×
hace 5 días
[Arte]

Ángeles Mastretta llega a los 70

La poblana es una de las plumas femeninas más leídas en Latinoamérica

Imprimir
Ángeles Mastretta llega a los 70
Foto: Especial
Ciudad de México.- Ángeles Mastretta (Puebla, 1949) encarna, con todas sus complejidades, el caso de la escritora mexicana de fines del siglo 20. Las dos últimas décadas del siglo 20 vieron la moda de las autoras, misma que propiciaron la mercadotecnia, el florecimiento de un sinfín de grupos de estudios de género, decenas de congresos dedicados a la literatura escrita por mujeres, el nacimiento de un vasto grupo lector femenino, los volúmenes armados exclusivamente con materiales de escritoras y, sobre todo, la calidad de unas cuantas estrellas, como la propia Ángeles Mastretta.

Desde Arráncame la Vida (1985), Mastretta puso sobre el tapete tres cartas fuertes: un estilo, una temática y el papel protagónico de las mujeres que tantas lectoras le dio. La noción de estilo, aunque parezca un anacronismo, no lo es si recordamos que él es la marca de todo trabajo creativo de calidad y lo hace diferente del de otros autores pero, sobre todo, del de sus contemporáneos. El estilo es también la calidad de elaboración del lenguaje con que la autora construye su mundo. El estilo de Mastretta está dado por la voz de una mujer que cuenta siempre con gracia, y gracia no significa aquí frivolidad, sino la capacidad alada para seducir al lector, para que sus historias sean como un canto de sirenas que uno escucha plácidamente a sabiendas de que no podrá escapar fácilmente de los efectos hipnóticos. Esa voz tocada por la gracia, que no construye un párrafo sin producir efecto en el lector, será capaz de lograr una amplia gama de efectos que van desde el humor hasta la indignación, pasando por la ternura, la cursilería y el desenfado.



Si tenemos presente que el trabajo de Mastretta, por el tiempo en que ubica sus ficciones, se asocia al de Mariano Azuela y al de Martín Luis Guzmán, veremos que la palabra gracia la define muy bien al contraponer su estilo ligero al mayestático de las novelas del ciclo de la revolución. Íntimamente ligado con la gracia, encontramos el desenfado, que podemos observar cuando Catalina, antes del parto, durante tres meses, engaña al marido con un adolescente repartidor de leche. Esto nos lleva a un rasgo fundamental de la literatura de Mastretta: en lugar de la moralina, plantea una manera sencilla y natural de asumir el placer de los sentidos. De la hondura a la superficialidad

En esta su primera novela, Mastretta supo elegir dos tipos de personajes que aglutinan una serie de rasgos atractivos y representativos de las parejas mexicanas: Catalina, una mujer tradicional y oprimida, aunque también tendrá amoríos, y su esposo Andrés, un macho, militarote, pero sobre todo un político. Y esto es sólo una pequeña muestra del perfil de Andrés porque Catalina, cuya vida transcurre paralela a la actuación de los caudillos revolucionarios, ejemplificará, en todas sus gamas (sumisión, silencio que se convierte en complicidad, vida social que es un número de actuación, convidada de piedra) la vida de la esposa de un político mexicano.



NOVELA PERENNE

Arráncame la Vida
tiene una singularidad en la novela mexicana del siglo 20: prolonga hasta nuestros días la novela de la Revolución, pero desde uno de sus ángulos más insólitos: si Los de Abajo dio la visión de los humildes y La Sombra del Caudillo ejemplificó el punto de vista de los políticos encumbrados, Mastretta crea la óptica de la esposa del hombre de poder, de un político emanado del régimen revolucionario. Andrés es machista, posesivo (cuando Catalina se corta el pelo, la increpa: “¿Por qué te cortaste mi pelo?”), despojador y masacrador de campesinos. Es un típico ejemplo de los gobernantes emanados de la revolución: asesino de periodistas, cínico, demagogo y leguleyo, llega a ordenar que se investiguen sus propios crímenes.

Esta novela, que conjuga la literatura artística y la vendible, que va de la hondura a la superficialidad y de la amenidad a la pesadez, muestra el presidencialismo y el dedazo (Martín Cienfuegos sucesor de Fito), pone en evidencia las zancadillas y los golpes bajos de los hombres de poder y entrega una conclusión, hasta hoy, válida: el político mexicano cumple su ciclo de crímenes y canalladas, recibe homenajes y muere en su cama, firmando con tinta verde.

Si los amores de Catalina se dan al mismo tiempo que el surgimiento y auge de los protagonistas de la Revolución hecha Gobierno, a la protagonista le tocan también los años de esplendor del bolero (1930-1960), al que por cierto la novela debe su título. Asimismo, el bolero, con las letras melosas, el acompañamiento musical virtuoso y su dicción perfecta y seductora, sirve en esta obra, como en la vida cotidiana, para tender puentes entre los enamorados.



Imprimir
te puede interesar
similares
https://www.zocalo.com.mx/images/site/edit_icon.png