Coahuila

Publicado el domingo, 18 de julio del 2021 a las 04:00
Monclova, Coah.- En enero cuando fray Juan Antonio Orozco Alvarado fue enviado de la comunidad de Hermanas a Santa Lucía de la Sierra, en Zacatecas, Alma Rosa, su mamá, jamás imaginó que su hijo moriría allá víctima del fuego cruzado entre grupos de la delincuencia, por lo que ya no regresaría a Monclova.
A poco más de un mes del deceso, Alma Rosa dijo que tras la muerte de su hijo no pusieron denuncia al considerar que no tiene caso porque el hecho ocurrió en la carretera.
“ “Mi hijo iba manejando, se hizo una balacera en su paso o sea no era ni para él, es por la violencia que hay para allá, yo nunca creía y menos me iba a imaginar que le iba a tocar a mi hijo”,
dijo.
Mencionó que eso sí, su hijo siempre les decía;
“ “mira si van a viajar se van en Uber a Monterrey y luego se suben en avión, decía él, por la carretera no, pero él transitaba todo eso porque era el guardián de la iglesia, era el párroco, él tenía que ir, como aquí cuando estaba en Hermanas que iba a Escobedo, a San Buena, así allá tenía que ir a varias partes a dar misas”,
dijo.
Recordó que su hijo apenas iba a cumplir tres años de haberse ordenado, él siempre quiso ser sacerdote, desde que tenía tres años andaba en la iglesia y recordó que cuando nació, nació sin una parte de cabello y el médico le comentó;
“ “este niño o va a ser muy cabezudo o tiene un don”.
“ “Él rezaba desde bien chiquito, desde que yo me acuerdo, mi hijo desde que tenía dos años doblaba la cabeza en la mesa y decía yo; qué está haciendo mi hijo, estaba orando o cualquier Virgen que veía él se persignaba porque siempre andábamos en la iglesia, mi mamá era la que los trata en los rosarios, en las posadas, incluso desde niño fue guardia de la Virgen de Zapopan, precisamente de la Virgen de ahí donde quedó en Guadalajara”,
dijo.
Sin embargo, aceptó que cuando Juan Antonio le dijo que quería ser sacerdote al principio no estuvo de acuerdo, fue cuando terminó la prepa que ya fue mayor de edad que un día me dijo; mami ya me voy, como él tenía beca por sus calificaciones, con ese dinero se compró sus maletas y la ropa de vestir que tenía que llevar al seminario y se fue a Zacatecas donde estuvo tres años sin ver a la familia.
Luego de Zacatecas lo enviaron a Guadalajara y después a Monterrey donde se ordenó presbítero y fue cuando lo asignaron a la comunidad de Hermanas, donde permaneció más de un año hasta enero pasado cuando lo cambiaron a Santa Lucía de la Sierra.
“ “Tenía seis meses, tenía poquito ella, pero él era bien entregado, gente que yo conozco habla que hasta les ayudó a arreglar tuberías el día del incendio, porque hubo un incendio y él junto a la gente apagaron el incendio, se incendiaron los pinos, los árboles”,
dijo.
Alma Rosa, mencionó que tras la muerte de su hijo acudió a Guadalajara a sepultarlo.
“ “No fuimos a Zacatecas, ahí están todavía sus cosas, yo no he recogido nada de mi hijo todo nos lo van a entregar los padres”,
comentó.
Alma Rosa, comentó que durante el tiempo que su hijo estuvo en Santa Lucía de la Sierra, ella nunca fue a la iglesia.
“ “Mi hija sí fue y mi yerno pero ellos nada más lo fueron a dejar a cierta parte, nosotros cuando íbamos, íbamos a Guadalajara pero nos íbamos en avión por lo mismo que decía que estaba fea la carretera, yo sí había escuchado pero nunca pensé que a mi hijo le fuera a pasar algo y ese día que yo llegué con mi papá, porque del trabajo me pasaba con mi papá, yo llegué y dijo; mi hija me habló mi hijo (Juan Antonio) qué crees, me acaba de colgar, le dije qué le dijo, dijo; ya me puso al tiro, porque lo había regañado, él está operado de la cadera y así agarraba la troca, dijo mi papá: ya me puso al tiro”,
comentó Alma Rosa.
“ “Yo vi que comenzaron a llegar mis otros hijos y dije qué traen, si ya le hablé a René, a Orlando, Xóchitl aquí está, pero nunca pensé que mi hijo, hasta que me dijeron que había muerto, yo me desmayé, me pegué en la cama, me llevaron enfrente a la Cruz Roja, en la Cruz Roja no me quisieron atender porque me sube mucho la presión, me fui con todo y el suero, andaba toda ida ya no podía, nos llevaron a Monterrey en un Uber, llegamos en la madrugada del domingo y de ahí nos fuimos a Guadalajara donde estuvimos esperando todo el día que iba a llegar el cuerpo de mi hijo, no nos lo entregaron luego luego hasta el lunes que lo velamos y ese mismo día lo sepultamos en el panteón cerca de la iglesia, es el panteón donde están todos los sacerdotes”,
comentó.
Abundó que al decir seis años de su muerte lo van a sacar a una cripta ahí mismo de Zapopan donde está la catedral de Guadalajara, ahí va a quedar.
“ “Él pertenece a esa familia, cuando él se metió al seminario haga de cuenta que él tiene otra familia, aparte de nosotros, él decidió ser seminarista y es parte de la familia franciscana”,
dijo.
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