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hace 3 semanas
[Espectáculos]

Vivimos un capitalismo desgarrador y brutal: Rita Indiana

Se inspira la dominicana Rita Indiana en cuento de Jorge Luis Borges para su nueva canción

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Vivimos un capitalismo desgarrador y brutal: Rita Indiana
Foto: Zócalo | Archivo
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Saltillo, Coah.- “Pensé que no hay moneda que no sea símbolo de las monedas que sin fin resplandecen en la historia y la fábula”, cuenta Jorge Luis Borges en su cuento El Zahir, y después propone una enumeración: el dinero que los muertos entregan a Caronte para llegar al inframundo; las piezas de plata que recibió Judas por traicionar a Jesucristo o la moneda de Lepold Bloom en el libro Ulises, de James Joyce. Una concatenación de sucesos que arrastran, poco a poco, a su personaje hacia la locura.

Misma demencia que se vive actualmente ante un “capitalismo desgarrador y brutal”. Sistema económico que parece colapsar, pero que se aferra con dientes y garras al símbolo del Zahir, moneda que, como señala el escritor argentino, es el arquetipo de todos los óbolos de su especie; mismos que recorre la cantante dominicana Rita Indiana (República Dominicana, 1976) en su nueva canción, titulada de la misma forma que el cuento y el dinero, en un juego borgesiano de cajas chinas.

La canción se inspira en el relato porque según explicó la también novelista, este “se pudo haber escrito ayer. El cuento tiene cientos de cosas que podríamos traspasar a nuestros tiempos, especialmente el tema del dinero que es uno de esos problemas que en momentos como esta pandemia, se ponen bajo la lupa. Vivimos en un tiempo de un capitalismo desgarrador y brutal, y nos rodeamos de una desigualdad extrema”.




De regreso a los juegos referenciales que tanto gustaban a Borges, la letra de Indiana dice en una de sus estrofas: “Una moneda en un bolsillo e’ bien poco, según un ciego puede volverte loco, una moneda con do’ cara y tu nombre, por varias vendieron al hijo del hombre”.

En otra, completa: “Una moneda pa’ comprar el silencio, una moneda pa la boca del muerto, de un lado esclavo y del otro un liberto, pa’ que Caronte te recoja en el puerto”.



Música sobre letra

Esos universos de literatura y cultura pop, se unen en la técnica del collage que Indiana utiliza también en sus novelas como Papi (Periférica, 2004), y dota a la canción de una tridimensionalidad que invita a quitarle capa por capa para llegar al núcleo creativo de la obra.

“El Zahir es, me parece, un buen ejemplo de cómo trabajo tanto en la música como la literatura a partir del collage, el pastiche y el palimpsesto. Son cosas tiradas una encima de otras pero que cuenta una historia, porque al final yo soy una cuentacuentos tanto en la música como en la literatura. Mi proceso es buscar la forma de contar una historia no de una forma lineal, sino por medio de estos collages de distintas épocas y fuentes que van hacia lo mismo, caminan hacia un mismo final. En el caso de El Zahir, me pregunto qué es el dinero y lo que significa para nosotros”.




“Por otra parte George Orwell decía que su arte era propaganda y yo también le hago propaganda a ciertas ideas en las que creo: la equidad y la justicia están en toda mi obra, pero no de forma panfletaria, porque el arte tiene una búsqueda estética y de profundidades más complejas que decir si algo es blanco o negro. Pero sí buscando, de alguna forma, educar a quien esté escuchando y no de una manera que diga ‘yo sé más que tú’, sino señalando que quizá mi experiencia como ser humano, expresada en una obra de arte, puede convertir al espectador en alguien más empático”, comentó la escritora.


Así como la letra está llena de referencias, lo mismo es la música de un ritmo poderoso lleno de golpes proveniente del ritmo tradicional dominicano gagá y unos sintetizadores que complementan la atmósfera electrónica. Una mezcla de desenfreno y festejo caribeño que, a ratos, se acerca al punk en su agresividad, pero también en la denuncia y la reflexión.

“Algo que me gusta (de este sencillo) es que es muy rápido, muy violento y musicalmente tiene una sensación muy agresiva parecida al punk. Así el trabajar con ritmos tan distintos, como la música tradicional dominicana, las guitarras punks y demás ofrecen, al final, una coherencia que quizá no deberían tener si escuchas a cada uno por su lado, pero que cuando las juntas te dices ‘coño, fueron seres humanos quienes crearon estos ritmos y este sentimiento de rebeldía para darle pa’lante’.


“Siento que la relación es que así como esta otra música, el punk fue un ritmo de la orilla, una respuesta violenta a la sociedad. La música en ese sentido es, para mí, una búsqueda de oposición y marginalidad, que es lo que siempre intento hallar en mi trabajo”, apuntó.


Magia, ritmo y palabra


El Zahir cuenta con un video musical en el que la cantante aparece maquillada como la Muerte: una figura fantasmagórica que recrea con sus palabras el universo interno y comunitario del mito, mismo al que Borges recurrió en muchas de sus cuentos, y que Rita Indiana también utiliza en novelas como La Mucama de Umincunlé, debido a que eso le permite reflexionar sobre el mundo y responderse cuestiones personales.

“Creo que las mitologías son una herramienta súper importante porque cuentan, desde su creación, nuestras vidas en el presente, cuentan nuestras emociones ahora. Son una especie de mapas de navegación de lo que hemos sido y lo que somos, y también del cómo reaccionamos como humanos.

“Para mí la intención didáctica en una obra nunca es el principio, sino que es más un analizar y reflexionar cuestiones que quiero entender. Así que me las explico escribiendo una novela o una canción. Eso puede servir para explicárselas a otros pero en principio fue algo súper personal, porque fue preguntarse qué significa esto o esto otro, cómo ha afectado en mi vida. Un artista busca explicarse el mundo, la realidad, un situación injusta, algo profundo o una situación banal”, señaló.




El Zahir, que forma parte del próximo disco de Indiana, Mandinga Times, está plagado de ritmos que inducen al trance y pone en contacto con otra realidad. Una en la que la magia existe y es capaz de hablar con los muertos, ya que pronunciar es hacer que algo exista, como lo demuestra la plegaria en noruego de Sakari Jäntti, voz invitada en la canción.

Por eso, en Mandinga Times aparecerá, también, una canción dedicada a los 43 de Ayotzinapa en colaboración con Rubén Albarrán de Café Tacva, en una suerte de oración por sus espíritus, en un trabajo de santería que les dé descanso.

“Trabajo mucho con la energía de los ancestros, de los muertos y de los que se fueron. Por eso desde hace un tiempo practico la santería afrocubana, que ha sido para mí una fuente inagotable de inspiración, un sendero filosófico lleno de ideas estéticas y maravillas. En esa religión respetamos mucho a los que se fueron y como el arte, la poesía sobre todo, es darle palabras al mundo, siento que es un don nombrar las cosas, incluso la muerte, de ahí surgió este tema tan doloroso como es el de Ayoztinapa.



“Ese don de nombrar es algo con lo que yo vine al mundo, porque no me lo gané. Sé que es algo que viene de otra cosa superior, algo mayor que yo. Definitivamente hay un poder en las palabras y es la inspiración, algo que va más allá de elaborar una idea. Hay cosas que son regalos de una dimensión invisible que trabaja sobre nosotros y que me usa de instrumento”, concluyó el acento místico y caribeño de la artista, cuya canción puede ser una obra de cambio o, quizá, como dice Borges en su cuento esta “acabe por gastar El Zahir a fuerza de pensarlo y repensarlo”, y si la magia está en la músíca de Indiana “quizá detrás de la moneda esté Dios”.


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