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hace 3 años
[Relatos y Leyendas]

Zocalloween: La vieja blanca

Muchos pensaran que las historias de fantasmas no son reales, pero esta ocurrió en la casona de mi abuela

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Zocalloween: La vieja blanca
Por: Hymeria Abizahi Pacheco Alvizo

Muchos pensaran que las historias de fantasmas no son reales, pero esta ocurrió en la casona de mi abuela, ubicada en la calle de Moctezuma Sur en la ciudad de Saltillo, Coahuila.

Todo comenzó porque mis padres tenían un compromiso en la empresa que trabajaba mi papá, por lo cual nos dejaron a cuidado de mi abuela. Yo no estaba muy de acuerdo con la idea de quedarme en esa casa ya que tiene muchas historias de acontecimientos sobrenaturales y eso me causaba algo de miedo.

Eran como las 12 de media noche y hacía mucho frío, reinaba la oscuridad y el silencioso ambiente que caracteriza a esa casa antigua y tétrica se podía percibir. Me encontraba en la última recamara recostada con los ojos cerrados, intentando dormir, pero todo era en vano ya que no podía conciliar el sueño.

Mi abuela desde temprano yacía en su cuarto dormida junto con mi hermana menor.

Todo estaba tan tranquilo y yo no veía la hora en que llegaran mis padres para que pudiéramos irnos. Cuando en medio de la oscuridad escuche que alguien “chistó”; por un momento pensé que era mi hermana que estaba jugando conmigo, así que no le tomé importancia alguna, a los pocos segundos se escuchó un segundo “chistar”, yo un poco molesta, pensando que ella sabía que me causaba algo de incomodidad e intranquilidad estar en ese lugar le dije: "No estés jugando tratando de asustarme, ya sé que eres tú, además despertarás a la abuela" pero seguía sin obtener respuesta alguna a mi comentario. (Esto me pareció un poco extraño pero seguí acostada).

Todo parecía que había vuelto a la normalidad, el silencio de la noche rodeaba la habitación nuevamente, pero cuál fue mi sorpresa que se escuchó un tercer “chistido”, ya molesta me enderecé de la cama, para ver hacia la puerta que era de donde provenía el sonido y deseé no haberlo hecho jamás. Mis ojos se fijaron en aquella figura cadavérica, de cabellos sumamente largos y blancos como el algodón pálido e inmaculado, vestía un traje blanco con velos, que se levantaban del suelo, flotando entre el viento, tenía ojos huecos y rojos como flamas de fuego que iluminaban su rostro descarnado de calavera fijos en mí, me sonrió, enseñando sus dientes afilados como agujas, sentí un escalofrío que empezó a recorrer mi cuerpo al ver esa figura tétrica y perdí el aliento y el valor. Estaba incolora como una hoja de cuaderno, tenía unas ganas inmensas de gritar pero no podía, sentía la boca pastosa, estaba petrificada sin poder moverme, sentía mi corazón palpitar fuertemente.

En un instante se desvaneció frente mis ojos sin dejar rastro alguno, corrí despavoridamente con mi abuela, para nunca más querer quedarme sola en esa casa.

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