×
hace 3 semanas
[Internacional]

Tras usar copa menstrual, joven pierde ambos pies por choque tóxico

En pocos días perdió los pies y 18 falanges de los dedos de las manos

Imprimir
Tras usar copa menstrual, joven pierde ambos pies por choque tóxico
Foto: Especial
Escuchar Nota


Francia.- Recientemente se ha hecho eco el caso de Sandrine Graneau, una mujer a la que tuvieron que amputarle varias extremidades a causa de una infección. La francesa, sufrió una dolencia que habría sido originada por una copa menstrual, un recipiente que se inserta en la vagina para depositar el flujo menstrual.

La afectada, de 36 años, explicó que ha dado a conocer su historia con el objetivo de concienciar a la población femenina de que la copa menstrual también puede producir shock tóxico. De hecho, ha creado una asociación para este fin, así como para sensibilizar sobre lo que es vivir con una discapacidad. Y es que Graneau, enfermera de profesión, en pocos días perdió los pies y 18 falanges de los dedos de las manos.

”Cuando escucho que la infección está relacionada con un mal uso de copas y tampones por parte de las mujeres me desanima ya que la información que se nos brinda no es clara. Según el fabricante, está escrito en las instrucciones que las copas se pueden llevar puestas 4, 6, 8 o 12 horas ¿Por qué no se indica un tiempo de uso claro y ordenado?”, ha comentado. Por su parte, la agencia de seguridad sanitaria Anses ha exigido que se ofrezca a las mujeres “información más clara”.


Los hechos se remontan al pasado mes de abril cuando Sandrine utilizó una copa menstrual, que no recuerda cuánto tiempo llevó puesta. Por la noche, empezó a sufrir dolores leves que, más tarde, se fueron intensificando, por lo que decidió acudir a urgencias, donde dedujeron que sufría cálculos renales. Sin embargo, a la mañana siguiente la tensión le bajó tanto que una ambulancia tuvo que recogerla en casa para llevársela al hospital. En esta ocasión el médico le diagnosticó shock tóxico porque, según explica la afectada, tenía la cara roja.

Las consecuencias del shock tóxico

“No son tanto las bacterias las que son peligrosas como el daño que causa a los órganos. La toxina se propagó a mis riñones, mis pulmones, mi hígado”, explica Sandrine, madre de tres hijos –el menor tiene cinco años-. La mujer estuvo ingresada tres semanas en cuidados intensivos durante las que, además de perder los pies, le fueron amputadas 18 falanges de las manos.


El pasado mes de septiembre le organizaron una velada en su honor en el pueblo en el que reside, Montoir-de-Bretagne. Actualmente, Sandrine está aprendiendo a caminar con prótesis de pies.

Con información de La Vanguardia


Imprimir
te puede interesar