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‘No sabíamos su letalidad’

  Por Silvia Mancha

Publicado el domingo, 14 de marzo del 2021 a las 04:00


A un año de que el paciente cero sacudió a Monclova, médicos sobrevivientes refieren que ni ellos mismos sabían a qué se estaban enfrentando

Monclova, Coah.- A un año de que Monclova se conviertiera en el epicentro del Coronavirus con la llegada del llamado Paciente Cero, que fue hospitalizado en la sala de Urgencias de la Clínica siete del IMSS, con síntomas de “neumonía atípica”, suman ya más de 67 mil contagios y casi 6 mil muertos en Coahuila y aunque la baja de contagios y fallecimientos hace pensar que ya se alcanzó la inmunidad de rebaño, hay quienes aseguran que los contagios disminuyeron porque la gente, al fin entró en conciencia y decidió aplicar los protocolos sanitarios, que fueron diseñados sobre la marcha conforme se iba conociendo la gravedad del virus, que llegó silencioso y sin avisar, a una sala de hospital donde ni los médicos sabían a qué se estaban enfrentando, menos aún contaban con el equipo de protección personal básico para no arriesgar su vida .

Hoy a un año, se cumplen las medidas contra el virus, a lo que se le atribuye la baja en los contagios aunado a que llegó como un milagro y de forma emergente la vacuna anticovid, con la que ya se inmunizó en Monclova a todo el personal de salud de primera línea y a 19 500 adultos mayores, lo que genera esperanza de que pronto podremos decir adiós a la pandemia, despedirnos de los cubre bocas, de las sanas distancias, del uso desmedido de gel antibacterial y sobre todo de un encierro obligatorio de un año que mantiene a la gente desesperada, asustada y ávida de salir de casa sin arriesgar su vida.

El anuncio de las autoridades nacionales de la cancelación de las clases presenciales en todo el país y las imágenes de los empleados de los negocios del centro de la ciudad bajando las cortinas aquella mañana de domingo como una medida de las autoridades para cerrar la puerta al SARS-CoV-2, que ya estaba en Torreón, provocaron distintas reacciones de enojo, de incertidumbre y de temor ente los monclovenses y de una buen dosis de rebeldía social que impedía acatar el protocolo sanitario dispuesto por las autoridades.

En Coahuila, el Gobierno del Estado y municipal, dispusieron de un plan emergente para Monclova, con la llegada de equipo para los trabajadores de la salud, hospitales móviles y aunque desde el inicio solicitaron al IMSS la reconversión de la clinica a hospital Covil, la respuesta fue lenta, mientras tanto el Estado tomaba sus propias decisiones para evitar que más pacientes “no Covid” llegaran a la clínica 7 del IMSS.

Se ordenó el cierre de emprsas, de negcios, hasta calles para evitar la movilidad social y se hizo un enércio llamado a quedarse en casa.
Empezó una criminal escasés de cubrebocas, gel antibacterial, alcohol, cualquier tipo de desinfectantes y hasta el papel sanitario y el Paracetamol, porque decían era la única cura al virus.

La gente empezó a conocer palabras como oxigenación, oxímetro, sanitización.

Desde principios de marzo, en redes sociales se especulaba que en Monclova ya había personas contagiadas y que las tenían aisladas en el hospital donde se mantenían herméticos en la información.

Un día en Facebook se ventiló la muerte de un joven de la colonia Miravalle, integrante de un coro de la iglesia, quien en su red social llevaba varios días publicando que presentaba una enfermedad respiratoria inclusó publicó fotografías con recipientes con gel antibacterial, así como un video donde no podía dejar de toser, al poco tiempo trascendió su muerte.

Sin embargo este caso no quedó documentado como Covid como sucedió con el del trailero que también se ventiló que había llegado de Estados Unidos y presentaba síntomas respiratorios por lo que había sido enviado al IMSS donde se encontraba aislado en la sala de Urgencias, por lo que fue señalado como el “paciente cero”, aunque después el Seguro Social reviró y desde la dirección nacional informó que el contagio llegó a la Clínica 7 a través de un médico.

Al paso de los días comenzaron a surgir nuevos casos de contagios y los primeros decesos en la ciudad por causa del SARS-CoV-2. Comenzó una serie de muertes, principalmente del personal de salud de la Clínica 7, la primera muerte que se documentó fue la del doctor urgenciólogo Walberto Reyes de la Cruz.

También llegó el miedo a Monclova y el llamado para que nadie visitara la ciudad, por el alto riesgo de contagio.

EL PACIENTE CERO

El paciente cero, quien inició el brote de coronavirus en la Clínica 7 , fue un médico y no un trailero, informó Raúl Peña Viveros, coordinador de Atención Integral en todos los hospitales del país.

A principios de abril del 2020, ante el brote de coronavirus en la Clínica 7, el IMSS envió a Coahuila un equipo especializado para atender la situación, Raúl Peña Viveros dijo que “Fue enviado con la encomienda del director Zoé Robledo de atender varios objetivos en la Clínica 7, el más urgente era asegurar la funcionalidad del hospital donde hubo un brote”.

“Tuvimos varios trabajadores que se contagiaron de Covid, que derivó de un caso inicial de un trabajador que se presentó a laborar enfermo en el hospital y de ahí empezó la transmisión entre otros trabajadores y se generó lo que técnicamente se llama brote, es decir, se va trasmitiendo de persona a persona, en este caso el Covid-19”, explicó.

Aunque Peña no lo dijo, en el hospital hubo comentarios de que el doctor, hoy sobreviviente de coronavirus, en ese tiempo estuvo en una reunión con unas personas que habían llegado de Nueva York y que esas personas estuvieron enfermas y que ahí se contagió.

Luego, el médico se fue a un velorio a Saltillo y también se presentó a trabajar en el Seguro y se inició el contagio entre sus compañeros, el cual alcanzó al doctor Walberto Reyes, que desafortunadamente falleció.

En el caso de los trabajadores contagiados al inicio del brote, fueron enviados a aislarse a sus casas, se les pidió no salir de la ciudad, mantenerse ubicados y no decir nada, fue entonces que se dio el brote de Covid.

Por ese mismo tiempo se presentó el caso del trailero de 42 años que fue dado a conocer como el paciente cero, y es que se dijo que el 15 de marzo el hombre fue ingresado al hospital con neumonía después de que había estado en Chicago, por lo que determinaron que podía tratarse de coronavirus.

El trailero falleció el 27 de marzo, para entonces ya era identificado como paciente cero, sin embargo a principios de abril el Seguro Social aclaró que quien trajo el virus a la Clínica 7 fue uno de sus trabajadores.

Para entonces, Monclova ya tenía por lo menos 30 casos de coronavirus, entre ellos se dio a conocer el contagio de los médicos Hugo Maciel y Walberto Reyes de la Cruz, que se dijo atendieron al trailero, y al paso de los días comenzaron a presentar síntomas y tanién llegaron los primeros muertos del personal de salud, entre ellos el del doctor Walberto Reyes de la Cruz.

Ante la muerte del doctor, los médicos y enfermeras de la Clínica 7 pararon labores para denunciar la negligencia de su entonces director Ulises Mendoza, que les pedía ocultar la presencia del virus y los tenía trabajando sin medidas de protección, por lo que exigieron su destitución y en su lugar fue nombrado Víctor Manuel Hernández Barbachano, pero el virus ya estaba en la ciudad, imparable, tanto que desde entonces a la fecha contabilizan más de 67 mil contagios y 6 mil muertos en Coahuila, de estos muertos más de 700 son de Monclova.

LOS SOBREVIVENTES

Luis Alberto Méndez Méndez, médico neumólogo y sobreviviente de Covid-19, narró a Zócalo Monclova cómo fue el contagio que lo colocó entre la vida y la muerte, y cómo cuando ya se había tomado la decisión de desconectarlo y con los funerales preparados, el milagro sucedió y hoy está con vida, ante lo que destaca que es Dios el que tiene la última palabra.

“Yo no puedo decir quién fue el paciente cero, yo atendí a un trailero, no sé si sea el mismo, era un moreno que venía del Estado de México, estaba en la cama 323, fui y lo chequé dos o tres veces, el señor estaba tranquilo, no se estaba muriendo, yo lo dí de alta, le dije ‘vaya con su tratamiento a su ciudad’, no sé si sea el mismo que el mentado trailero que se dijo era el paciente cero”.

El neumólogo contó que también le tocó atender a su compañero, el doctor Walberto Reyes y a todos los de Urgencias que se contagiaron.

“¿Por qué? Porque teníamos un cerco muy débil. ‘¿De dónde viene? ¿De China? ¡Ah! entonces sí tiene coronavirus’. ‘¿De dónde viene? ¿De aquí? ¡Ah! no, no tiene’, después de un tiempo ya no valía ese interrogatorio para sospechar si tienes Covid o no”, dijo.

El doctor platicó la lucha que libró contra el Covid-19 que lo tuvo fuera de acción todo el mes de abril y parte de mayo entre la vida y la muerte.

“Sabíamos del virus por los países que ya lo tenían, pero pensamos ‘No va a llegar’ o tenemos otras condiciones climatológicas como para que nos afecte, eso es lo que podíamos estar pensando y no sabíamos la letalidad del virus, no estábamos preparados realmente para esto, cuando realmente probé la infecciosidad con el virus en mi propia persona, dijimos ‘Sí existe, este virus es real’, viene con fuerza, sí contagia y contagia bien bonito”, dijo.

“Al principio no sabíamos ni siquiera la vía principal de contagio, en el trabajo donde se supone que me contagié, llegó un lunes y tenía ya 8 o 9 pacientes con probable coronavirus y simplemente llega uno con las mismas ganas de siempre, ‘Vamos a entrarle’, ‘Oye, que no hay esto, no hay lo otro, pues con una bata’, con lo que tienes en la mano, sin saber lo que teníamos enfrente, es cuando uno dice ‘Te enfermaste’, como dijeron en el hospital, es que la carga viral que traes es importantísima porque a lo mejor yo entré una semana y media sin una protección e iba adquiriendo más contagio”, dijo.

Y es que recordó que en su caso tenía más de una semana atendiendo los primeros pacientes y médicos infectados durante el brote de coronavirus en la clínica, sin embargo, empezó a sentirse mal y fue entre el primero y dos de abril que ya no entró a laborar al área de Urgencias.

“Ya me sentía mal, el día 4 de abril estuve hospitalizado, yo ya traía el vuelo desde una semana antes, que no quería hacer caso, era otra cosa, que me sentía Juan Camaney, decía ‘sí la hago’, hasta que traía 40 de temperatura, me sentía tan mal que yo mismo le hablé a los de Infra, a Alejandro, ‘Tráeme un tanque de oxígeno porque traigo 94, me está bajando’ y en la noche no me lo consiguió sino hasta el otro día, yo mismo dije ‘Estoy mal’”, recordó.

“El sábado dije ‘La fiebre no ha bajado’, a mí la fiebre me duró más de 10 días y eso es lo que me deterioró, es lo que me obligaron a que me intubaran, si a mí la fiebre se me hubiera controlado como yo pensaba en tres, cuatro días, yo la hago, ni me hospitalizo siquiera, pero la fiebre persistía, persistía”, contó.

Ante su estado de salud, él y su familia tomaron la decisión de viajar a Monterrey y buscar atención médica en un hospital privado, donde el pronóstico era que sólo tenía un 17 por ciento de probabilidades de vivir, sin embargo su fe así como el apoyo de su familia lo impulsaban a salir adelante.

Platicó que estuvo todo el mes de abril fuera de acción y del hospital lo dieron de alta el 11 de mayo después de 40 días.

“Yo tuve una ventaja, cuando llegué al hospital era el único, no había 20 ni 15 pacientes hospitalizados, nada más era el único con esa severidad, entonces yo tenía mucha gente que me visitaba, no me dejaba, cualquier alteración estaban al pendiente, esa fue mi gran ayuda”, recordó.

Sin embargo, mencionó que el pronóstico no era nada alentador, los médicos decían que sólo un milagro podía salvarlo, y los milagros existen, porque cuando parecía que era el fin e incluso informaron a la familia que lo iban a desconectar, por lo que se prepararon funerales, el milagro sucedió.

“Al final del camino le dicen a mi hijo ‘Ya le dimos todo a tu papá’, yo estaba dormido, ‘Ya lo vamos a desconectar porque no hay nada qué hacer’ y le pregunto ‘¿Y luego mijo?’ No pues funerales y todo preparado, y eso sí es cierto, le digo a mi hijo ‘¿A poco hicieron eso?’ Sí, todo, un viernes tarde noche te dicen eso, ‘Vamos a darles hoy y mañana, el domingo los desconectamos y ya lo creman y ya que se vaya’, y también lo hacían porque no tenían poder adquisitivo, estás consumiendo mucho ¿cómo vas a pagar? Entran muchos factores, pero por arte de magia el sábado a mediodía mis parámetros de ventilación, ¡pum! se fueron al cielo, elevadísimo, bueno todo era dulzura médicamente hablando, empezaron a bajar todo, yo ya estaba prácticamente en un estado de sobrevivencia, de hecho yo ya no tenía medicamento, suero nada más, para amanecer el domingo mis parámetros estaban bien, dijeron ‘No, pues este cuate se va a salvar, háganle una traquea’, y hacen traquea para protección y me empiezan a despertar”, contó.

“Luego dijeron ‘Está grave porque estaba ansioso’, pero ya estaba despierto y decían que si me dormían ya no iba a salir, yo le pregunté a mi hijo ‘¿Y qué pasó?’ y dice ‘Entramos a verte y te tranquilizaste, al siguiente día estabas muy tranquilo, estabas amarrado, yo les dije suéltenlo, ya está tranquilo’”, compartió.

“A lo que voy es todo está perdido y en menos de un día te recuperas, lo veo en muchos pacientes, vienen con que ‘Tengo fibrosis, secuelas’, no, al pulmón hay que darle oportunidad para que se vaya desinflamando, reactivándose”, dijo.

“La doctora decía ‘Tu papá no se va a salvar más que por un milagro’, entonces los milagros existen, en conclusión la pandemia nos enseñó muchas, como que somos vulnerables, te puedes morir en cualquier momento, Dios te pregunta ‘¿Cómo estás conmigo?¿cómo estás en mi negocio conmigo? En la tierra eres súper millonario pero ¿cómo estás conmigo, qué riqueza tienes conmigo?’, es cuando escuchamos muchas versiones que dicen ‘Tengo tanto dinero pero me falta el aire, el aire es gratis, no lo puedo comprar’”.

 

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