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Publicado el sábado, 23 de octubre del 2021 a las 04:10
Saltillo.- Formado en la cultura del esfuerzo, el empresario Héctor Horacio Dávila Rodríguez opta salirse de su área de confort, y aunque no siempre sea lo más popular, lo prefiere antes que doblegar su integridad.
En entrevista para Despega con Chuchuy, habló sobre el galardón Águila Canacintra 2021 que recibió esta semana, que representa el máximo galardón que entrega el gremio industrial de la Región Sureste de Coahuila.
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No soy monedita de oro. Siempre he puesto los puntitos sobre la ‘íes’, que es lo más dificil; soy auténtico. No me han podido comprar, nunca me han podido doblegar, mi integridad moral está sobre todo, eso te deja ser auténtico. (…) Todo el mundo cree que vamos a pensar iguales, no va a pasar y eso es lo que incomoda”, expresó.
Inició su vida laboral desde los 10 años como bellboy en el hotel Estrella, que era propiedad de su abuela. Fue avanzando poco a poco. Estuvo trabajando también en Houston, y le fue posible comprar su primera camioneta modelo 1958. En su regreso a Saltillo colaboró en Asesoría de Sistemas Electrónicos, aunque volvió a Estados Unidos para trabajar en lo que se podía.
Proveniente de una familia con liderazgo femenino, recuerda sus primeros años corriendo por los mandados por la calle Aldama, en el Centro de Saltillo.
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Vengo de un matriarcado. Mi abuela también es maestra… de ahí viene una educación por el esfuerzo… Mis hijos también fueron a trabajar a la empresa desde chicos como operarios hasta colaborar en la administración. Ellos ya saben lo que cuesta la vida, tienen que sufrir un mucho o un muchote para que puedan valorar lo que cuestan las cosas y que se enseñen a resolver problemas”, señaló.
Además de su participación en los sectores de hotelería e inyección de plásticos, trabaja en el área de maquinado, así como en la construcción de vivienda y espacios comerciales.
Apasionado de los autos clásicos y de los viajes, Héctor Horacio reconoce un franco amor por lo que hace.
Habló con orgullo de su madre, doña Rosa Ofelia, quien a sus 85 años sigue trabajando y conduce su vehículo a la perfección. Previó que, como su abuela, cuando llegue el momento, morirá trabajando, igual que él mismo lo hará en su tiempo.
Con proyectos de negocios que avanzan, el empresario saltillense destacó la importancia de que el Gobierno funcione como un facilitador para la creación de valor. En este sentido, también señaló que las universidades deben de tomar más en serio su papel de motivar el emprendedurismo.
Ante la falta de incentivos federales, el empresario reconoció al Gobierno estatal, de Miguel Riquelme, por su aportación el el tema de seguridad, un activo para la atracción de inversiones y bienestar para la sociedad.
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