Muchos hablan de “fractura en Morena” porque sus fieles mascotas del PT y el Verde se negaron a practicarse el Harakiri al no apoyar una iniciativa presidencial, la cual, en términos reales, acabaría desapareciéndolos.
Pero, si fueran reales y precisas las encuestas millonarias que no se atreven a mencionar la popularidad de la “científica”, “presidenta”, abajo del 70%, si creyéramos que el mestizo mexicano está “feliz, feliz”, al tener que olvidar aquellos viajes por carretera en los que podía llegar a su destino con poner gasolina y tener cuidado de no tener un accidente vial; que podía esforzarse por trabajar sin ser extorsionado o desaparecido; si no hubiera miles de familias que esperan volver a ver al familiar desaparecido o que lloran al familiar muerto por el servicio médico suficiente; esos que claman el honor de apoyar a personajes nacos que derrochan como sultanes, y ese mexicano creyera que todas esas desgracias caben en ese 30% que no apoya a la encargada del despacho, entonces no habría necesidad de preocuparse, ni derrochar fortunas en comprar voluntades, ni realizar fraudes electorales, apoyados por la suprimida corte de justicia, o el INE o el tribunal electoral, ni molestar con peticiones de donativos a los insignes prohombres que cumplen con la digna tarea de proveer estupefacientes a los mariguanos gringos.
Ya no necesitarían hostigar a los partidos de oposición, exhibiendo su desesperación por no poder alcanzar los dignos objetivos que alcanza el super partido Morena, con la bizarra imagen de amlo y su descendencia, o Noroña, o Mario Delgado, o Macedonio o….
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