Seguridad

Publicado el martes, 20 de octubre del 2026 a las 15:33
Sonora.- Un reclamo por un procedimiento odontológico derivó en el asesinato del cirujano dentista Amed de Jesús Preciado Hernández, de 42 años de edad, quien fue atacado a balazos en el estacionamiento de la plaza médica Kalitea, ubicada en el municipio fronterizo de Nogales, Sonora.
El asesinato del cirujano dentista Amed de Jesús Preciado Hernández en Nogales, Sonora, conmocionó a la comunidad médica y a la sociedad tras ser atacado a balazos por un paciente inconforme
El asesinato del dentista Amed de Jesús Preciado Hernández ocurrió el pasado 15 de octubre de 2026 en el estacionamiento de la plaza médica Kalitea, ubicada en la colonia Kennedy de Nogales, Sonora. El responsable, identificado como Ernest “N”, de 30 años y ciudadano estadounidense, disparó al menos 11 veces contra la víctima tras un altercado relacionado con un tratamiento dental previo.
De acuerdo con los reportes oficiales, el agresor llegó al consultorio en un estado alterado, exigiendo atención inmediata por una pieza dental floja que, según él, era consecuencia de un procedimiento realizado anteriormente. Al no ser atendido de inmediato, esperó a que el dentista saliera del consultorio y lo interceptó cuando abordaba su camioneta, disparándole a través del parabrisas.
El caso ha generado indignación y preocupación entre los profesionales de la salud en la región, quienes han señalado la vulnerabilidad a la que están expuestos en el ejercicio de su labor. La súplica de la víctima, “¡No me mates!”, quedó registrada en un video de vigilancia que circuló en redes sociales, hecho lamentado por la Fiscalía General de Justicia del Estado de Sonora (FGJES) por la difusión de imágenes sensibles.
¿Cómo ocurrió el ataque al dentista en Nogales?
El jueves 15 de octubre, Ernest “N” acudió a la plaza médica Kalitea, donde trabajaba el doctor Preciado Hernández. Testigos y cámaras de seguridad confirmaron que el agresor se mostró insistente y alterado, reclamando atención inmediata. Al no obtener respuesta, decidió esperar a la víctima en el estacionamiento.
Cuando el dentista abordó su vehículo, el agresor se acercó y le disparó en repetidas ocasiones a través del parabrisas, provocando la muerte instantánea del médico. En el lugar se contabilizaron al menos 11 casquillos percutidos. El ataque fue captado por cámaras de seguridad, material que ha sido clave en la investigación y que también se difundió ampliamente en medios digitales.
¿Quién era el agresor y cuál fue su desenlace?
El responsable del homicidio fue identificado como Ernest “N”, de 30 años, originario de Estados Unidos y residente en Prescott, Arizona. Las autoridades confirmaron que contaba con antecedentes delictivos relacionados con drogas en su país de origen.
Tras el ataque, la Agencia Ministerial de Investigación Criminal (AMIC) inició un operativo para localizarlo. El sábado 17 de octubre, agentes ubicaron al sospechoso en un domicilio de la colonia Ejidal 2, en Agua Prieta, Sonora. Al intentar ejecutar una orden de aprehensión, el agresor se enfrentó a balazos con los elementos policiacos, resultando abatido en el lugar.
Durante el enfrentamiento, un agente de la AMIC sufrió una lesión superficial en la cabeza y un policía municipal fue herido en la pierna; ambos fueron reportados fuera de peligro.
¿Qué antecedentes tenía el agresor?
Las investigaciones revelaron que Ernest “N” tenía un historial delictivo en Estados Unidos, principalmente por delitos relacionados con drogas. Su presencia en México y el motivo de su estancia en Nogales están siendo investigados por las autoridades, quienes mantienen comunicación con el consulado estadounidense para el seguimiento de los procedimientos legales y la notificación a familiares.
La cooperación binacional ha sido fundamental en este caso, dada la nacionalidad del agresor y la gravedad de los hechos ocurridos en territorio mexicano.
¿Qué sigue en la investigación y cuáles son las implicaciones legales?
Con la muerte del agresor, la carpeta de investigación por el homicidio del dentista se encuentra en proceso de cierre, aunque las autoridades continúan recabando información sobre los antecedentes y posibles cómplices del responsable. La cooperación con autoridades estadounidenses será clave para esclarecer el historial delictivo de Ernest “N” y determinar si existen otros elementos relevantes para la investigación.
El caso también ha puesto sobre la mesa la necesidad de revisar los protocolos de seguridad en centros médicos y la atención a pacientes con antecedentes de violencia o alteraciones emocionales.
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