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[Internacional]

Saltillense narra su experiencia al explotar pandemia del Covid-19 en España

Relata María Treviño los pormenores de su regreso a México ante la emergencia en España por el Covid-19

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Saltillense narra su experiencia al explotar pandemia del Covid-19 en España
Foto: Especial
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Saltillo, Coah.- Hace tres años, la saltillense María Treviño llegó a Pamplona para iniciar sus estudios superiores de Literatura en la Universidad de Navarra, de donde está a un año de graduarse, pero en las últimas semanas su rutina ordinaria dio un vuelco inesperado por la emergencia que vive gran parte del mundo ante la pandemia del coronavirus.

En cuestión de 24 horas, la normalidad del campus en el que estudia esta joven de 23 años se vio alterada por la demanda de las autoridades españolas para suspender clases, eventos masivos, así como el cierre de negocios y establecimientos donde se congregue un gran número de personas y que no formen parte de las necesidades elementales de la población, todo esto con el fin de evitar la propagación del virus.

Al cierre de la edición impresa (24 de marzo), el gobierno español ha tomado la decisión de ampliar a 15 días más el confinamiento de la población por la epidemia de coronavirus que ha superado los 30 mil contagiados y ha dejado más de 2 mil muertos en el país ibérico, cifras que cada día aumentan considerablemente.

Por esa razón, desde el jueves 12 de marzo las autoridades de España emitieron una alerta roja que provocó el cierre de universidades, por lo que profesores y autoridades escolares pidieron a los estudiantes extranjeros que regresaran a sus países de procedencia, como es el caso de María que la noche del domingo 15 de marzo llegó a México y el lunes se instaló en Monterrey para aislarse por cuenta propia durante 14 días, junto a su mamá, y así descartar cualquier síntoma de Covid-19 que pudiera poner en riesgo de contagio al resto de su familia.

Las circunstancias sanitarias que actualmente viven Europa y gran parte del mundo, convirtieron la experiencia de María en una de las más angustiantes de su vida, pues en un primer momento su itinerario de viaje contemplaba volar de Madrid a Panamá y de ahí a Monterrey, pero las fronteras panameñas estaban cerradas, por lo que tuvo que hacer unos ajustes con la aerolínea que la trajo de regresó a territorio mexicano.

Por todo lo que vivió, la joven estudiante de literatura hace un llamado a la población para activar el lado más humano ante esta pandemia y emprender una serie de medidas preventivas a nivel personal que, sin duda, impactarán en el freno de esta problemática, por eso pide que cada uno se responsabilice de sus actos.

De un día para otro

María recuerda que a finales de febrero se detectó el primer caso de coronavirus en Barcelona y, como en la mayoría de los países, esto solo generó que se tomaran algunas precauciones que no fueron muy determinantes. Sin embargo, la situación se complicó cuando españoles que se encontraban en países donde la pandemia ya había alcanzado niveles de contagios y muertes superiores, como Francia, Italia y China, regresaron al país.

Así entre el final de febrero y comienzo de marzo, el virus ya se había propagado fuera de Barcelona, contabilizando entre 60 y 70 casos de contagio en zonas de Madrid y el País Vasco, fue entonces que la emergencia sanitaria se hizo manifiesta, aunque al norte de España, donde se ubica la Universidad de Navarra, todo estaba en aparente control.

De esta manera, entre el 3 y 5 de marzo, llegó el primer caso a Navarra, en una comunidad cercana a Pamplona, pero al poco tiempo ya había un caso en la Clínica de la Universidad de Pamplona y al tercer día aumentaron la cifra a 10 contagios en ese centro de salud.

A pesar de que se observó este incremento considerable, las autoridades pedían a la población guardar la calma, “nos pedían no entrar en pánico, el lunes 9 de marzo fue cuando todo empezó a ponerse en alerta roja, ese día avisaron de última hora a nivel nacional que Madrid estaba suspendido de todo tipo de cosas; comercios, centros, incluso algunos transportes, porque toda la ciudad ya era un foco de infección”, recordó María.


Fue así como el 11 de marzo detectaron 20 casos de coronavirus en Pamplona, entre ellos un profesor, una alumna y dos empleadas de la Universidad de Navarra, institución donde estudia la joven saltillense, por lo que las autoridades escolares enviaron un comunicado general a la comunidad universitaria para suspender las clases presenciales por tres semanas, para que estas se sumaran a las dos de Semana Santa y Pascua, con el fin de generar un confinamiento de cinco semanas.

“En mi caso se reportaron un par de profesores y me dijeron 'si estás pensando en quedarte, no se te ocurra, tienes que irte ya porque aquí en España está el sector sanitario colapsado, ya no hay sitio para nadie', así nos hicieron hincapie a los extranjeros para dejar el país”, puntualizó la joven saltillense.


Entres sus compañeros y conocidos extranjeros, María Treviño pudo conocer que cerca del 70% lograron salir de España a tiempo, ya que las medidas para evitar la propagación del virus han provocado que muchos países decidan cerrar sus fronteras, incluso el propio gobierno español clausuró las carreteras.

Así, los días 13 y 14 de marzo María tuvo que reorganizar todos sus planes, dejar el piso en el que estaba y pedir a algunas de sus amistades de allá que le guardaran algunas cosas, “todo fue de un día para otro, de estar en clases el miércoles normal y tranquila, al jueves haciendo la maleta de emergencia porque no había forma de que yo me quedara en España”, enfatizó la saltillense.

La odisea de llegar a México

Apenas recibió el comunicado de la universidad, María Treviño se comunicó con sus papás para advertirles de la situación que la había tomado por sorpresa como al resto de sus compañeros, “al final logramos conseguir un vuelo el domingo 15 de marzo, en el que volaba de Madrid a Panamá, y de Panamá a Monterrey”, recordó la saltillense.

No obstante, para esos momentos ya nadie podía salir a las calles, la medida de confinamiento en los hogares ya había sido tomada por el gobierno español y a quienes observan en la calle incumpliendo la norma les imponen una multa de entre 800 y mil euros, “y a mí me daba mucho miedo porque estaban cerrando carreteras y tenía que tomar un autobús de Pamplona a Madrid, me daba temor que de un momento a otro me dijeran que mi viaje estaba cancelado por la medida”, confesó María
.

Afortunadamente no fue así y la saltillense llegó a Madrid a las 6:30 horas del domingo 15 de marzo; la capital española parecía un pueblo fantasma, menos el aeropuerto donde estaban congregados decenas de personas de otros países desesperados por salir del país y regresar a sus hogares. A pesar de la multitud, los negocios del aeropuerto permanecían cerrados, solo había poco personal de las aerolíneas y algunas autoridades que vigilaban el cumplimiento de las normas sanitarias para evitar la propagación del virus.

“Mi vuelo para Panamá salía a las 15:00 horas y como ya llevaba tiempo en el aeropuerto, a las 9:00 decidí hacer el check-in para dejar la maleta, entonces llegué a la aerolínea y el chico me dijo 'señorita no se puede ir del país, Panamá acaba de cerrar sus fronteras'”. Esta noticia fue un balde de agua fría para María porque de no poder volar hacia México u otro país de América, tendría que quedarse en Madrid, ya que la carretera hacia Pamplona acababa de cerrar el tránsito, “no sé qué hubiera sido de mí porque no había con quién llegar, ni con quién estar, ni cómo trasladarme, hubiera sido estar atrapada ahí indefinidamente”, apuntó.




Por lo anterior, María se dirigió a una de las oficinas de la aerolínea, donde se encontró con cerca de 20 extranjeros angustiados y desesperados reorganizando sus itinerarios hacia esta parte del mundo, ya que la mayoría de sus destinos habían decidido cerrar sus fronteras a vuelos procedentes de Europa.

“Ha sido la escena más trágica, imagina gente de todos lados del mundo, desesperada, gritando y llorando porque no pueden irse de Madrid debido a que las fronteras de sus países están cerradas, yo estaba muy nerviosa, pasé una hora y media de las más angustiantes de mi vida esperando a ser atendida”, expresó la estudiante de literatura.

Por fortuna, cuando llegó con la señorita de la aerolínea y le explicó su situación, esta le comentó que acababan de cancelar un asiento en un vuelo a Cancún, por lo que María pudo ocupar ese espacio para regresar a México, aunque eso sí, la incertidumbre seguía latente, ya que personal del aeropuerto de Madrid le dijo que en cualquier momento también se podrían cerrar las fronteras del territorio mexicano.

El mismo patrón

Cuenta la saltillense María Treviño que en el avión con destino a Cancún viajaban alrededor de 10 mexicanos y el resto de los pasajeros eran personas de otra nacionalidad que abordaron el vuelo solamente para salir de España. Finalmente el domingo 15 de marzo a las 20:00 horas (tiempo de México) la saltillense arribó a Cancún, pero para su sorpresa las autoridades mexicanas no habían instalado en ese momento ningún tipo de filtro sanitario, a pesar de la alerta global y el cierre de las fronteras de muchos países de la región.

“Ni siquiera nos preguntaron de dónde veníamos, no hay control de seguridad en los aeropuertos de México, ni nos tomaron la temperatura ni nada, nos dejaron a todos los pasajeros que veníamos de Madrid en la sala para recoger el equipaje, lo que me parece fatal”, denunció. Asimismo, la saltillense comentó que en dicha sala de espera se percató de que muchos de los extranjeros no sabían qué hacer y un gran número decidió quedarse en algún hotel de Cancún, mientras ella compró un boleto de avión para Monterrey, a donde llegó la madrugada del lunes 16 de marzo.

“Igual que en Cancún, en el aeropuerto de Monterrey no hay medidas de prevención, aquí en México no hay controles de seguridad, también así les sucedió a unos amigos que se regresaron pero llegaron a la Ciudad de México”, subrayó la joven.


Por todo esto, frente a la emergencia mundial por el Covid-19, María Treviño hace una reflexión partiendo de su experiencia en España y México, pues enfatiza que por lo menos en territorio ibérico se tomaron las medidas de seguridad de forma inmediata y la gente hizo conciencia de la situación, pero aquí sucede lo contrario, “se suspenden clases y todo mundo se va de vacaciones, estamos a unos días de que la situación esté igual que en España o Italia, y si allá los sistemas de salud están colapsando, lo más probable es que aquí también colapsen.

“Lo que viví hace un par de semanas en España es el mismo patrón que se está siguiendo aquí y que de un día para otro te puede cambiar la vida, yo iba a estar allá lo normal que he estado siempre y ahora de un día para otro estoy aquí”, reiteró la saltillense.


Tomar conciencia

Más allá de las medidas que las autoridades han implementado desde hace un par de semanas, María Treviño pide a la población que tome conciencia de que esta emergencia puede terminar en una situación muy trágica, como lo que está viviendo Italia, hasta ahorita el país más afectado por el Covid-19, “aquí lo que tiene que pasar es que nos debemos unir nosotros y hacer conciencia porque si no nadie lo va a hacer, hay que sacar el lado humano en esto que está afectando a todo el mundo”, señaló.

En ese sentido, explicó que decidió quedarse en aislamiento en Monterrey por 14 días junto con su madre, quien fue a recogerla al aeropuerto, esto como una medida de prevención aunque en su trayecto ninguna autoridad mexicana haya evaluado su estado de salud.

“Imagina que llego a Saltillo después de estar en Madrid y que al llegar hubiera contagiado a toda mi familia, claro que sufro mucho de no verla y más porque ahorita la tengo a 40 minutos de distancia, pero prefiero estar aquí encerrada para evitar cualquier cosa; tuve que traerme la medida española a México porque aquí casi nadie lo estaba haciendo”, puntualizó María.


Asimismo, se refirió a esta pandemia como una emergencia de la que, por primera vez en mucho tiempo, nadie se salva, por lo que la gente debe tomar medidas personales que al final ayudan a todos, por eso hace un llamado a cumplir lo que las autoridades piden, como el distanciamiento social, porque salir de casa y volver ya representa un riesgo para quienes habitan el mismo hogar.

“Aquí tiene que activarse el gen humano para ayudarnos unos a otros, estar en casa y aislarnos, poner de nuestra parte para que esto se erradique porque sino esto se puede prolongar mucho tiempo y si en esta situación tan grave y terrorífica no se activa este gen, no sé yo en qué otra situación lo podamos hacer”, recalcó la joven saltillense.


Por lo pronto, María permance en Monterrey y desde el martes 17 de marzo comenzó sus clases en línea para continuar con el programa académico que terminara a distancia y, si la pandemia se controla en España y la mayoría de los países afectados, estaría retornando a sus actividades presenciales en la Universidad de Navarra durante agosto, para el comienzo del nuevo ciclo escolar.

Por último, envió un saludo a sus familiares y amigos de Saltillo “quiero que sepan que estamos bien y esperamos no volver a pasar por esto, por eso hay que poner de nuestra parte y todo lo que hagamos ahora va a tener eco en la historia y en las decisiones del futuro”, finalizó.


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