Coahuila

Publicado el domingo, 12 de abril del 2026 a las 03:35
Me platicaba mi hermana Rosy, quien vino a visitar a mamá la semana santa, y que junto con mi hermana Betty, estuvieron haciendo limpia en varios roperos de la casa donde había muchas cosas guardadas por muchos años. Y que además de tiliches que descubrieron como bisutería (estambres, botones, escarcha) que tenía mamá, y que usaba para hacer infinidad de cosas como pulseras, diademas, collares, o adornos para blusas que tejía; también encontraron ropa nueva, con todo y etiqueta, vestidos, gorros y blusas sin usar, y me preguntaba mi hermana por qué lo tendría así mamá, y le contesté que se acordara, que así nos habían educado nuestros padres, (incluyendo a nuestro hermano menor Rola), que cuando nos llevaban a las tiendas a comprar ropa nos decían que la guardáramos para una ocasión especial, y a veces, se pasaba el tiempo, y no queriendo ensuciarla o maltratarla, nos la pasábamos esperando esa ocasión especial que nunca llegaba. ¿Cuál es la moraleja? Si tienes por ahí, un vestido, blusa, o camisa que no hayas usado, póntelo, porque la vida hay que disfrutarla, y cada día es una ocasión especial para ser feliz.
En este sentido me dio gusto que hace poco que visité una parroquia, al frente de la cual está un padre que desde que llegué, hace ya casi dos años, lo vi siempre vistiendo sus pantalones de mezclilla, camisa de cuadros, y botas vaqueras; pero, paradójicamente ese día, que era la fiesta patronal, me recibió en el zaguán de la casa parroquial, portando un elegante e impecable traje negro clerical, y zapatos bien boleados. Quienes iban conmigo no dejaron de halagarlo y echarle sus elogios, porque no lo habían visto así, ni cuando fue su vicario parroquial hace veintitantos años. Al bajar del carro, sólo le di un fuerte abrazo de complacencia y fraternidad. Después de ahí, nos fuimos a la sacristía, se puso su alba y casulla, y celebramos la santa y engalanada misa con mucha alegría. Al acabar, y antes de despedirme, sólo lo felicité por tan luminosa y pletórica fiesta patronal.
Para algo así es la vida, para vivirla hoy en plenitud, que el mañana, en manos de Dios está, y sólo en Él confiamos (Sal 22; 31,15).
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