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hace 1 mes
[Coahuila]

Vive mujer en Saltillo sin identidad jurídica

Hizo su vida pese a que sus datos no existen en el Registro Civil

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Vive mujer en Saltillo sin identidad jurídica
Eugenia y su hermana estudiaron, se casaron y tuvieron hijos en México, pero ellas nunca tuvieron documentos mexicanos
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Saltillo, Coah.- Desde que cumplió seis años, Eugenia vive en Saltillo. En esta ciudad estudió, se casó, tuvo hijos y hasta puso un negocio, pero no existe en el Registro Civil de Coahuila, ni del resto de la República, un acta de nacimiento con su nombre. Para el Gobierno de Coahuila y el mexicano, ella no existe.

La historia de esta indocumentada norteamericana comienza en Tijuana, Baja California. A esa ciudad acudió la madre de Eugenia, procedente de su natal Guadalajara, para participar en competencias de atletismo. A la misma ciudad llegó un joven estadunidense.

Él llegó a México procedente del estado de Arizona, donde vivía con sus padres, porque era aficionado a las competencias de atletismo. Ahí conoció a la mamá de Eugenia. Se enamoraron. Siguieron frecuentándose durante un tiempo, con un noviazgo del que su primogénita no sabe explicar cómo fue “porque eso no se platicaba antes”. Y luego se casaron.

Decidieron vivir en Estados Unidos y se instalaron en Los Ángeles, California, donde iniciaron su familia. Allá nació Eugenia y otra hermana suya. Ambas fueron registradas como ciudadanas norteamericanas y recibieron actas de nacimiento de aquel país.

Cuando ella tenía 6 años, el matrimonio decidió venir a México. Y por consejo de un pariente suyo que vivía en Monterrey eligieron Saltillo para residir, abriendo una paletería. Aquí vivieron el resto de sus vidas.

Ni su mamá ni su papá, por alguna razón que nunca les explicaron, jamás las llevaron a realizar al trámite para inscribirlas en el Registro Civil coahuilense, para obtener la nacionalidad mexicana, dado que, aunque nacieron en Estados Unidos, son hijas de madre mexicana.


No fue necesario

Por extraño que parezca, la mamá de Eugenia no tuvo ningún problema para inscribirla al kínder, primaria, secundaria y hasta preparatoria, incluso estuvo en una academia comercial. En ninguno fue necesario entregar el acta de nacimiento.

“Yo creo que porque siempre estuve en colegios y porque antes no se usaban tantos requisitos como ahora. Yo tengo los certificados de todo, de la primaria, de la secundaria, de todos mis estudios”, señala Eugenia.


Cuando conoció a quien es ahora su marido y decidieron casarse, parecía que comenzarían los problemas, porque en la mayoría de las oficialías de Saltillo le pedían el acta de nacimiento como requisito indispensable, pero ellos solucionaron ese obstáculo.

“Nos fuimos al poblado de donde es mi esposo y estaba de comisariado ejidal un familiar de él, y pues nos casan así, nos ponen “vecina de paso” en el registro y nos casan”, platica la mujer. De esa manera comenzaron una familia.



La sombra del pasado

Recuerda que en su juventud trabajó y hasta tuvo registro federal de causantes ante el SAT. Incluso ya casada, decidió poner un negocio, el cual registró a su nombre, sin tener la necesidad de identificarse como mexicana.

Pero, con el tiempo, la falta de ese documento, comenzó a ser una sombra en su pasado, que cada vez alcanzaba más su presente, pero más aún, parecía trascender hacia su futuro. Cuando la salud comenzó a flaquear y la necesidad de dejar arreglado el patrimonio para sus hijos.

“Cuando quisimos hacer el trámite del testamento, me dijeron, este matrimonio es legal hasta ciertos momentos, pero no para hacer otro tipo de trámites”, le dijeron cuando acudió a intentar dejar arreglada su herencia para un futuro.


Luego llegaron los problemas de salud y una de sus hijas la inscribió en el Seguro Social. Pero ahora, para otorgarle algunos servicios, como especialidades, incluso para algunas medicinas controladas, le piden el acta de nacimiento o algún documento que la identifique.

Porque obviamente, tampoco tiene credencial para votar con fotografía, por lo cual, no solo no vota, sino que no puede hacer trámites bancarios o cobrar cheques, entre otros trámites.


Se siente Ilegal

“Yo estoy aquí como quien dice, de ilegal o de pocha. Me siento mexicana, porque aquí he vivido toda mi vida, pero no lo soy, no tengo cómo comprobarlo”, refiere la mujer, quien hasta ahora, en la madurez de su vida, se da cuenta, de que para el Estado mexicano prácticamente no existe.


Aun no ha ido al Registro Civil de Coahuila, ni a ninguna otra dependencia para saber si su matrimonio y estudios son válidos. Teme una respuesta negativa. Primero fue a la Secretaría de Relaciones Exteriores, donde la canalizaron al Consulado Americano en México, en Monterrey.

“Ahí me van a dar la supuesta papelería y pasaporte, y aquí me hacen el trámite de legalidad, por nacionalidad de mis hijas, que sí tienen sus actas de nacimiento mexicanas, eso me dicen”, explica Eugenia. Y hasta ahí se detiene su historia.


Tiene algo de miedo e incertidumbre por las autoridades a las que se enfrentará. Sabe que es necesario el trámite. Pero espera pronto arreglar su situación legal. No solo para ya no sentirse y ser ilegal, sino para sentirse mexicana y serlo con papel en mano.


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