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Por
Luis Lemini
Publicado el martes, 2 de diciembre del 2008 a las 16:00
Saltillo, Coah.- La última década han terminado por rodearla las nuevas unidades habitacionales, servicios comerciales e industria, pero en la colonia Pueblo Insurgente aún existen deficiencias que hacen pensar a los vecinos que las autoridades se han olvidado de ese lugar.
Se encuentran a un costado de la planta elaboradora de papas fritas más conocida entre los infantes, pero el problema principal que los vecinos de esa colonia pueden percibir, es la falta de seguridad, los pleitos entre pandilleros y las carencias en el sistema de alumbrado público.
Los habitantes de este sector, ubicado al poniente de la ciudad, no han recibido las atenciones que le han manifestado en múltiples ocasiones a los mandos municipales en turno quienes, con el paso de los años, han visto incrementar el número de problemas, incluyendo la simple limpieza de la maleza.
Esto ocurre en la calle Los Insurgentes, en donde los peatones tienen que bajar del espacio dedicado para la construcción de banquetas, debido a que las hierbas han crecido en tales dimensiones que impiden el paso.
Las calles tienen muchas áreas de oportunidad, pues en el mejor de los casos, cuentan con pavimento hidráulico que les fue colocado 15 años atrás, aunque este suelo se encuentre lleno de pozos y baches en este momento en las calles: Emiliano Zapata, 20 de Noviembre y Mariano Matamoros.
PAPAS OLOROSAS
Eva Jiménez comenta que además, todas las noches se despiden olores muy fuertes desde la factoría de papas catalogadas como alimento chatarra. “En tiempo de calor es cuando se vienen los olores a aceite quemado y a papas, pero son muy penetrantes, porque a veces toda la ropa se queda impregnada”.
La problemática de Pueblo Insurgente tiene además otros testimonios, como el de la señora María de los Ángeles Alvarado, quien cada fin de semana sufre de los desmanes que provocan los jóvenes “sin que hacer” a lo largo de la colonia, durante el día o durante la noche.
De acuerdo con la vecina, el problema se ha incrementado desde que las patrullas de la Policía Municipal dejaron de hacer sus recorridos, hace más de un año, por lo que los pandilleros han aprovechado para atemorizar a los demás habitantes del lugar.
ABUNDAN PELEONEROS
Tras los gritos, golpizas y apedreadas entre los jóvenes protagonistas de las reuniones nocturnas, cada mañana pueden observarse ventanas quebradas, automóviles averiados y hasta manchas de sangre, situación que mantiene a los vecinos en una situación de alarma constante.
“Lo peor de todo es que la policía no nos hace caso. Queremos que vengan y se lleven a todos los pandilleros que andan por ahí vagando y haciendo destrozos por todos lados. No me importa si también se llevan a mi hijo, que anda en la bola”, comentó de los Ángeles Alvarado.
Además, las calles Felipe Ángeles, José María Morelos y Los insurgentes se vuelven una zona de peligro para los transeúntes, pues el alumbrado público presenta muchas deficiencias.
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