludable y una vida dedicada al deporte, en octubre de 2016 Rosy se dio cuenta de un abultamiento en su seno izquierdo y parte de la axila del mismo lado, por lo que de inmediato acudió a revisión médica.

Ante la presencia de esta condición anormal, su ginecóloga le pidió que se realizara una biopsia, donde aumentaron las sospechas de que algo no andaba bien, mismas que fueron confirmadas después del estudio patológico que indicó que se trataba de un tumor cancerígeno.

De esta forma, los profesionales de la salud confirmaron la presencia de cáncer de mama en el cuerpo de Rosy, la triatleta saltillense que nunca desistió y sin dejar del todo su práctica deportiva dio la batalla a este padecimiento que terminó venciendo.

Por eso, en el marco del Día Internacional de Lucha contra el Cáncer de Mama el próximo 19 de octubre, te dejamos el testimonio de esta valiente madre de familia que encontró en la pasión por el deporte y el amor a su hija las principales motivaciones para no dejarse caer.


Seguir adelante

Tras la confirmación del diagnóstico, Rosy decidió atenderse en el Centro de Cáncer de Mama del Hospital Zambrano en Monterrey, donde encontró un equipo multidisciplinario que le pidieron iniciar sus tratamientos de quimioterapias de inmediato, en total se sometió a 16 de estas intervenciones.

Mientras tanto, la saltillense de 34 años en esos momentos seguía entrenando y compitiendo a un ritmo que le marcaba su propio cuerpo, ya que los médicos le aconsejaron continuar con sus actividades normales.

A inicios de 2017 Rosy compitió en Mazatlán y en Monterrey, como una preparación para el mundial de triatlón que ese año se realizó en Róterdam, Países Bajos durante septiembre, pero antes de partir a la justa global, se enfrentó al quirófano en mayo, cuando le practicaron una mastectomía bilateral radical.

En la cirugía le hicieron una extracción de 18 ganglios, “afortunadamente ya aparece en esos resultados que no tengo células cancerígenas ni en el seno ni en los ganglios que estaban infectados”, recordó Rosy.


Después del mundial, la saltillense continúo su tratamiento con una serie de radioterapias entre noviembre y diciembre de ese año, por lo que en marzo de 2018 vuelve a competir y califica de nueva cuenta al mundial que en esa ocasión se llevó a cabo en Gold Coast, Australia.

“Gran parte de mi motivación fue seguir entrenando para no dejarme vencer y no pensar que la enfermedad podía ser más fuerte que yo, por eso calificar para Australia fue algo muy grande para mí”, expresó la triatleta.


Frente a las adversidades, Rosy aconseja asumir una actitud positiva, ya que esto puede marcar la diferencia para seguir adelante, que en este caso “es una enfermedad que no conoces a fondo y cuando te toca vivirla empiezas a investigar más a detalle qué la originó, cuáles alternativas tienes de tratamiento -que no son muchas- y bueno, este cáncer es curable si se detecta en una etapa temprana”.

'Nunca había tenido miedo de morir'

Rosy detalla que su caso se debió, de manera principal, a una mutación genética, pues al momento de recibir el diagnóstico indagó en su árbol genealógico la presencia de este padecimiento y se dio cuenta que contaba con un antecedente de 12 casos de cáncer de mama en su familia.

“Ese es un foco rojo que debí haber tenido presente, aunque no se puede evitar, al final se detectó, no tan temprano como hubiera querido, pero sí se pudo hacer algo”, comentó.


Asimismo, la deportista saltillense confesó que la muerte estuvo en sus primeros pensamientos luego de confirmar la presencia de la enfermedad en su cuerpo, “nunca había tenido miedo de morir y en ese momento lo tuve, no tanto de ya no seguir viviendo, sino la preocupación por mi hija, de dejarla sola en esos momentos que ella tenía 8 años, entonces mi mayor angustia era ella, pero también mi mayor motivación”, recordó Rosy Riojas y enfatizó que los temores aparecen por la incertidumbre que generan este tipo de procesos, pero por fortuna el equipo médico que llevó su caso pudo mostrarle al inicio el camino que habrían de recorrer en el tratamiento.

“Saber que hay un plan me dio más tranquilidad, a pesar de tener un cielo medio gris había un plan para seguir adelante; no era la única y no era la primera”, puntualizó.

No arrebató sus sueños

A pesar de que el cáncer de mama alteró su vida, este no pudo sepultar las aspiraciones de esta aguerrida mamá saltillense entregada al triatlón.

Después de la primera quimioterapia que recibió, Rosy se levantó sin mayor problema al día siguiente para cumplir con su rutina de entrenamiento, la segunda vez tuvo que hacer un esfuerzo para poder realizar ejercicio y ya en la tercera sí necesitó reposar una semana completa antes de reincorporarse a sus actividades.

“Pero mucho fue por mi hija, no quería que ella me viera tirada en la cama, por eso trataba de seguir mi vida lo más normal que podía, la llevaba al colegio, hacía de comer y los días que me sentía muy mal, mi mamá, Rosa María Espinosa, siempre estuvo apoyándome”, precisó Rosy Riojas.

Esos días eran contados, al contrario, la mayor parte del tiempo esta triatleta se levantaba y sentía un gran coraje porque su cuerpo estaba cansado y no respondía de la manera que ella deseaba.

“Me sentía tan cansada que no iba a poder entrenar, por más que quería no podía, pero siempre decía 'mañana vamos a ver' y eso era la esperanza de que siempre hay un mañana que tiene que ser mejor que ayer”, argumentó la saltillense.


Rosy se define como una mujer soñadora que nunca deja de plantearse metas y dentro de esos objetivos siempre están sus seres queridos, por lo que estar bien en la actualidad es un reflejo de estar haciendo lo que más le gusta, aunque el cáncer haya dejado sus huellas físicas, como el hecho de reducir un 10% la movilidad de sus brazos.

No obstante, Rosy Riojas declara que esta enfermedad no arrebató sus mayores anhelos, “el cáncer nunca me quitó mi actitud positiva, nunca me quitó mis sueños, nunca me quitó las ganas de levantarme y seguir adelante”.

Ahora cada día es un regalo de Dios para Rosy, el padecimiento por el que atravesó le dejó más de lo que le quitó y con orgullo pudo cambiar por un momento el triatlón para ganarle la batalla al cáncer.

Por su condición genética, esta saltillense mantiene una constante revisión médica cada tres meses, pero hace unas semanas se realizó una Tomografía por Emisión de Positrones (PET, por sus siglas en inglés) y todo salió bien.

Para finalizar, la deportista pide a quienes estén atravesando por esta u otra enfermedad similar que no se dejen caer, “todos tenemos una esperanza, nada está dicho, hay mucha gente que a pesar de las estadísticas y el diagnóstico médico sale adelante gracias a la actitud con la que se levantan cada día, eso es lo que les va a permitir atravesar la enfermedad, no se dejen vencer y luchen por su vida”.

¡Alerta antes de los 40!

A pesar de que el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) recomienda que las mastografías para detectar el cáncer de mama se realicen a partir de los 40 años, en la actualidad han aumentado los diagnósticos en mujeres menores de ese rango de edad, como el de Rosy Riojas.

Durante su proceso, en el Hospital Zambrano de Monterrey le explicaron que de los casos de mujeres con cáncer de mama menores a los 40 años que atienden, sólo el 13% tienen un origen genético y del resto se desconocen las causas.

“Por eso pido a las mujeres jóvenes que no den por hecho que ya están del otro lado, hay que autoexplorarse y acudir a revisiones médicas, además de evaluar su condición genética, yo comía sano y hacía ejercicio y me diagnosticaron cáncer a los 34 años”, detalló.



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