Espectáculos
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La Jornada
Publicado el viernes, 30 de enero del 2026 a las 20:10
Los Ángeles.- La estrella de Euphoria abordó la polémica sobre su anuncio de jeans de American Eagle del año pasado, que la convirtió en la favorita de los círculos de derecha en Internet, en un artículo de portada para Cosmopolitan.
La actriz (28) se convirtió en el rostro de la campaña “Great Jeans” de la marca, que suscitó un intenso escrutinio por el uso de la palabra “jeans” como juego de palabras con “genes” (en inglés, ambas palabras tienen una pronunciación similar).
Los críticos interpretaron el juego de palabras como una referencia a la eugenesia, la desacreditada teoría de mejorar la humanidad mediante la reproducción selectiva. American Eagle ha mantenido que el anuncio se refiere únicamente a sus productos de jean.
Sin embargo, el movimiento MAGA no tardó en salir en defensa de Sweeney, hasta el punto de que le asignaron un apodo en Internet: Barbie MAGA. El presidente estadounidense, Donald Trump, elogió a la actriz cuando se enteró de que estaba registrada como republicana, escribiendo en las redes sociales que tenía “el anuncio más popular que existe ahí afuera”.
“ Esos no son mis valores, pero nunca he necesitado corregir a la gente que no sabe quién soy”, dijo Sweeney a Cosmopolitan, en una entrevista publicada el viernes.
“ Definitivamente me incomoda que la gente especule sobre lo que creo o pienso, especialmente cuando eso no coincide conmigo. Ha sido algo extraño tener que navegar y digerir eso, porque no es lo que soy. Nada de eso soy yo”, dijo la actriz, respondiendo a una pregunta sobre cómo se construyó la narrativa en torno a sus creencias políticas a pesar de su silencio.
“ Y tengo que ver cómo ocurre. Me conecto y veo cosas, pero me alejo poco a poco. Definitivamente ha llegado a un nivel en el que no es sano para mí digerirlo todo”, agregó.
En noviembre, Sweeney había abordado las críticas en una entrevista con la revista GQ , declarando: “Creo que cuando tenga un tema del que realmente quiera hablar, la gente me escuchará”.
Sin embargo, al mes siguiente admitió a la revista People que su silencio había “ensanchado la brecha” y que no “apoyaba las opiniones que algunas personas [habían decidido] vincular a la campaña”.
La estrella de La empleada ha dicho ahora que sigue sin tener intención de hablar de política y que prefiere que la conversación se centre en su trabajo como intérprete.
“ Nunca he estado aquí para hablar de política. Siempre he estado aquí para hacer arte, así que no es una conversación en la que quiera estar al frente. Y creo que por eso, la gente quiere llevarlo aún más lejos y utilizarme como su propio peón. Pero lo que las otras personas me asignen está fuera de mi control”, dijo.
“ No soy una persona política. Me dedico a las artes. No estoy aquí para hablar de política. No es un campo en el que me hubiera imaginado entrar nunca. No es la razón por la que me convertí en quien soy. Me hice actriz porque me gusta contar historias, y no creo en el odio en ninguna de sus formas. Creo que todos debemos querernos, respetarnos y comprendernos”, continuó.
También admitió que no había “descubierto” cómo controlar la narrativa una vez que ya estaba en marcha, ya que la gente podría suponer que estaba cambiando de postura para “quedar mejor”.
“ No se puede ganar. Nunca se gana. Solo tengo que seguir siendo quien soy, porque sé quién soy. No puedo hacer que todo el mundo me quiera. Sé lo que representó”, concluyó.
Sweeney también ha estado promocionando el lanzamiento de su próxima línea de lencería, Sydny, pero podría haberse metido en problemas legales tras una maniobra promocional poco convencional: hace poco se subió al emblemático cartel de Hollywood, en Los Ángeles, para colgar un tendedero de sostenes en las célebres letras de 14 m de altura.
Información de La Jornada.
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