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hace 3 años
[Relatos y Leyendas]

Zocalloween: La bestia de calle Victoria

Ese día podía percibir un paisaje muy sombrío, o tenso, las lámparas parecían alumbrar más tenue de lo que acostumbraban

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Zocalloween: La bestia de calle Victoria
Por: Julissa N. Aragón Ramos

Era el año 2009 aproximadamente, me encontraba transitando normalmente por la calle Guadalupe Victoria en el centro de la ciudad de Saltillo, como habitualmente lo realizaba para dirigirme a mi trabajo.

Ese día podía percibir un paisaje muy sombrío, o tenso, las lámparas parecían alumbrar más tenue de lo que acostumbraban. Se sentía un ligero escalofrío, tal vez era mi imaginación y solo era el cambió de estación, pero esa madrugada de marzo, mis ojos presenciaron algo que jamás desearían haber visto.

Caminaba del lado derecho de la acera, mientras observaba los diferentes edificios comerciales, por los que pasaba diariamente, pero en esta ocasión, era diferente, la calle se encontraba completamente sola, salvo por mi presencia. Era capaz de oír resonar cada uno de mis pasos a lo largo de la calle, pero no solo eso se escuchaba, apenas audible se distinguía un pequeño rugido a la distancia, mi corazón se aceleró un poco y por un instante detuve mis pasos para poder apreciar mejor ese sonido, me dije: "Tranquilízate, solo es un gato, o un pequeño animal" y continué con mi camino, cosa que desearía no haber hecho nunca.

Con cada paso que daba el gruñido era un más fuerte, era un ruido sacado de ultratumba, como el mismísimo rugido de una bestia salvaje, avisando que ha localizado a su presa. Nuevamente me detuve, pero en esta ocasión el rugido también lo hizo, tuve miedo de voltear, pero la curiosidad humana es más poderosa que el miedo mismo y lo hice, cuál fue mi asombro al ver un animal enorme con forma de perro, pero de un tamaño colosal y espectral, que saltaba atacando a alguien que se encontraba tirado en el piso.

La única reacción que tuve en ese instante fue correr y salvar mi vida, se que lo que vi ese día fue real, aún escucho rumores de vecinos de la zona que han escuchado ese extraño rugido, pero lo atribuyen a un perro callejero, los gatos o incluso a las ratas que merodean por el sector. Pero ese día lo que yo vi no fue un animal cualquiera.

En ocasiones trato de olvidar lo sucedido y caminar nuevamente por esa calle a las 4:30 de la madrugada para dirigirme al trabajo, pero en cuanto escucho un rugido, mi piel pierde el color y mis piernas tiemblan, así que opto por tomar otro camino para dirigirme a mi destino y alejarme lo más que pueda de la Bestia de la calle Victoria.

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