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[Arte]

Semilleros Creativos resisten la pandemia

Los programas se mantienen activos, pero con las nueva normalidad

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Semilleros Creativos resisten la pandemia
Foto: Twitter | @VinculaCultura
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Instalado en abril del 2019, dicho semillero fue construido sobre el trabajo que Morfín y las madres de la localidad, parte de la zona metropolitana de Mérida, construyeron cuatro años antes, al instaurar un grupo de teatro.

Para su encargada, la llegada de Cultura Comunitaria a Kanasín ayudó a cimentar el trabajo que venían haciendo, con muchas dificultades, desde años atrás.

"Cuando navegábamos solas y solos, en conjunto con los padres y madres de familia, sí era muy complicado, porque era un grupo autogestivo, un grupo independiente, y tú sabes que en el País es muy complicado ser creador, una creadora independiente, pero en infancias lo es aún más, y en infancias comunitarias, bueno, mucho más", reflexiona Morfín.


La llegada de la pandemia, sin embargo, trajo consigo un periodo inicial de descontrol, puesto que los 40 niños y jóvenes inscritos se vieron obligados, en muchos casos, a pasar la cuarentena con otros familiares o en lugares distintos.

"Estuvimos batallando por cielo, mar y tierra, porque de repente se nos desaparecieron, no contestaban WhatsApps ni llamadas y tuvimos que hacer circo, maroma y teatro para llegar a ellos", relata Morfín.


Gracias a la cercanía que se ha cultivado con las familias, actualmente el semillero de Kanasín opera con una matrícula incluso superior a la que tenía anteriormente, con niños y jóvenes de otros municipios que se han sumado a las clases por Zoom, Facebook, Whatsapp e Instagram.

Este caso, sin embargo, no puede ser tomado como uno representativo de todos los 329 semilleros, puesto que cada uno opera con sus propias condiciones y dificultades.

En algunos de los 7 municipios de Guerrero donde se han fundado semilleros, por ejemplo, las condiciones no han permitido poder utilizar los recursos digitales para mantener las clases a distancia.

Según explica Fernando Parra, enlace estatal de Semilleros Creativos de Guerrero, en los municipios de Tlacoachistlahuaca y en Cochoapa El Grande, ha tenido que optarse también por otro modelo.

"Tenemos trabajando otra forma que es el ver a los chicos, visitarlos en sus casas, tomando todas las medidas de seguridad, de higiene, el protocolo que nos marca la contingencia, para entregar kits de materiales para que los desarrollen durante una semana o dos con instrucciones", explica Parra.


Los kits, detalla, se componen principalmente de dos materiales impresos de ejercicios desarrollados por la Dirección General de Vinculación Cultural de la SC -que opera todo el programa-, y que han sido llamados "Hojas al vuelo" y "Carrete".

En algunos casos, también se han entregado paquetes de seguridad higiénica, con cubrebocas y gel antibacterial; en otros, a los estudiantes de música se les han dado instrumentos y, a los de artes plásticas, cartulinas, acuarelas y pinturas.

Al igual que en Kanasín, el inicio de la pandemia fue especialmente difícil.

"A todos nos tomó por sorpresa y sí hubo, digamos, un descontrol", reconoce Parra sobre una situación que, por fortuna, ha podido remontarse.

"Nos organizamos para poder entrar en los pocos espacios que les quedaban (a los niños y jóvenes) para tener presencia. Poco a poco la matrícula ha ido subiendo y creo que ahorita estamos atendiendo no sólo a los niños que teníamos en los grupos, sino también nuevos alumnos en otros municipios diferentes a los que estábamos trabajando", celebra el enlace estatal.


Los agentes consultados refieren que, durante este tiempo de contingencia, no ha habido falta de apoyos ni pagos atrasados por parte de la SC, que a finales del año pasado enfrentó una situación de impagos con cientos de prestadores de servicios del programa de Cultura Comunitaria, aunque no así con los contratados de manera fija.

Para muchos de los trabajadores en comunidad, la permanencia del programa es clave para el bienestar social de sus comunidades.

Tal es el caso de Juan Pablo Martínez, encargado del semillero de Abasolo, Guanajuato, ciudad con problemas serios de violencia.

"Aquí la necesidad es mucha, porque, como es uno de los pueblos que colinda con Michoacán y prácticamente Jalisco, el crimen está muy arraigado, entonces se pelean las plazas y sale uno y empieza el problema", lamenta Martínez, profesor de danza folklórica.

Para él, quien tuvo que retomar un semillero originalmente de artes visuales y transformarlo en uno de danza -su especialidad-, las complicaciones de la pandemia necesitaban ser remontadas para no perder a sus inscritos.

"Los jóvenes están gritando que quieren atención, que la necesitan, y si uno como maestro no se las da, esos niños se van, van a buscar dónde pueden tener atención y en ocasiones caen en el crimen organizado", advierte.


Su semillero, en tiempos de contingencia, tuvo que transformarse para ofrecer también cursos de edición fotográfica, video y audio, que, gracias al interés que generan en los jóvenes, han incrementado la matrícula.

Aún con un regreso incierto a la modalidad presencial, los 329 semilleros creativos del País dependen, en gran medida, de la tenacidad de los agentes culturales comunitarios que los encabezan.

"Los semilleros nos hemos sobrepuesto a esta pandemia porque nuestra vida como agentes comunitarios ha sido una pandemia; nosotros hemos vivido esto millones de años, estas dificultades de llegar al territorio, al pueblo más lejano", sostiene Morfín. "¿Qué nos va a espantar una pandemia para llevar los semilleristas a los niños, niñas y jóvenes? No hay nada que lo impida".

Frena el Covid planes

La pandemia frenó la expansión del programa Cultura Comunitaria de la Secretaría de Cultura, que este año tenía proyectada la apertura de al menos 100 Semilleros Creativos en el País.

El programa tendrá que ser evaluado cuando las condiciones de salud lo permitan, para saber cuántos de estos centros, muchos de ellos a solicitud de los municipios que los alojarían, podrán llevarse a cabo.

"Lo que tenemos que hacer es reevaluar cuando ya esté la vacuna, cuando haya condiciones óptimas para volver y demás, cuántos son los que podrían trabajarse", explica en entrevista Esther Hernández, titular de la Dirección General de Vinculación Cultural de la SC.

A pesar de los problemas planteados en 2020, los 329 semilleros ya instalados lograron mantenerse a flote, aunque el 60 por ciento, a decir de la funcionaria, tuvieron que operar de manera híbrida porque no cuentan con las condiciones para continuar de manera virtual.

La pandemia, relata, puso numerosas comunidades del programa en situaciones alarmantes.

"Recuerdo alguno de los semilleros de música que nos planteaban que varias de las familias estaban pasando hambre, situaciones realmente difíciles en cuanto a su alimentación", lamenta Hernández.


Por situaciones como ésta, a nivel central se realizaron cooperaciones y los docentes de los municipios organizaron jornadas de acopio de alimentos para las familias en esas situaciones.

Según Hernández, el hecho de que, para 2021, la dirección que encabeza presentara un decremento de 600 millones de pesos en su presupuesto se debe a que los recursos ahora se concentran en la Subsecretaría de Diversidad Cultural -que también tiene un recorte de 200 millones- para después canalizarlos a Cultura Comunitaria.

La situación de austeridad por la pandemia, abunda, obligará a una evaluación del ritmo de crecimiento.

"Sabemos también que el siguiente año va a ser para todo el Gobierno un tema en el que los presupuestos no van a crecer, se van a mantener, y el tema un poco del crecimiento del programa, evidentemente, iba sumado al crecimiento del presupuesto", declara Hernández.


Asimismo, la funcionaria asegura que este año ninguno de los trabajadores fijos de Cultura Comunitaria padecieron impagos o retrasos en sus sueldos, como sucedió el año pasado con cientos de personas, sobretodo artistas.



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