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hace 2 meses
[Arte]

Taberna de los Destinos Cruzados

El artista visual Miguel Canseco diseñó la imagen conmemorativa de los 15 años del bar

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Taberna de los Destinos Cruzados
Foto: Zócalo | Cortesía Esteban Sosa
Saltillo, Coah.- Desde su fundación El Cerdo de Babel se ha rodeado de un aura de misterio: es la habitante de un centenario edificio cuyo paso del tiempo ha endurecido sus gruesas paredes de granito, donde viven sillas y mesas de madera, avejentadas y heridas por los golpes de las botellas y los cigarros que los parroquianos consumen sobre ellas. La barra y las escaleras crujen al contacto con el cuerpo humano y eso no es gratuito, ya que sus materiales guardan viejas leyendas y voces antiguas.

Una de las ideas que rodearon la fundación del bar fue la de “parecer una taberna medieval, que se viera como algo que tiene 100 años o más”, como ha señalado Jerónimo Valdés, propietario del Cerdo junto con Sergio Castillo. Todo está hecho, pero no medido, para dar esa sensación de que es un espacio de hace 600 años rescatado en el presente. Traído desde una región rural europea hasta el norte de México.

Este lugar que ha vencido al tiempo –y algunos otros males de la ciudad– cumple hoy 15 años desde su fundación el 26 de agosto de 2004. Tiempo en el que ha visto desfilar a artistas, poetas, músicos, escritores y demás. Uno de ellos es Miguel Canseco, artista visual y tarotista –de nuevo las viejas ideas de lo místico y lo misterioso–, quien este año fue elegido para hacer el diseño conmemorativo del aniversario.

En esta ocasión Canseco, quien se encuentra cercano a los símbolos por su trabajo como lector de cartas, optó por una investigación sobre las diversas representaciones del cerdo en mitologías y creencias, de la cual surgió una pieza que, inspirada en la pintura La Última Cena, del valenciano Jaume Jacomart, dibuja en un retablo medievalista a arquetipos como la Muerte y el Diablo, junto a íconos artísticos mundiales que, sentados en una mesa redonda se clavan en el inconsciente del espectador, quien puede buscar en sí mismo el significado de esas imágenes.

“El cartel es un mapa de íconos sobre el ciclo de la vida. Esa es la razón de que la mesa sea redonda: es una representación del regreso cíclico. Son imágenes que remiten al giro de la vida y la muerte. Creo que lo fuerte de la Taberna del Cerdo es algo que no es común, y es el hecho de que tiene un sentido de pertenencia.

“Lo mejor de la vida creativa de Saltillo ha salido de ahí. Es un lugar en el que se junta un elemento de creación, pero también de muerte, porque a través de los años hay amigos del Cerdo que han fallecido, pero que de alguna manera se les recuerda y ahí se les festeja, ahí está su espíritu. Aun así siguen llegando nuevos creadores. La idea de la imagen es representar esa mística de la taberna”, comentó Canseco a Zócalo.



Lugar de encuentros

Entrar al Cerdo es ser recibido por una atmósfera festiva, pero no opresiva. La música es suave y la cerveza fría. Pero su trabajo va mucho más allá. Pues como señaló el fundador del Taller El Chanate, es un lugar en el que se promueven cosas: lecturas de poesía y presentaciones de libros, exposiciones, pequeños toquínes de jazz, blues y folk. Es un lugar abierto a la creatividad.

Por eso Canseco se siente tan cercano a él, ya que después de trabajar como director del Museo de Artes Gráficas, decidió imbuirse en la lectura del tarot de manera profesional y, así, seguir la tradición de los sabios herméticos, quienes transmitieron su conocimiento sobre las mesas de tabernas en el medioevo.

“El Cerdo es el primer lugar en el que tomé este camino de leer cartas y de meterme en ese conocimiento de interpretación de lenguajes analógicos; ahí sentí un llamado hacia esto. Para mí el Cerdo es eso: un lugar en el que no puedes usar máscaras, sino al que vas como realmente eres y, de una u otra manera, buscas tu verdad de una manera creativa. Esa es la razón por la que el bar ha tenido tanto arraigo. La sensación que tuve cada vez que leía las cartas o cuando expuse ahí, es la misma que tienen las personas que la visitan. Ese es un trabajo que Checo y Jero han emprendido y saben cómo es, porque son personas con un amplio desempeño académico pero sobre todo porque tienen una gran calidad humana”, concluyó el pintor quien, apoyado por el bar, actualmente trabaja con el escritor Julián Herbert en la creación de un mazo de cartas de tarot, y quien le desea una larga vida al centro cultural.

En La Taberna El Cerdo de Babel han pasado miles de personas quienes durante esos 15 años, han reído y llorado, han bebido y han disfrutado de una buena plática. Han conocido su interior, gracias a las lecturas de Canseco, pero también han conocido al otro, al parroquiano que choca con ellos una cerveza. El Cerdo de Babel es un lugar de diversión pero también, como diría el escritor Italo Calvino es, seguramente, un castillo en el que los destinos se cruzan para siempre bajo las fuerzas del destino.


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