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No, el cártel Jalisco Nueva Generación no desapareció

Por Salvador García Soto

Hace 3 dias

En una declaración que parece de Pero Grullo, el jefe del Gabinete de Seguridad Federal, Omar García Harfuch, dijo en la mañanera de Palacio Nacional, que “el cártel Jalisco Nueva Generación (la organización criminal más poderosa y peligrosa de México y del mundo) no ha desaparecido” y que, aún con la caída y abatimiento de su líder y fundador Nemesio Oseguera Cervantes “El Mencho”, ese cártel continúa actuando en el territorio nacional y se considera de alta peligrosidad.

“Por supuesto, es un grupo que tiene presencia en varios estados de la República. Es un grupo muy fuerte del crimen organizado, que, si bien representa, con la neutralización de su líder, un debilitamiento de la estructura, no quiere decir que el grupo haya desaparecido. Por supuesto tiene presencia a nivel nacional y es un grupo con alta peligrosidad”, dijo el secretario de Seguridad y Participación Ciudadana.

La obviedad de las declaraciones del funcionario se entiende por la pregunta también obvia que le hicieron los reporteros; pero lo que no se entiende es que el titular de la seguridad federal, y el hombre que hoy es claramente el enlace con el Gobierno de Estados Unidos para el combate al crimen organizado, no haya dicho en sus declaraciones que el Gobierno de la presidenta Sheinbaum seguirá golpeando y desmantelando la estructura de ese grupo criminal, comenzando por descabezar y eliminar a los líderes regionales de esa organización que podrían sustituir a “El Mencho”.

Porque eso es lo que no hemos visto ni escuchado los mexicanos, porque ni lo ha declarado, ni lo ha puesto en marcha el Gobierno: que después del mayor golpe que se haya dado al narcotráfico en lo que va de los gobiernos de Morena –tomando en cuenta que López Obrador no persiguió ni atacó a los capos, sino que los protegió y cuidó con sus “abrazos, no balazos”–, no se haya anunciado y continuado con una estrategia frontal y de fuerza para desmantelar, descabezar y romper las estructuras financieras del CJNG, aprovechando el momento de debilidad y confusión que vive la organización tras la caída de su líder fundador.

¿Por qué no estamos viendo operativos para detener y capturar a los líderes secundarios y regionales de los grupos que conforman ese conglomerado, tipo franquicia, en el que se convirtió la empresa criminal de las llamadas cuatro letras? ¿No es lo más lógico que si el Gobierno de la doctora Sheinbaum dio un golpe tan fuerte y certero al principal cártel de drogas mexicano y del mundo, se hubiera seguido a eliminar y capturar a los posibles sucesores de “El Mencho”?

Un alto mando militar comentaba hace unos días a esta columna que en el Ejército estaban “listos para ir en contra de los sucesores de ‘El Mencho’, y continuar así el ataque al CJNG para iniciar su desmantelamiento, pero que la orden nomás no llegó desde la comandancia general de la Defensa, que se ubica en Palacio Nacional, y que los generales se preguntaban extrañados si sólo se quedarían con su golpe de haber detenido al capo más buscado del mundo, o si irían a fondo para acabar con la organización criminal que él creó.

Y a juzgar por lo que dijo ayer García Harfuch, la orden de la comandanta en Jefe del Ejército, para lanzar toda la fuerza del Estado y buscar aniquilar y desmantelar al CJNG nunca llegó.

La pregunta obligada es ¿por qué la Presidenta, que finalmente parecía haberse decidido a combatir a fondo a los empoderados cárteles mexicanos, se frenó y no ordenó a los militares y a su Gabinete de Seguridad pasar a una segunda fase para acabar con la industria criminal de las cuatro letras?

Una posible explicación, que tampoco han dado las autoridades federales, de por qué no ampliaron y continuaron la estrategia contra el CJNG, una vez debilitada su estructura por la muerte de su creador, podría ser que con la cercanía del Mundial de Futbol, y la violenta reacción que en su momento tuvieron los ejércitos de sicarios tras la caída de “El Mencho”, no se quiera generar más inestabilidad ni dar motivos para que la FIFA, obedeciendo a las presiones de Donald Trump, decida cancelar los partidos asignados a México en la próxima Copa del Mundo.

Esa sería la explicación menos preocupante, porque la otra tiene que ver con las versiones periodísticas que se han manejado en varias columnas, de que la Presidenta anduviera de viaje mientras se ejecutaba el operativo para capturar a Nemesio Oseguera y que tampoco su Jefe de Gabinete de Seguridad tuvo acceso a toda la información del operativo, ante el temor de que hubiera resistencias o filtraciones en la decisión de detener a “El Mencho”.

Según esas versiones que ha manejado la periodista Peniley Ramírez citando fuentes del Gobierno estadunidense, la actuación directa y sigilosa del Ejército, bajo el mando del general Ricardo Trevilla, para detener a “El Mencho”, sería parte de una reconfiguración en la relación de seguridad entre México y EU que, a partir de este operativo, apunta hacia una comunicación y actuación más cercana entre el Comando del Norte de los Estados Unidos directamente con la Defensa Nacional para el combate al narcotráfico.

Así es que, como diría el clásico, “haiga sido como haiga sido”, la caída de “E Mencho” sin duda confirmó que las presiones del presidente Donald Trump para que la Presidenta de México aumente y fortalezca el combate a los cárteles de la droga finalmente surtieron efecto en la decisión de detener al capo más buscado, que finalmente murió al ser herido durante su captura.

La pregunta que aún falta responder y que cobra mayor urgencia tras las declaraciones del hombre fuerte de la seguridad en México, García Harfuch, de que el CJNG sigue activo en sus negocios criminales y con poder de fuego de alta peligrosidad, es si el Gobierno de Claudia Sheinbaum continuará en esta lucha e irá por el desmantelamiento y eliminación de todas las células y organizaciones que conforman el cártel.

Porque ese conglomerado criminal, donde se estima que hay hasta 69 organizaciones agrupadas que se dedican no sólo al tráfico de fentanilo y de otras drogas, sino también al huachicol, trata de personas, tráfico de armas, robo a transporte, lavado de dinero, terrorismo, tala clandestina, extorsión, fraude, robo a comercio y casa habitación, autogobierno penitenciario y robo de vehículos, sigue actuando en todo el territorio mexicano y en varios países del mundo, aún con la caída de su líder.

¿Irá la Presidenta por el descabezamiento y eliminación de los sucesores de “El Mencho”, dando la orden para que se continúe con la estrategia contra el CJNG? ¿O de plano permitirá que los grupos asociados se reagrupen, se fortalezcan y pongan a un nuevo líder para que las cuatro letras sigan siendo sinónimo de quién impone la ley y gobierna realmente en casi todo el territorio mexicano? Porque de ser así no tarda en surgir un nuevo “Mencho”.

Ruedan los dados. Escalera Doble para recibir a la primavera. Descanso y relajación para los amables lectores.

 

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