Nacional

Publicado el domingo, 6 de marzo del 2011 a las 18:00
México.- En México la violencia sigue rondando a las mujeres desde la infancia, lo que marca en forma negativa su salud emocional en la vida adulta.
Tres de cada cuatro con depresión mayor o distimia (depresión con síntomas más leves, pero de mayor duración) recibieron nalgadas, cachetadas, jalones, insultos y desaprobaciones de manera sistemática dentro de la familia, el lugar donde, se supone, los niños deberían estar más seguros.
Así lo revela una investigación de especialistas del Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente (INPRF).
“Aunque el maltrato físico es más frecuente en los hombres, se asocia con más consecuencias negativas en la salud mental de las mujeres”, refieren los investigadores en un artículo publicado en la revista “Salud Mental”.
Socorro Gómez, terapeuta familiar del Instituto Personas, explica que niñas que fueron violentadas pierden la autoestima y el entusiasmo por la vida porque destruyeron su voluntad, y de adultas tienen grandes vacíos interiores porque no confían en su capacidad de decisión.
“A menudo, el daño emocional severo a los niños maltratados no se refleja hasta la adolescencia, o aun más tarde, cuando muchos de estos niños se convierten en padres abusivos”, afirma la Academia Estadounidense de Psiquiatría del Niño y del Adolescente (AACAP, por sus siglas en inglés).
En el caso de las madres violentas es común encontrar que ellas mismas fueron víctimas de maltrato en su infancia y creen que ése es el camino para educar a los hijos, agrega Gómez, quien encabeza talleres para que madres en esta situación modifiquen la manera en la que se relacionan con sus hijos.
Insultos y golpes es lo mismo
“La violencia siempre es violencia”, enfatiza la terapeuta familiar del Instituto Personas. “Es como cuando uno va a un restaurante argentino y pide un corte en qué término: medio, tres cuartos o bien cocido, pero sigue siendo carne, la violencia es violencia, sí en diferentes grados”.
Pero en el país, los gritos, insultos y golpes se siguen concibiendo como método educativo. Incluso, los estudios científicos suelen “minimizar” la violencia al medirla y excluyen de las evaluaciones las nalgadas, los manazos, y en cuanto incluyen la violencia leve, entre la que ubican empujones, sacudidas, jalones de pelo y bofetadas, los índices de violencia se disparan a más de 70 por ciento.
La investigación del Instituto Nacional de Psiquiatría señala que generalmente la depresión mayor se ha asociado con antecedentes de abuso sexual y que se ha subestimado cómo las demás formas de violencia también determinan la presencia y la gravedad de los síntomas de la depresión.
“No existen diferencias significativas entre las mujeres adultas con historia de abuso sexual y aquéllas con antecedente de abuso físico, con respecto a los síntomas físicos y psicológicos que experimentan”, se lee en el estudio realizado en 2005.
También considera violencia diversas creencias aún latentes entre las familias mexicanas: “Vas a sufrir muchísimo por ser niña”, “¿Para qué estudias si te vas a casar?” o “Si no aprendes a cocinar, nadie te va a querer”.
Así es como la devaluación sistemática, a veces sumada a los golpes, las hace crecer con depresión. Gómez sugiere a los padres nunca perder de vista que niños y niñas son seres humanos, no objetos manipulables, que a través de la educación se transforman en personas.
“Y en especial, las mujeres somos seres muy sensibles, fuertes, valientes y valiosas, no nos perdamos en nosotras mismas con ideas y creencias absurdas, como que tenemos que ser para los otros y no para nosotras”.
Por su parte, la AACAP hace énfasis en que niños y niñas maltratados enfrentan dificultades para establecer relaciones personales, y tienen una alta probabilidad de vivir ansiedad, abuso de sustancias, enfermedades médicas y problemas en la escuela o en el trabajo. Y advierte que sin el tratamiento adecuado, el daño sería por vida.
La investigación publicada en “Salud Mental” señala como necesario que el tratamiento psicológico de toda mujer con depresión mayor o distimia indague si existe una historia de maltrato en la infancia, pues de no hacerlo, incluso se pone en riesgo la efectividad del tratamiento farmacológico. Estos síntomas indican posible depresión; si detecta algunos, pida ayuda profesional:
» Pérdida de interés en cosas que antes disfrutaba.
Persona antes que mujer
¡Atención!
» Comer y dormir en exceso o dejar de tener apetito y padecer insomnio.
» Permanecer triste y sin ánimo por más de dos semanas.
» Distracción extrema.
» Pensar que sería más fácil dejar de vivir.
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