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hace 7 meses
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¡Y se hizo la luz!

Acompáñeme en este apasionante recorrido al encontrar los vestigios y ruinas de lo que fue la primera planta de energía

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¡Y se hizo la luz!
Otro ángulo del canal principal que demuestra el gran sistema hidráulico con que contaba la planta.
Monclova, Coah.- El inglés Reginaldo H. F. Drummond se reunió con el presidente municipal de Monclova, José María Tejada, en una interesante plática en la cual se gestaba el intento de impulsar a la ciudad hacia la modernidad.

Con ideas del viejo continente, Drummond expuso la necesidad de instalar una planta eléctrica que abasteciera a la ciudadanía y además alimentara a la fábrica de hilados.

El señor Tejada, uno de los ponderados de la hacienda de Pozuelos, en el municipio de Frontera, siempre buscaba el progreso, creyó en el proyecto que presentaría ante el cabildo en pleno.

Era el año de 1901 y se expusieron diversas razones por las cuales era factible iniciar la construcción en el caudaloso río Monclova, que proveería una fuerza descomunal para la generación de energía.

Apenas el 1º de mayo, el europeo celebró un contrato para la creación de estos generadores con el Gobierno del Estado y por ello ofrecía el beneficio también en Monclova iniciándose una serie de exploraciones.

Se observaban los terrenos en los cuales se llevaría a cabo la construcción a cargo del ingeniero Drummond, optándose por la ribera sur del río, siendo del agrado de las autoridades.

El 20 de mayo de 1903 se giró un decreto procedente de la Secretaría de Gobierno, comunicando que se ha concedido al señor Drummond de seis meses para la creación de la planta eléctrica que se contrae al contrato que celebró con el ejecutivo en 1901.

Fue hasta la administración del alcalde Cecilio Páez, que en junta de cabildo fechada el 4 de junio de 1903 se hizo oficial este mega proyecto que la mayoría desgraciadamente desconoce.

“El que busca encuentra”, reza un famoso refrán y me di a la tarea de investigar más acerca de este lugar ubicado efectivamente al sur de la ciudad, donde sorprendentemente quedan los vestigios de las enormes estructuras en ruinas de lo que era: ¡La Compañía de Luz y Fuerza Motriz de Monclova!

LAS ENORMES RUINAS DE PIEDRA

Desde hace 116 años, el paraje que alberga estos vestigios fue un tramo muy caudaloso del río Monclova incluso se le conoce también al lugar como “Las Campanas”, que algunos historiadores indican se nombró así por el distintivo sonido del agua al caer.

Donde convergen las avenidas Suzanne Lou Pape, Revolución y Cuatro, a pocos metros de la entrada al paraje de “El Conejo”, se encuentra en la parte baja estas edificaciones las cuales siempre llamaron mi atención cuestionándome ¿Qué serán estas moles de piedra? ¿Algún acueducto? ¿Acaso un sistema de riego para las labores de los sembradíos de principios del siglo XX? La respuesta estaba en viejos documentos así que la tarea era descubrir la verdad histórica pero me sorprendí al percatarme que mi imaginación distaba mucho.

Apenas unos pasos de la carpeta asfáltica que representan cerca de diez metros en declive al poniente se impone un canal de concreto y piedra de por lo menos 15 metros de largo con apenas un metro de ancho por otro más de altura.

A la izquierda corre un pequeño acueducto de piedra que serpentea a lo largo del contorno del voladero y bordea el talud perdiéndose a por lo menos un kilómetro y medio entre esporádicos matorrales y carrizos; es como una especie de muralla china en miniatura. Esta parte pega en otra caída que poco a poco se ha perdido al pegar con la barda oriente de la empresa Altos Hornos de México.

Al final del canal grande existe una impresionante caída libre de 20 metros de altura que da a una fosa de varios metros de ancho. Desde lo alto es imposible no sentir el miedo a caer y se observa en el fondo incluso un frondoso árbol.

La cúspide ofrece una impresionante vista del antiguo río Monclova y al fondo la empresa acerera y a la izquierda la Puerta Cuatro de la misma. Imagine por un momento ese paisaje que en aquellos años sería de una belleza increíble.

Mi curiosidad me llevó a explorar la parte baja, para ello nos apoyamos con la enorme pared pétrea de la estructura; caímos a un pequeño valle y desde esa perspectiva se observa enorme la primera ruina que lleva el canal principal.

A mi izquierda había otra fosa que se usaba como pileta y unas columnas de adobe parte de las casetas que las tapaban. Decidí bajar en una de estas fosas e internarme en el pozo principal encontrándome con un macizo muro también de piedra y cal.

Busqué un acceso y lo encontré en una esquina, casi escondido por el paso del tiempo estaba un pequeño pasadizo con un marco bien elaborado de piedra, de esos muy comunes en los puentes de antaño y finalmente tuve que pasarlo junto a mi amigo Ulises Gutiérrez observando desde abajo la impresionante caída.

Apenas un metro de altura tiene ese pasadizo que era donde se conectaba el agua con la pileta secundaria, posiblemente a manera de una compuerta y se dejaba correr para no saturar los cuartos de máquinas.

Existe una construcción cuadrada, elaborada de piedra y a pocos metros de la entrada. Fue impresionante estar en un lugar con tanta historia y lo mejor de todo es la sorpresa de que cientos de veces pasé por el lugar sin saber que estaba frente a mí una buena investigación.

UN SITIO HISTÓRICO EN EL OLVIDO

Una fotografía muy antigua muestra como en realidad era esa impresionante planta hidroeléctrica en ella se pueden apreciar las casetas que cubrían las piletas o cuartos de máquinas y las tuberías.Se aprecian también frondosos árboles.

Cuestionado acerca del tema, el Ingeniero José María Castro Zertuche indicó que se sacaba el mejor provecho de la fuerza de la corriente al caer desde el canal o potencia gravitatoria que posee la masa de agua del cauce.

El también historiador a partir de documentos detalló que la pesada caída de cientos de litros movía una turbina Pelton también conocida como “rueda Pelton” (inventada en 1853 por Lester Allan Pelton de ahí su nombre) de gran tamaño; esta pieza es una turbo máquina motora que consiste en una rueda dotada de cucharas en su periferia diseñadas para convertir la energía de un chorro de agua. Explota grandes saltos hidráulicos.

Al girar con la suficiente fuerza activaba el generador que se encontraba precisamente sobre la base cuadrada de piedra que encontré en el fondo de la pileta principal.

Es increíble como a principios de siglo ya se tenía esta tecnología en la hoy capital del acero mucho antes que se instalara Altos Hornos de México desde 1942.

Por otro lado el Doctor e historiador Jorge Valdez Villarreal explicó que el paraje “Las campanas” donde se ubican las históricas ruinas era de los sitios más concurridos en los paseos al río Monclova. Mencionó que existe un plano en tela de Monclova donde se muestran los lugares que contaban con alumbrado.

Lamentó que el caudaloso afluente poco a poco se redujera al mínimo y expresó que la energía que se producía alimentaba a diversos sectores de la población. Incluso existen recibos de pago que se expedían como uno fechado el 31 de mayo de 1913 por 124 pesos, donde se cobra el servicio de alumbrado a las calles Juárez, Morelos, Hidalgo, Zaragoza, Guerrero, De la Fuente y Cuauhtémoc. En el mismo se menciona desglosado cuantas lámparas y watts se empleaban y se refiere además a la plaza principal, la plaza Víctor Blanco, estación Monclova y la cárcel pública así como el reloj público de la iglesia Santiago Apóstol.

Otro con fecha 5 de junio del mismo año fue dirigido a Tesorería de la Presidencia Municipal en el que se les cobra 18.08 pesos por los materiales y las instalaciones eléctricas en el salón de música del palacio del Ayuntamiento.

Con la llegada del gigante siderúrgico que inició operaciones en forma en 1944, este creó su propia planta de Fuerza y poco a poco aquella etapa histórica fue decayendo hasta desaparecer quedando hasta nuestros días las ruinas.

En épocas más recientes, a finales de la década de los 70´s y principios de los 80´s del siglo pasado, el lugar aún tenía gran cantidad de agua que incluso las piletas estaban inundadas y era centro de clavados para algunos temerarios.

Durante la famosa huelga de 1976, los obreros de la Siderúrgica 1 de AHMSA, instalaron varios puntos alrededor de la empresa para evitar el ingreso de personal o de los llamados esquiroles. “Las campanas” fue uno de estos “campamentos” por su lugar estratégico.

Los paristas aprovechaban el agua del lugar y pescaban charales para degustar, otros se daban un chapuzón. Actualmente sólo la pinta en una viga recuerda ese punto de la huelga.

En otras partes de nuestro estado y de la república se pone especial interés a sitios históricos, incluso hasta hace unos años los historiadores comenzaron a preocuparse por dar ese estatus de “Museo de Sitio” a partes con historia de las regiones que conforman Coahuila.

Estoy seguro que al igual que un servidor, muchas personas han visto a lo lejos las ruinas y la mayoría no se interesa siquiera el saber que significan y sólo observan ese valle como el lugar ideal para apacentar vacas y caballos mientras que a lo lejos se ve el avance de los carrizos provenientes del norte.

Existen lugares de importante interés como lo es el paraje “Las Campanas” donde se instaló la primera planta hidroeléctrica de la Región Centro de Coahuila. Sus ruinas demuestran el poder de la determinación que tienen los Coahuilenses para llevar a cabo sus ideales. En 1901 un puñado de hombres decidió aventurarse en la modernidad y actualmente a 116 años, los vestigios de su obra se niegan a desaparecer aunque lamentablemente estén en el olvido.

COMPAÑÍA DE LUZ Y FUERZA MOTRIZ DE MONCLOVA

Al buscar en documentos antiguos, aparte de encontrar la reunión que sostuvo el señor Tejada con el Inglés Drummond obtuve la información de como se comenzó a gestar los planes para la construcción de aquel ambicioso proyecto.

Don Alejandro Garza de León me auxilió en la búsqueda de archivos y di con los planes de construcción y burocráticos llevados a cabo en vetustas cajas bien conservadas.

Los expertos iniciaron la construcción del enorme complejo de piedra y profundas piletas con sus cuartos de máquinas, se empleó mano de obra local y todo mundo hablaba de la maravilla que sería.

Se buscaron accionistas para la planta y se crearía una Junta Directiva con las facultades y deberes que marcaran los estatutos estipulados en la escritura de Sociedad que fue constituida el 6 de Octubre de 1903 ante el Notario Público Melchor Sánchez bajo el nombre de “Compañía de Luz y Fuerza Motriz de Monclova”.

En el artículo 3 de la escritura se lee: “La duración de la Cía. es la de 50 años a contar desde la fecha de su constitución, prorrogables por el término que acuerde la junta general de accionistas”.

El europeo vendió la concesión del proyecto en 2 mil pesos en efectivo que se lee en documentos fechados de la venta en favor de la compañía dentro de los folios protocolarios del 102 al 109 además de corresponderle el apéndice número 56 siendo testigos don Santiago Garza Lozano y don José María Saucedo.

La compañía estaba divida en 400 acciones cada una de ellas costaba 120 pesos para el año de 1905 siendo el presidente del consejo, José María Tejada.

Otro de los documentos de la época menciona: “Esta planta estaría destinada al servicio del alumbrado comprendiendo la demarcación conocida como El Pueblo, vecindad de la estación del ferrocarril Internacional Mexicano como en la Villa de Múzquiz de este distrito y demás pueblos que se citan en el mencionado contrato”.

En fotografías antiguas se puede apreciar los postes que se instalaron principalmente para el abastecimiento de la Fábrica de Hilados y Tejidos “La Buena Fe” que data de la segunda mitad del siglo XIX.

El río Monclova siempre fue un generador de energía hasta ese entonces de la industria agrícola y textil. Esa potencia fue aprovechada a las mil maravillas pues el utilizar la energía hidráulica para la generación de energía eléctrica, no era otra cosa que la evolución de los antiguos molinos accionados por la corriente de los ríos para generar la fuerza como el de “los Villarreal” cuyos vestigios se ubican en la Avenida Constitución.



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