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Por
Maricela Jiménez
Publicado el sábado, 5 de marzo del 2011 a las 16:00
Saltillo, Coah.- Dariel Elí Antuna Núñez nunca permanece en un solo lugar, pregunta por todo, divaga, inventa historias, desarma juguetes y ve las noticias todas las noches, preocupado por lo que sucede en su entorno; a sus 8 años, es considerado un niño genio, con un coeficiente intelectual muy por encima del promedio.
Niños como Elí difícilmente son detectados en grupos escolares numerosos, pues destacan por aparente mala conducta, ya que en todo momento cuestionan e incomodan a los docentes adelantándose con temas que ellos investigan, extra clase y por simple curiosidad, por lo que muy seguido son castigados, pero pocos maestros van más allá.
A Elí, cuenta su papá Eduardo Antuna Ibarra, le dijeron de todo, desde que estaba en la preadolescencia adelantada, hasta que era un niño malcriado que quería llamar la atención de la gente mayor; no obstante, la realidad es que se aburría en clase, pues los temas que enseñan en su grado los dominaba a la perfección.
Fue hasta que llegó al segundo año de primaria cuando una maestra sustituta lo detectó como un alumno adelantado, le realizó pruebas de creatividad y exámenes psicométricos, y habló con los directivos del plantel y con los padres del pequeño para que fuera canalizado a clases adicionales por la tarde, pues un potencial como el de Elí siempre corre el riesgo de desperdiciarse ante la falta de atención.
Ahora Elí continúa con sus clases normales por la mañana, en el tercer grado de primaria, pero por las tardes, tres veces a la semana, acude al Centro de Desarrollo de Talento, en donde junto con cerca de 60 alumnos más realiza experimentos de ciencias, indaga, analiza, discute y, claro, nunca se aburre.
El pequeño genio se considera normal, juega futbol, ve televisión, tiene amigos, y una maravillosa familia que lo apoya< además, es el héroe de su hermanita Elisa, de 2 años, quien lo observa embelesada durante la entrevista.
La preocupación de la familia Antuna Núñez radica en que permanezcan vigentes los espacios para que su pequeño se desarrolle adecuadamente, y sea canalizado a proyectos en donde la avanzada inteligencia de Elí se aproveche.
TODO SE PERMITE Los pequeños, a su corta edad, ya dominan temas como sumas, restas, multiplicaciones y divisiones; colores básicos y secundarios, lectura y escritura; además de Ciencias Naturales, como los ecosistemas, los elementos; y el reciclaje, algo en lo que se empeñan.
Aprenden de todo y aprovechando cada situación, pues después de comer su lonche, se paran de su lugar y tiran la basura de acuerdo a sus características: orgánica o inorgánica; papel, plástico o aluminio; seleccionándolo y dejándola en el contenedor adecuado.
Montserrat y Pablo Aguirre Molina, hermanitos de 7 y 6 años, alumnos de este grupo, fueron detectados en su escuela, la primaria Jovita Moreira Cobos, como niños destacados. La pequeña “Montse” no para de hablar y de reír, mientras corta una botella de plástico en la que diseñará un ecosistema terrestre; por el contrario, Pablo no platica y contesta muy bajo a las preguntas de la maestra.
“Él es mi hermanito Pablo, es muy inteligente, nada más que es muy tímido”, dice “Montse” rápidamente, para continuar con su experimento.
En el salón siguiente, con alumnos de tercero y cuarto, el escenario no es muy diferente, cada niño tiene un clavel y una lupa en cada mano, y se esfuerza en observar la flor, y decir lo que ve: los colores, las formas, entre otras cosas.
A este grupo pertenece Elí, quien participa activamente, definiendo formas, descubriendo colores, aromas, y propiedades de una flor; al igual que sus compañeros de clase, que hacen lo mismo, con lupa en mano.
En el salón de quinto y sexto grado, la maestra Andrea Aglae Nuncio Ramírez, promueve la creatividad de Montserrat, Héctor, Max, Mercedes, Raúl, Carlos y Mónica; todos sus alumnos, para quienes la tarea de la semana será escribir y filmar un documental sobre la contaminación.
FALTAN ESPACIOS PARA DAR ATENCIÓN Generalmente señalados como mal portados, pocos maestros detectan que se trata de niños aburridos, debido a que su inteligencia y entendimiento es superior a la del promedio, por lo que al entender rápidamente, empiezan a divagar.
Aguilar Castañeda dice que se trata de una educación diferente la que se les debe impartir, la compara con la educación a niños con deficiencias intelectuales o capacidades diferentes, una rama que se trabaja desde hace décadas ya.
Sin embargo, los proyectos educativos han atendido sólo a los alumnos vulnerables, que se encuentran por debajo de la mayoría, pero sin querer se ha descuidado a todos los pequeños que son más desarrollados.
Anahid Rodríguez Farías, maestra del tercer y cuarto grado, opina que no darles la atención necesaria a este tipo de niños sería promover de manera inconsciente la fuga de talentos, algo de lo que México ya padece. “La falta de atención cae automáticamente en una fuga de talentos, porque si estos niños destacan se van a un lugar donde sí los apoyen; pero, en el peor de los casos, su potencial se desperdicia”, comenta la profesora.
Andrea Aglae Nuncio Ramírez, docente de quinto y sexto, coincide en que se debe poner mayor empeño en detectar a los niños destacados, y asignarlos a tareas que verdaderamente despierten un interés en ellos y los inste a la investigación, para continuar aprendiendo.
“Si el Gobierno mexicano no le da el apoyo a estos niños, ellos lo van a encontrar en otro ligar, en otro país, o incluso en la delincuencia”, dijo Nuncio Ramírez.
En un colorido salón, con láminas pegadas por todos lados y unos botes de mediano tamaño colocados casi en la entrada, están los niños de primero y segundo grado integrados en un solo grupo, de aproximadamente 15 alumnos.
¿CÓMO DETECTAR A UN NIÑO GENIO?
» Sus respuestas son enérgicas y presentan capacidad de liderazgo.
» Tienen una percepción independiente de sí mismos y del mundo.
» Buscan la libertad.
» Son persistentes.
» Tienen un vocabulario rico y una capacidad de retención elevada.
» Se interesan por temas poco usuales.
Lilianne Araceli Aguilar Castañeda, directora del Centro de Investigaciones Psicopedagógicas 2, y del proyecto del Centro de Desarrollo de Talentos que tiene lugar en esas instalaciones, dice que los niños con alto coeficiente intelectual están poco atendidos y mal encauzados, en ocasiones.
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